Los catalanes que no esperan al papa León XIV: “Puede venir de turista, pero el Estado no tendría que darle este tratamiento”

La Fundación Ferrer i Guardia, Europa Laica Catalunya y Ateus de Catalunya han convocado una protesta contra la visita del pontífice

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La Fundación Ferrer i Guardia, Europa Laica Catalunya y Ateus de Catalunya han convocado una concentración en protesta por la visita del papa. (Montaje Infobae)

La visita del papa León XIV ha revolucionado España. En sus primeros días de viaje, en Madrid, el pontífice ha llegado a reunir a un millón y medio de personas en una misa en la plaza de Cibeles, otro medio millón en la vigilia de la plaza Lima y unas 70.000 personas dentro del Estadio Santiago Bernabéu.

Su viaje continúa este martes en Barcelona, donde no todos están tan contentos de recibirlo. La Fundación Ferrer i Guardia, Europa Laica Catalunya y Ateus de Catalunya han convocado para esta tarde una concentración frente a la Catedral del Mar en protesta por la visita de León XIV. Bajo el lema “Jo no t’espero” (Yo no te espero), las organizaciones critican el trato de Estado otorgado ante la llegada de la máxima autoridad católica.

“El papa puede venir de turista o a hacer sus cosas religiosas aquí, pero el Estado no tendría que darle el tratamiento que le da”, reivindica Albert Riba, presidente de Ateus de Catalunya, en conversación con Infobae. El catalán habla, en concreto, de su recepción ante el Consejo de los Diputados o la ocupación de espacios públicos. “Le tratan como si fuera una autoridad moral, como si ser el jefe de una religión fuera un punto positivo. Nosotros entendemos que hay mucha gente que no lo ve así”, añade.

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Un “derroche de medidas” por una autoridad religiosa

El problema para las organizaciones convocantes no es el viaje en sí, sino el “derroche de medidas” y recursos públicos que ha necesitado. La visita del papa ha tenido un coste de 25 millones de euros, según la Conferencia Episcopal; de los cuales cinco millones provienen de subvenciones directas del Govern catalán y varios cabildos canarios. La inversión se ha notado, por ejemplo, en la televisión pública catalana, donde “cada bloque de anuncios lleva un mensaje largo de la Generalitat de Catalunya dándole la bienvenida al papa”, dice Riba.

Imágenes del Papa Francisco recorriendo las calles de Madrid en el papamóvil, saludando a los miles de fieles congregados para recibirlo en la emblemática Plaza de Cibeles.

El pontífice ha ocupado plazas públicas para mostrar su discurso religioso, entre ellos el Congreso de los Diputados, en el que el lunes dio un discurso histórico nunca antes hecho por un papa. “Se ha dejado hablar en el templo de la democracia a una persona que no es demócrata, sino el jefe de un Estado sin democracia y con una discriminación radical a las mujeres”, expresa Ribera. Para él, su discurso fue “una tomadura de pelo”. “Dice que la guerra es mala, pero no ha quitado la medalla a Franco ni ha condenado o quitado el concepto de cruzada a la Guerra Civil”, valora.

Para su visita en Barcelona, además, se le ha cedido de forma gratuita el Estadi Olímpic. “Si yo pido el estadio, ¿me lo dejarán gratis? Si viniera un ayatolá de Irán a visitarnos, ¿le dejarían hablar en el parlamento o dirían que es un terrorista?“, se pregunta.

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“La laicidad es el único camino”

La visita del papa llega ante una población cada vez menos católica. Los últimos datos del CIS muestran que un 56,1% de la población es católica (18,3% no practicante), mientras que más del 40% se considera agnóstico, ateo o indiferente ante la religión. En Cataluña, la cifra se amplía, según el informe Laicidad en Cifras 2026, elaborado por la Fundación Ferrer i Guàrdia: el 48% de la ciudadanía regional se declara no religiosa, una de las mayores cifras dentro de España y, de la población creyente, solo uno de cada tres se considera practicante.

“La gente está a favor de la laicidad, un pacto entre la ciudadanía para conseguir un Estado que funcione sin necesidad de que las religiones tengan ningún privilegio”, valora Riba, que defiende que “la laicidad es el único camino”. La falta de sentimiento religioso elimina, según el portavoz, cualquier justificación para el despliegue generado por la llegada de León XIV. “No hay ninguna excusa”, sentencia.

La protesta “Jo no t’espero” convocará a los catalanes contrarios a la visita del papa frente a la Catedral del Mar. El lugar no es solo adecuado para una manifestación, debido al poco tráfico que frecuenta la zona, sino que tiene un componente simbólico para los organizadores. Se trata de “la catedral del pueblo”, según Riba. “Lo construyó el pueblo de Barcelona, con su esfuerzo, en ningún caso la Iglesia hizo nada. Se lo ha apropiado y lo puede vender o alquilar como quiera”, critica.