El tamaño de los coches nuevos vendidos en Europa no deja de crecer. Según un informe publicado por el centro de pensamiento Transporte y Medioambiente (T&E) y la plataforma Clean Cities, los vehículos aumentan de media 1,2 centímetros de longitud cada año, una tendencia que, de mantenerse, podría transformar radicalmente las ciudades europeas en apenas dos décadas.
El estudio, recogido por EFE, advierte de que este crecimiento progresivo no es un fenómeno menor: podría provocar la desaparición de entre el 8,5% y el 14% de las plazas de aparcamiento en la calle en las principales ciudades europeas de aquí a 2040. Un impacto directo sobre la movilidad urbana, la disponibilidad de espacio público y la organización del tráfico en entornos cada vez más densos.
El informe pone cifras concretas al problema y dibuja un escenario especialmente preocupante para las grandes capitales europeas. En el caso de Madrid, la capital española podría perder hasta 41.000 plazas de aparcamiento en la calle en 2040 debido exclusivamente al aumento del tamaño medio de los vehículos.
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Otras ciudades sufrirían un impacto aún mayor. Londres podría ver reducida su capacidad de estacionamiento en la vía pública entre 72.000 y 118.000 plazas, mientras que Berlín perdería entre 71.000 y 117.000. Roma se situaría en una horquilla de entre 58.000 y 95.000 plazas menos, París hasta 12.000 y Varsovia alrededor de 17.000.
Estas cifras se explican por una tendencia constante: los coches no solo son más largos, sino también más anchos y altos, lo que reduce el número de vehículos que pueden estacionarse en una misma calle y limita el uso eficiente del espacio urbano.
Más grandes, más pesados y dominados por los SUV
El informe señala que los coches nuevos en Europa crecen también en altura, aproximadamente 0,5 centímetros al año de media. Este incremento está estrechamente relacionado con la popularización de los vehículos SUV, que han ganado terreno en el mercado en las últimas dos décadas.
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Según T&E, esta evolución no responde a una necesidad real de los conductores, ya que el tamaño medio de las familias y la ocupación de los vehículos ha disminuido. Sin embargo, los fabricantes han apostado por modelos más grandes debido a su mayor rentabilidad.
“Los fabricantes de automóviles han seguido una estrategia de vehículos más grandes y rentables, en detrimento de los modelos más pequeños”, afirmó Lucien Mathieu, director de Automóviles de T&E, que advierte de las consecuencias de esta tendencia para el conjunto de las ciudades europeas.
El crecimiento de los SUV, en particular, ha redefinido el mercado automovilístico europeo, impulsando una carrera por el tamaño que tiene implicaciones no solo económicas, sino también urbanísticas y medioambientales.
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Un impacto directo en la seguridad vial
Más allá del espacio urbano, el informe alerta de un riesgo creciente para la seguridad vial. El aumento del tamaño de los vehículos, especialmente la altura de los capós, incrementa la gravedad de los accidentes y la probabilidad de lesiones mortales para peatones.
Según las proyecciones del estudio, si la tendencia actual continúa sin cambios, el incremento del tamaño de los coches podría provocar unas 400 muertes adicionales al año en las carreteras europeas en 2040 en comparación con un escenario de vehículos más pequeños.
En el periodo 2026-2040, esto supondría alrededor de 2.500 adultos y 79 niños fallecidos adicionales en accidentes de tráfico. El impacto sería especialmente grave en la población infantil, con un aumento estimado del 40% en las muertes de niños peatones en colisiones con vehículos.
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El informe explica que los vehículos más altos modifican la zona de impacto en caso de atropello. Mientras que en los adultos el golpe suele afectar al torso o a órganos vitales, en los niños aumenta el riesgo de impacto en la cabeza o el pecho, lo que incrementa la gravedad de las lesiones.
El capó, en el centro del debate
Uno de los elementos más críticos señalados por el estudio es el aumento de la altura del capó de los vehículos. Las proyecciones apuntan a que, si no hay cambios regulatorios, la media del parque automovilístico europeo podría alcanzar los 86,2 centímetros en 2040.
Para las organizaciones responsables del informe, este dato es clave para entender el aumento del riesgo en los atropellos. “No se puede discutir con la física: coches más grandes significan más peligro en nuestras carreteras, especialmente para los niños y las personas que caminan”, señaló Barbara Stoll, directora sénior de Clean Cities.
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El debate sobre la seguridad urbana se traslada así al diseño de los vehículos, un ámbito tradicionalmente dominado por criterios de mercado, pero que ahora empieza a ser objeto de presión regulatoria.
Propuestas para frenar la tendencia
Ante este escenario, T&E y Clean Cities han lanzado una serie de propuestas para frenar el crecimiento del tamaño de los coches nuevos en Europa. Entre ellas, destacan la limitación de la altura del capó a 85 centímetros y de la anchura a 192 centímetros para las nuevas homologaciones a partir de 2033.
Además, proponen que estas restricciones se apliquen a todos los coches nuevos vendidos desde 2036, junto con reformas fiscales que penalicen los vehículos más grandes y contaminantes.
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Las organizaciones también plantean modificar las tarifas de aparcamiento y los impuestos locales en función del tamaño y el peso del vehículo, de manera que los coches más pequeños resulten más atractivos económicamente para los consumidores.
Por último, el informe sugiere aprovechar la revisión de la normativa europea de emisiones de CO₂ para favorecer los coches eléctricos de menor tamaño, considerados más eficientes tanto en consumo energético como en uso del espacio urbano.
Ciudades en transformación
El debate llega en un momento en el que las ciudades europeas están redefiniendo su modelo de movilidad, con más restricciones al tráfico, ampliación de zonas peatonales y un impulso creciente a la movilidad sostenible.
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Sin embargo, el informe advierte de que estos esfuerzos podrían verse neutralizados si continúa la tendencia hacia vehículos cada vez más grandes. El espacio urbano, ya limitado en muchas capitales, podría convertirse en un recurso aún más escaso.