Una turista británica ha convertido en fenómeno viral su protesta contra el acaparamiento de tumbonas en un hotel de Tenerife, una escena habitual en complejos vacacionales europeos que vuelve a poner sobre la mesa hasta dónde puede llegar la llamada guerra de las hamacas cuando los clientes reservan sitio durante horas sin usarlo.
La mujer, identificada como Rachael Rogers, retiró ocho toallas de una fila de hamacas vacías en el hotel Mediterranean Palace de Playa de las Américas y el vídeo supera los dos millones de visualizaciones en TikTok. La grabación muestra cómo deja las toallas en el suelo y remata la escena con una sonrisa y una reverencia.
Rogers llevaba días viendo la misma rutina: varios huéspedes bajaban a primera hora para ocupar las tumbonas mejor situadas junto a la piscina y se marchaban después sin utilizarlas. Cansada de esa práctica, decidió apartar las toallas y liberar esos asientos para otros clientes.
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División en redes por la protesta
En el vídeo la turista explica el motivo de su gesto: “Durante toda la semana, las mismas personas se quedaban con su sitio junto a la piscina. Así que hoy hemos decidido darles una pequeña sorpresa y quitárselo. A todos los del Mediterranean Palace de Tenerife: sí, fuimos nosotros”.
La publicación ha abierto un debate inmediato en redes sociales. Parte de los usuarios aplaude que hiciera lo que, a su juicio, debería asumir el establecimiento; otros sostienen que se excedió y que no le correspondía intervenir en un conflicto entre clientes.
Existe también un segundo vídeo en el que Rogers responde a quienes le restaban importancia al episodio por la existencia de otras tumbonas libres en ese momento. “He recibido muchos comentarios de gente preguntándome por qué lo hago cuando todavía hay muchas tumbonas disponibles. La razón por la que lo hice fue porque, media hora más tarde, esos sitios ya no habrían estado disponibles. La gente ya se habría bajado y los que habían bajado en pijama y bata y luego se habían ido a la cama dejando las toallas tiradas, para entonces ya están en la playa o paseando por las tiendas, pasándoselo bien, almorzando o desayunando”.
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La discusión no nace de un caso aislado, pues el episodio se sitúa dentro de una costumbre extendida cada verano en hoteles y complejos turísticos de Europa: huéspedes que reservan las mejores hamacas con toallas, mochilas o chanclas antes incluso de que amanezca, aunque luego permanezcan vacías durante horas.
Muchos hoteles turísticos prohíben expresamente esa reserva prolongada sin uso, pero la práctica sigue repitiéndose y se ha convertido en una fuente constante de fricción entre huéspedes. En Canarias, de hecho, se han difundido imágenes de turistas corriendo hacia la piscina al abrirse las puertas para intentar hacerse con las tumbonas más cotizadas.
Conflictos y demandas por el acceso a las hamacas
La tensión por el reparto del espacio no se limita a discusiones verbales, por ejemplo, en Calvià, Mallorca, se produjo una pelea multitudinaria en una playa tras una discusión entre turistas y otros usuarios de la zona, en uno de los ejemplos más visibles de un conflicto que se repite en distintos destinos.
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El salto más llamativo se ha producido en los tribunales, pues un turista alemán obtuvo una indemnización de 900 euros después de denunciar las dificultades para conseguir una tumbona durante unas vacaciones familiares en la isla griega de Kos, dentro de un paquete turístico de más de 7.000 euros.
El viajero sostuvo que cada mañana tenía que recorrer la piscina durante 20 minutos en busca de una hamaca libre mientras muchas seguían ocupadas solo por toallas. También afirmó que ni siquiera levantándose a las seis de la mañana conseguía sitio para toda la familia y que sus hijos acabaron pasando buena parte de las vacaciones tumbados en el suelo.
El tribunal de Hannover le dio parcialmente la razón. Los jueces consideraron que la experiencia contratada no se había prestado en las condiciones esperadas y que debía existir una gestión razonable del espacio disponible para los huéspedes, aunque sin llegar a exigir una tumbona para cada cliente en todo momento.
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