Las excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), comenzaron hace ya más de 10 años; sin embargo, los trabajos siguen revelando secretos que han permanecido ocultos durante siglos. El Instituto de Arqueología de Mérida, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Junta de Extremadura, ha descubierto recientemente un carro de bronce con una estructura y decoración únicas en la península Ibérica.
El hallazgo, presentado el miércoles en una rueda de prensa y que ha tenido lugar en una campaña desarrollada durante abril y mayo, evidencia el intercambio comercial de lujo que se realizaba en esta zona con distintos territorios del Mediterráneo durante el siglo V a. C.
El carro, junto al que se han encontrado cerámicas y marfiles importados, podría proceder de la antigua Etruria, en la actual Italia, pues de allí son los únicos ejemplos similares que se han encontrado.
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El comercio entre Oriente y la península Ibérica
El carro, que se ha recuperado en el sector sur del edificio central del yacimiento tartésico, está compuesto por una caja que conserva una rica decoración figurativa. En la parte frontal se encuentra Aqueloo, una divinidad fluvial que podría vincularse con el inframundo; en los laterales se identifican dos grifos, que son seres mitológicos con cabeza de águila y cuerpo de león; en los extremos, dos figuras humanas con los brazos alzados sostienen la estructura, que descansa sobre dos ruedas decoradas.
“Es uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta la fecha en este enclave tartésico del siglo V a. C.”, ha explicado la codirectora de las excavaciones, Esther Rodríguez. Su función, según ha señalado el codirector Sebastián Celestino, todavía está por determinar, pero podría “estar relacionado con actividades rituales vinculadas fundamentalmente con los banquetes”, ya que se ha encontrado al lado de la llamada habitación del banquete, “un testimonio del ágape final que celebró la comunidad del Turuñuelo antes de clausurar el edificio”.
Los arqueólogos también han recuperado un conjunto de materiales importados, como cerámica procedente de la región del Ática, en Grecia, en un recipiente de alabastro egipcio y de marfiles decorados con representaciones de guerreros y con motivos animales y vegetales
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“Estos materiales nos están proporcionando una información extraordinaria para comprender las relaciones comerciales entre Oriente y la península ibérica. Estamos documentando importaciones y piezas únicas que ayudan a reconstruir estas redes de intercambio”, explica Rodríguez.
El yacimiento de Casas del Turuñuelo
Desde que comenzaron las excavaciones en el yacimiento de Casas del Turuñuelo en 2015, este enclave ha revelado hallazgos asombrosos. En 2017, por ejemplo, los investigadores descubrieron los restos del mayor sacrificio de animales en el Mediterráneo occidental: al menos 52 caballos, 4 vacas, 4 cerdos y un perros encontrados en un patio del complejo.
En 2023 se sacaron a la luz las primeras representaciones humanas de Tarteso y en 2024, una placa de pizarra con escenas de guerreros grabadas y que contenía un abecedario en escritura paleohispánica meridional. Por último, en 2025, se presentó al altar de mármol griego más antiguo del Mediterráneo occidental.
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Este yacimiento, tal y como ha indicado la consejera de Industria, Energía, Ciencia y Territorio de la Junta de Extremadura, Mercedes Morán, “se ha convertido, por méritos propios, en uno de los grandes referentes de la arqueología europea”. “Hablamos de un enclave que está transformando el conocimiento científico sobre Tarteso al tiempo que está ubicando a Extremadura en el centro de algunas de las investigaciones más relevantes sobre las culturas del Mediterráneo antiguo”.