El abrazo entre Erling Haaland, sin camiseta, y la princesa Ingrid Alexandra durante la euforia de Noruega tras eliminar a Brasil del Mundial 2026 no fue un gesto improvisado entre una heredera al trono y una estrella del fútbol, sino la expresión pública de una relación que viene de años atrás y que ya había llevado al delantero incluso a la residencia oficial de la familia real en Skaugum.
El futbolista y la heredera al trono se conocen por lo menos desde el año 2022, cuando Haaland y su padre, Alf-Inge Haaland, se sumaron al equipo de la princesa heredera Mette-Marit en el torneo anual disputado en la finca real de Skaugum, residencia oficial del príncipe heredero Haakon y su familia. La escena viral llegó después del triunfo noruego del pasado domingo en Estados Unidos. Según las imágenes difundidas por la Casa Real, Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus entraron en el vestuario para felicitar uno por uno a los jugadores y, al llegar ante Haaland, todavía sin camiseta, la princesa le abrazó con naturalidad mientras el delantero respondía entre sonrisas.
Antes, los nietos de los reyes de Noruega habían seguido el partido desde el palco con bufandas, aplausos y gritos de celebración. La clasificación para cuartos de final, que se disputará en las próximas horas contra Inglaterra, desató la euforia de la selección y también la de los representantes de la monarquía noruega, que habían vuelto a viajar para acompañar al equipo en uno de los encuentros más importantes de su historia deportiva reciente.
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Ingrid Alexandra y Haaland jugaron juntos
La conexión entre Haaland y los herederos noruegos no es simbólica ni reciente. En el partido de la Amistad celebrado en Skaugum hace cuatro años, el delantero compartió jornada con miembros directos de la familia real en un encuentro entre el Equipo Skaugum y el Vivil, con participación de personas con discapacidad intelectual. Aquel día, el príncipe heredero Haakon, Mette-Marit, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus se vistieron con la equipación de la selección noruega, botas incluidas, dejando atrás las tiaras y su típica vestimenta formal.
Sverre Magnus, gran aficionado, participó también en ese ambiente de cercanía con el delantero y disfrutó dando algunos pases con él. Quien también estaba aquel día en las gradas era Marius Borg, el mayor de los hijos de Mette-Marit, que el próximo lunes 13 de julio conocerá continuará en prisión bajo custodia o si, en cambio, quedará en libertad provisional tras los 40 delitos de los que se le acusaba. No pudo jugar el partido amistoso porque estaba lesionado de un brazo.
La sintonía alcanzó incluso un tono familiar durante esa jornada. La melena rubia del jugador llevó al exfutbolista Jan Åge Fjørtoft a bromear con un posible parentesco entre Haaland y Mette-Marit de Noruega, y la princesa Ingrid Alexandra respondió en tono jocoso: “Es verdad”. La buena consideración del jugador dentro de la familia real ya había quedado reflejada ese mismo año. El rey Harald V definió en 2022 a Erling Haaland como “un jugador excepcional, un gran futbolista”, cuando fue preguntado por el rendimiento del noruego, elegido un año antes mejor delantero de la Liga de Campeones. Eso sí, sin imaginar la importancia que tendría el joven en el Mundial 2026.
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El abrazo viral de Haaland e Ingrid Alexandra
El monarca, reconocido aficionado al fútbol a diferencia de su hijo el príncipe Haakon, sostuvo entonces que el país no había tenido nunca a un jugador de ese nivel. Esa valoración encaja con la condición de Haaland como figura predilecta de una familia real que ha seguido de cerca su ascenso. La propia Casa Real acompañó el vídeo del vestuario con un mensaje breve: “¡Milagro en Nueva Jersey!”. La publicación resumía el clima de celebración que dejó una victoria histórica y un gesto que ha multiplicado su repercusión por producirse fuera de los márgenes tradicionales del protocolo.
Las normas de etiqueta de las casas reales europeas establecen que no debe iniciarse el contacto físico con un miembro de la familia real salvo que este tienda antes la mano para un saludo formal. También fijan como señal de respeto una leve inclinación de cabeza en los hombres y una pequeña reverencia en las mujeres. Ese marco se ha relajado en los últimos años, sobre todo en contextos más distendidos como el polémico abrazo. El gesto de Haaland no ha sido, en ese sentido, un episodio aislado en la relación entre fútbol y corona.
Uno de los precedentes más recordados tras ese vídeo viral se produjo en el Mundial de Sudáfrica 2010, cuando España eliminó a Alemania en semifinales. La reina Sofía bajó entonces a los vestuarios para felicitar personalmente a los jugadores de la selección española. El defensa Carles Puyol acababa de salir de las duchas y recibió a la monarca cubriéndose solo con una toalla atada a la cintura y sin camiseta. La reina reaccionó con naturalidad y le saludó con una sonrisa en una escena que quedó fijada entre las imágenes más recordadas.
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