La fruta con propiedades medicinales que comían los romanos en el desayuno y que es un símbolo en el mito de Rómulo y Remo

También asociada a la iluminación del Buda y al relato de Adán y Eva en los primeros capítulos del Génesis, esta fruta es una parte esencial de la cocina mediterránea, donde se consume fresca o seca y acompaña platos tradicionales de distintas culturas

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La fruta con propiedades medicinales que comían los romanos en el desayuno (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la Antigua Roma, la primera comida del día se llamaba ientaculum, y a diferencia de los banquetes con los que suele identificarse la gastronomía romana, esta comida matinal era ligera y funcional. El menú era sencillo: pan o tortas, queso, aceitunas, dátiles, peras y, para beber, agua o vino rebajado. Sin embargo, había un ingrediente que sobresalía por encima del resto y que se repetía con frecuencia: el higo.

Dulce, fácil de transportar y energético

El higo, según recoge National Geographic, gozaba de un estatus especial en la mesa romana. No solo por su sabor y su aporte energético, sino también por su disponibilidad durante buena parte del año. Su importancia no era reciente. Ya en el mundo mediterráneo de épocas anteriores a Roma, el higo figuraba entre los primeros árboles frutales cultivados por la humanidad, con una historia que se remonta a milenios. En el Levante y en el Mediterráneo oriental, se asociaba a la abundancia, la fertilidad y la prosperidad. Los griegos lo valoraban enormemente, y los romanos heredaron ese aprecio, integrándolo tanto en la dieta diaria como en la identidad cultural.

Esta es la forma correcta de consumir higo para eliminar arañitas y venas varicosas rápidamente (Foto: archivo)

La relación de la higuera con la fundación de Roma aparece en el mito de Rómulo y Remo. Según la tradición, la cesta de los gemelos quedó varada junto a una higuera silvestre, la Ficus Ruminalis, antes de que la loba los amamantara. Es decir, que el higo era un símbolo conectado al propio nacimiento de la ciudad.

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En términos prácticos, el higo ofrecía ventajas claras. Se consumía fresco en verano y principios de otoño, y seco durante el resto del año, convirtiéndose en una reserva alimentaria fundamental. Dulce, fácil de transportar y energético, formaba parte de la dieta de campesinos, viajeros, esclavos y soldado: era especialmente útil durante campañas militares y trayectos largos.

El Buda alcanzó la iluminación bajo una higuera

El prestigio del higo en Roma iba más allá de lo estrictamente alimentario. Se le atribuían propiedades saludables y medicinales. En la tradición grecorromana y en la medicina árabe medieval, el higo aparece vinculado a la digestión, la energía y determinados usos terapéuticos. Plinio el Viejo, escritor y militar romano del siglo I, mencionó distintas variedades; y Apicio - un gastrónomo romano del siglo I a quien se atribuye la autoría del libro De re coquinaria, una fuente sobre la gastronomía en el mundo romano - diseñó recetas refinadas para algunos platos que combinaban el higo con miel, queso o salsas saladas.

Esta planta podría ayudar al bienestar del organismo. Foto: (iStock)

El higo llegó a influir en el propio lenguaje. Un ejemplo es el iecur ficatum, el hígado de animal alimentado con higos, considerado una delicadeza en la antigüedad. Con el paso del tiempo, el término ficatum desplazó al antiguo vocablo latino iecur y dio origen a palabras como fegato en italiano, que significa hígado.

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La fascinación por el higo no se limitaba a Roma. En Egipto, simbolizaba la victoria sobre la muerte; en la tradición bíblica, aparece en los primeros capítulos del Génesis como el árbol del que Adán y Eva arrancaron hojas para tapar su desnudez tras conocer la vergüenza; y en el budismo, la iluminación de Buda se asocia a una higuera: Siddhartha Gautama alcanzó la iluminación mientras meditaba bajo un árbol conocido como Bodhi o Bo, que es una higuera sagrada de la especie Ficus religiosa.