El riego de plantas en maceta es una de las tareas más cotidianas tanto en hogares como en oficinas, pero también una de las más malinterpretadas. En la actualidad, el interés por el cuidado de plantas ha crecido de manera significativa en España, impulsado por la tendencia de crear espacios verdes en interiores y balcones urbanos.
Sin embargo, muchas personas desconocen que una técnica inadecuada puede perjudicar la salud de sus ejemplares, incluso cuando existe dedicación y constancia. El jardinero Joan Calderón advierte en su TikTok (@jardineriacaldero) que el error más común al regar macetas es repetir a diario un “chorrito de agua” a la misma hora, una práctica que, según explica, está detrás de que “el 90 % de las plantas que mueren en España no es por descuido”.
Calderón señala que esta costumbre se ha extendido por la creencia de que el riego frecuente garantiza plantas sanas, pero aclara que el verdadero problema es la falta de profundidad en la hidratación. En su explicación, apunta que ese hábito “solo moja los dos primeros dedos de tierra, pero el agua ni baja”, por lo que la hidratación no llega a donde la planta la necesita.
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Raíces secas, planta en riesgo
Calderón describe que el problema aparece porque “las raíces, que de verdad alimentan a la planta, están bajo del todo”. En ese escenario, dice, “la planta se pasa el día sufriendo, húmeda por arriba y seca por abajo”, aunque el aspecto externo pueda engañar: “Tú la miras y la ves bien, pero por dentro está hecha polvo”.
Esto suele ocurrir, según recalca, porque el sustrato superficial puede dar una falsa impresión de humedad, llevando a errores persistentes en la rutina de riego. Sobre el método correcto, el jardinero plantea una pauta directa: “Coges una botella entera de agua, la tiras entera en la maceta hasta que veas cómo cala y drena todo el agua en el plato de la maceta”.
Según su recomendación, esa forma de riego permite que el agua atraviese el sustrato y “ahí estás hidratando todo el cepellón”. De este modo, las raíces más profundas reciben la cantidad necesaria de agua, lo que promueve un desarrollo saludable y previene la aparición de problemas como la pudrición o el estrés hídrico.
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Evitar el exceso resulta clave para salvar la planta
Después de esa primera carga de agua, Calderón indica un segundo paso para evitar problemas: “Luego, vacía el plato para que el agua no se estanque”. Y añade una regla que considera central para mantener la planta: “Hay que dejar secar todo el cepellón y la tierra para volver a regar. Nunca riegues sobre mojado”.
Esta recomendación busca evitar el exceso de humedad, un factor que suele favorecer la aparición de hongos y enfermedades en las plantas de interior. Para saber cuándo volver a aportar agua, propone una comprobación manual: “Mete los dos dedos y cuando notes que está seca, puedes volver a regar”.
Calderón cierra con una advertencia general sobre la causa de muchas pérdidas: “La mayoría de plantas no se mueren por falta de agua, se mueren porque las riegan mal o mucho.” Así, la clave reside en entender las señales del sustrato y moderar la frecuencia, adaptando el riego a las verdaderas necesidades de cada especie y evitando automatismos que pueden resultar contraproducentes.
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