Mikel Merino ha vuelto a convertirse en protagonista con la selección española al marcar el gol de la victoria frente a Portugal en los octavos de final del Mundial 2026. Un tanto en el minuto 91 que desató la euforia y que el navarro celebró mirando a cámara al grito de “¡Viva San Fermín!”, coincidiendo con el inicio de las fiestas de Pamplona.
Tras el partido, el futbolista del Arsenal apareció con el tradicional pañuelo rojo al cuello y dejó una reflexión que llamó la atención: “No sé si es San Fermín, pero parece que me protege”. Una frase que demuestra el fuerte vínculo que mantiene con su tierra, un lugar al que siempre regresa cuando necesita desconectar del ruido mediático y del exigente calendario del fútbol profesional.
Y si hay un rincón especial para él, ese es Elcano. Así lo confesó en un test personal de OkDiario cuando le preguntaron cuál era el lugar perfecto para perderse. Su respuesta sorprendió por su sencillez: un pequeño concejo del Valle de Egüés, situado a apenas diez kilómetros de Pamplona y con poco más de 200 habitantes.
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El pequeño pueblo de Navarra donde Mikel Merino encuentra la tranquilidad
Lejos de los grandes destinos turísticos, Elcano conserva el ambiente pausado de los pueblos navarros de toda la vida. Rodeado de naturaleza y muy cerca de Pamplona, este concejo mantiene su esencia rural pese al crecimiento experimentado en las últimas décadas con la llegada de nuevas viviendas.
Su principal monumento es la iglesia parroquial de la Purificación, un templo de origen medieval construido entre finales del siglo XV y comienzos del XVI. En su interior conserva bóvedas góticas y un retablo mayor dedicado a la Presentación de Jesús en el templo, además de diferentes piezas artísticas de los siglos XVI y XVII. Antiguamente, los vecinos también acudían en procesión a las ermitas de Santa María y Santa Eufemia, hoy desaparecidas.
Para Merino, Elcano representa precisamente lo contrario a la exposición permanente que vive como futbolista internacional. Un lugar donde refugiarse, pasear sin prisas y disfrutar de la tranquilidad que ofrece el entorno navarro.
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Su arraigo a Navarra también quedó reflejado en otro de los momentos más importantes de su vida personal. El 1 de junio de 2024 contrajo matrimonio con Lola Liberal en la iglesia de San Nicolás de Pamplona. Después, la celebración se trasladó hasta Olite, uno de los pueblos medievales más bonitos de España, donde organizaron una original fiesta inspirada en una feria popular, con atracciones, juegos y hasta un toro mecánico para sorprender a sus invitados.
La relación de Mikel Merino con su tierra viene de mucho antes. Hijo del exfutbolista Miguel Merino, creció en Tajonar respirando fútbol desde pequeño y formándose en las categorías inferiores de Osasuna. De hecho, cuando abandonó el club para fichar por el Borussia Dortmund escribió una emotiva carta en la que reconocía que dejaba atrás “muchos años defendiendo un solo color: el rojo”.
A pesar de haberse consolidado como una de las grandes figuras del Arsenal y de la selección española, el centrocampista nunca ha ocultado sus raíces. Él mismo resumía esa conexión durante el Mundial: “Estoy en el Mundial, pero sigo siendo el mismo chaval de Tajonar”. Una frase que explica por qué, cuando necesita alejarse del foco, su destino favorito sigue siendo ese pequeño pueblo de apenas 200 habitantes donde todo comenzó.
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