La Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea entró en España hace 40 años. Durante este periodo se han destinado cerca de 200.000 millones de euros en ayudas al campo español, multiplicando por ocho la facturación del sector agroalimentario y superando los 78.000 millones de euros en exportaciones en 2025. Gracias a las ayudas de la PAC, España ha pasado de ser el octavo exportador de la Comunidad Económica Europea -formada entonces por 12 países- a ser el cuarto de los 27 miembros de la Unión Europea.
Desde su creación, el objetivo de la PAC se ha centrado en garantizar un suministro estable de alimentos a precios razonables, asegurar una renta adecuada a agricultores y ganaderos de España y contribuir al desarrollo equilibrado del medio rural, según ha indicado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en su informe La Política Agraria Común: un triunfo de Europa, un triunfo para España.
A lo largo de los últimos cuarenta años, desde la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea en 1986, nuestro país ha sido uno de los principales beneficiarios de la PAC. España ha recibido cerca de 200.000 millones de euros, un flujo continuo de fondos destinados a modernizar y transformar en profundidad el sector agrícola y ganadero. La financiación anual se ha estabilizado en torno a 5.500 y 6.700 millones de euros, representando cerca del 14% del presupuesto total de la PAC.
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Esta importante inversión ha sido clave para que la agricultura y la ganadería españolas avancen desde un modelo de subsistencia a una industria de referencia internacional. Los fondos han permitido acometer reformas estructurales, modernización de explotaciones, profesionalización del sector y una fuerte apuesta por la sostenibilidad medioambiental y el desarrollo rural.
Además, la PAC ha facilitado el crecimiento de la competitividad y de las exportaciones agroalimentarias, contribuyendo a que España ocupe puestos de liderazgo en sectores como frutas, hortalizas, vino y porcino. De cara al futuro, el mantenimiento de un presupuesto sólido y constante para la PAC continúa siendo esencial para la viabilidad económica y social del sector agrario español y para hacer frente a retos como la transición ecológica, el relevo generacional o la adaptación al nuevo entorno internacional.
“La PAC ha posibilitado una modernización en muchos sectores que han hecho que la agricultura española se sitúe a la cabeza de Europa y ser mucho más profesional. Pero que el balance general sea positivo no necesariamente significa que haya sido un reparto justo. La orientación de las ayudas necesita tener más en cuenta una consideración agrosocial, que se ayude en proporción a la necesidad”, ha valorado Gonzalo Corrales, director de la oficina de UPA en Bruselas.
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Corrales ha señalado también que, aunque el balance de estos 40 años es positivo, se ha reducido en dos tercios el número de explotaciones. “Hemos pasado de 2,3 millones a algo más de 700.000 explotaciones. No podemos celebrar los 40 años de la PAC perdiendo y dejando fuera a esos que lo han hecho posible”.
40 años de evolución en el sector
Durante este periodo, el trabajo de agricultores y ganaderos ha cambiado, junto con las técnicas y herramientas que han llegado al sector. Corrales ha destacado que, en la agricultura, “la mecanización, la rentabilidad y visibilidad de zonas de difícil cultivo” han sido los principales avances. “No sé si estamos en la agricultura 3.0 o 4.0, pero estamos ampliando el horizonte al uso de drones, de inteligencia artificial, agricultura de precisión y cada vez es más posible tener conciliación familiar”.
Respecto al sector ganadero, ha señalado que la robotización ha mejorado el oficio, aunque prefiere que ambos sectores “vayan de la mano” y hacer un modelo más sustentable. “Hay que discriminar, por el tema de economía de escala, a quien dependa más de las ayudas para su supervivencia”.
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“Como sociedad tenemos que tener en cuenta que si comemos lo que comemos, en las condiciones en las que comemos y al precio al que lo comemos, es en gran parte por la PAC. La brecha que llevamos arrastrando históricamente, sin la ayuda, sería muy complicado”, ha indicado Corrales.
De sector deficitario a motor comercial
La consolidación y expansión del comercio exterior agroalimentario del país ha sido en parte un mérito de la PAC. En las décadas previas, el sector agrario español era deficitario y estaba fuertemente protegido, con un escaso dinamismo exportador y una marcada especialización en productos mediterráneos dirigidos mayoritariamente a países vecinos. Sin embargo, la integración en la PAC y el acceso al Mercado Único supusieron para España la eliminación de barreras comerciales y la adopción de incentivos a la modernización productiva, la mejora sanitaria y la diversificación industrial.
Esto permitió que el comercio agroalimentario español pasara de saldos comerciales moderados en los años ochenta a registrar, a partir de los años noventa, una tendencia sostenida de crecimiento en las exportaciones y en la participación dentro del conjunto comunitario, doblando su cuota de mercado hasta alcanzar posiciones de liderazgo en sectores como frutas, hortalizas, aceite de oliva y porcino.
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A partir de las reformas más recientes de la PAC y de la apertura de nuevos mercados globales, el sector agroalimentario español ha mostrado una extraordinaria capacidad de adaptación y resistencia frente a crisis globales y a escenarios de volatilidad internacional. En 2025, las exportaciones agroalimentarias superaron los 78.000 millones de euros, situando a España como el cuarto exportador de la Unión Europea y consolidando al sector como el principal motor de la balanza comercial del país.
La Unión Europea ya está preparando la siguiente partida presupuestaria para el periodo 2028-2034. Con el primer anuncio de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a mediados de 2025, los agricultores y ganaderos sacaron los tractores a las calles para protestar contra el posible recorte presupuestario, relegando la partida ante otros sectores como seguridad y defensa. Según Corrales, gracias a “la ola de protestas y el esfuerzo de las asociaciones agrarias”, esta decisión se está revirtiendo.
“Si todos entendemos que el momento exige más Europa, que es lo que estamos diciendo, y que somos europeístas, lo que tenemos que plantearnos es un modelo donde los Estados miembros apuesten también por Europa, de manera que ninguno pierda, que no pierda Defensa, pero tampoco un sector estratégico como el campo. No se trata de quitar a unos para dárselos a otros, sino de apostar por Europa mediante más contribución de los Estados miembros”, ha considerado el representante de UPA.
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