Médicos españoles crean la primera placenta artificial de Europa para fetos extremadamente prematuros

Este proyecto experimental que recrea el ambiente fetal ha logrado mantener con vida durante 21 días a fetos de seis meses de gestación

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Sanitarios del proyecto fetaLife preparan la incubadora líquida que recrea el ambiente fetal (Fundación ”la Caixa”)

Nuevo hito en la medicina española: un equipo de médicos de Barcelona acaba de presentar los resultados de la primera placenta artificial de Europa. Este proyecto experimental ha logrado mantener con vida durante 21 días a fetos extremadamente prematuros y abre la puerta a la creación de un sistema que reproduzca las condiciones del útero materno.

Tras más de cinco años de investigación conjunta entre el Hospital Clínic de Barcelona, el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, la Fundación la Caixa y el centro BCNatal, el proyecto ha conseguido mantener durante 21 días, en buenas condiciones, a fetos de un modelo experimental dentro de una incubadora líquida diseñada para imitar el funcionamiento del útero. Además, los investigadores han logrado que algunos animales continúen su desarrollo tras abandonar el sistema, con un seguimiento superior a un año que muestra un desarrollo neurológico normal.

El proyecto, denominado fetaLife y desarrollado por el centro de investigación BCNatal, busca ofrecer una alternativa a los tratamientos actuales para los bebés que nacen con alrededor de seis meses de gestación, un momento en el que órganos como los pulmones, el intestino o el cerebro todavía no están preparados para funcionar fuera del útero.

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Una incubadora líquida que recrea el ambiente fetal

La tecnología se basa en una incubadora líquida que recrea el ambiente fetal, dentro de lo posible. En lugar de que el recién nacido tenga que adaptarse de forma inmediata al medio exterior, el sistema le permite continuar su desarrollo en un entorno lleno de líquido y conectado a un circuito de circulación extracorpórea a través del cordón umbilical. De esta forma, se intenta reproducir el intercambio de oxígeno y nutrientes que normalmente realiza la placenta durante el embarazo.

Uno de los principales avances del proyecto ha sido perfeccionar tanto el sistema tecnológico como los protocolos médicos necesarios para mantener con vida a los fetos durante periodos cada vez más prolongados. Los investigadores también han desarrollado un sistema de monitorización continua que permite controlar de forma permanente el estado del feto, así como un circuito de oxigenación diseñado específicamente para imitar el funcionamiento de la placenta materna.

Recreación de cómo podría ser la futura aplicación clínica del proyecto en humanos. (Fundación la Caixa)

Un ‘segundo nacimiento’: de la incubadora líquida a la convencional

Otro de los hitos alcanzados ha sido demostrar que la transición desde la incubadora líquida hasta una incubadora convencional es posible. Ese proceso, equivalente al nacimiento, supone que el recién nacido comienza a utilizar sus pulmones para respirar de manera autónoma cuando sus órganos ya han alcanzado un mayor grado de maduración.

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Las pruebas se han realizado utilizando un modelo ovino, habitual en este tipo de investigaciones por sus similitudes con el desarrollo fetal humano. Uno de los casos más destacados es el de una oveja llamada Gaia, que permaneció en el sistema experimental antes de completar su desarrollo y que, más de un año después, presenta un desarrollo neurológico considerado normal por los investigadores.

La prematuridad extrema continúa siendo uno de los grandes desafíos de la medicina neonatal, pues solo en Europa afecta cada año a unas 25.000 familias. Aunque los cuidados intensivos neonatales han mejorado notablemente la supervivencia durante las últimas décadas, los bebés que nacen antes de las 24 semanas de gestación siguen teniendo un elevado riesgo de fallecer o de desarrollar secuelas permanentes que pueden afectar a su desarrollo neurológico, respiratorio o digestivo.

Precisamente por ello, los investigadores consideran que una placenta artificial podría cambiar el paradigma asistencial. En lugar de obligar a un organismo todavía inmaduro a adaptarse al exterior, el sistema permitiría prolongar unas semanas más el desarrollo fetal en unas condiciones mucho más parecidas a las naturales.