Prestar dinero a un amigo o familiar suele ser un acto basado en la confianza. La mayoría de las veces, este tipo de operaciones se realiza sin documentos firmados, sin recibos y ni siquiera con una fecha clara para la devolución. Pero cuando el tiempo pasa y el dinero no regresa, surgen las dudas y las tensiones: ¿puede reclamarse legalmente? ¿Sirven los mensajes de WhatsApp como prueba? ¿Conviene acudir a un abogado? La respuesta es afirmativa en todos los casos: el dinero prestado puede reclamarse, incluso en ausencia de un contrato escrito, asegura Manuel Hernández García, director y socio del Bufete Vilches Abogados.
El Código Civil español regula estos préstamos entre particulares en su artículo 1740, definiendo el préstamo como un acuerdo en el que una persona entrega dinero a otra con la obligación de devolución.
Es decir, aunque se trate de amigos o familiares, si la entrega se hace con el compromiso de devolverla, existe una obligación legal. El principal inconveniente aparece cuando, por tratarse de relaciones de confianza, no se dejan pruebas claras del acuerdo.
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Pruebas y el valor de los mensajes digitales
Manuel Hernández explica que para reclamar la devolución del préstamo no resulta imprescindible un contrato escrito. Basta con reunir pruebas como transferencias bancarias, Bizum, mensajes de WhatsApp, correos electrónicos o testigos.
Los tribunales españoles ya suelen admitir mensajes digitales siempre que se acredite su autenticidad. Si una transferencia lleva el concepto “préstamo” o existen mensajes en los que la otra persona reconoce la deuda, esas pruebas adquieren valor en un procedimiento judicial.
“Si existe una transferencia con conceptos como ’préstamo’, ‘te dejo tanto’ o conversaciones donde la otra persona reconoce que devolverá el dinero, esas pruebas tienen valor en un procedimiento judicial. De hecho, hoy ya los mensajes de WhatsApp se utilizan con frecuencia como prueba en los tribunales, siempre acreditados correctamente”, señala Hernández García.
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En ausencia de un documento, los abogados insisten en no borrar conversaciones y guardar cualquier justificante bancario hasta que se devuelva el dinero. El contrato escrito ayuda, pero no es obligatorio para reclamar.
El plazo de devolución y la importancia del requerimiento formal
Uno de los mayores problemas surge cuando no se ha fijado un plazo para devolver el dinero. Legalmente, el acreedor puede reclamar la devolución en cualquier momento, aunque antes de acudir a juicio siempre se recomienda realizar un requerimiento formal de pago. Este paso, que puede realizarse mediante burofax, sirve para dejar constancia de la reclamación y resulta fundamental si el conflicto termina en los tribunales.
Las reclamaciones de préstamos sin plazo concreto pueden tornarse complejas si pasan meses o años sin solución. “Sea como sea, siempre, antes de iniciar acciones legales, lo mejor es intentar resolver el problema de manera amistosa. Lo vemos a menudo en nuestro bufete; puede ser que la otra persona atraviese dificultades económicas serias y no lo devuelva porque le es imposible, no porque no quiera hacerlo”, indica Manuel Hernández. Señala que en estas situaciones ir a juicio puede evitarse “si se alcanza un acuerdo de pago aplazado o fraccionado. Por no hablar de que acudir directamente a los tribunales deteriora todavía más la relación de amistad”.
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Cómo actúan los tribunales y los plazos legales para reclamar
Otra dificultad frecuente aparece cuando la persona que recibió el dinero alega que se trataba de un regalo o ayuda económica, no de un préstamo. Aquí, los tribunales analizan el conjunto de pruebas: conceptos en transferencias, mensajes reclamando la devolución y las respuestas del deudor.
Según el artículo 1964 del Código Civil, el plazo general para reclamar deudas personales es de cinco años desde el momento en que se puede exigir el pago. Este plazo puede reiniciarse si el deudor reconoce la deuda o si se envía un requerimiento formal.
“Lo mejor ante una situación de este tipo es no dejar pasar demasiado tiempo. Muchas reclamaciones se complican simplemente porque pasan los años y resulta más difícil demostrar el préstamo o reclamarlo dentro del plazo legal”, recomienda el director del Bufete Vilches Abogados. Y subraya que en estos casos, si la cantidad reclamada es inferior a 2.000 euros, puede utilizarse el procedimiento monitorio, que permite resolver el caso sin abogado ni procurador, aunque siempre es recomendable contar con asesoría legal para asegurar una reclamación efectiva.
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Cómo evitar conflictos al prestar dinero
La experiencia demuestra que muchas amistades y relaciones familiares se resienten por este motivo, aunque la mayoría de los problemas podrían evitarse dejando las condiciones claras desde el principio. No resulta necesario un contrato complejo: basta con un documento sencillo que detalle la cantidad, la fecha y el compromiso de devolución, firmado por ambas partes. Además, es preferible utilizar transferencias bancarias y evitar el efectivo.
“Prestar dinero a un amigo es algo sencillo, pero cuando no se devuelve, se convierte en un problema personal y legal bastante delicado", sostiene Hernández. Incide en que, aunque no exista contrato escrito, lo importante es “no dejar pasar el tiempo, intentar primero una solución amistosa y siempre dejar constancia de todas las reclamaciones realizadas”.