Los cambios de temperatura son cada vez más extremos, un patrón que podría intensificarse con la llegada inminente de El Niño. Este martes, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha indicado una probabilidad del 80% de que este fenómeno se desarrolle entre junio y agosto de 2026. Además, hay más de un 90% de posibilidades de que se prolongue al menos hasta noviembre. Ante esta actualización, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha analizado si podría tener efectos en España.
Por ahora, los modelos de predicción aún no permiten determinar con precisión su intensidad ni cuándo alcanzará su punto álgido. Según resume la propia Aemet en una publicación de X, “es muy probable que El Niño se manifieste en estos próximos meses” y podría alcanzar “intensidad moderada o fuerte después de verano”.
La agencia recuerda que El Niño es un fenómeno por el cual “las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial sufren un calentamiento mayor del habitual al debilitarse los vientos alisios”, lo que, al trasladarse a la atmósfera, “altera los patrones habituales”. En ese sentido, advierte de que puede provocar “sequías en determinadas zonas del planeta e inundaciones en otras”.
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Además, subraya que “tiene un impacto notable”, ya que “provoca un calentamiento a escala global”. La gran extensión de agua oceánica más cálida de lo normal hace que la temperatura media del planeta sea “alguna décima de grado superior” durante estos episodios.
Impacto desigual en el planeta
Entre sus efectos, la Aemet detalla que en algunas regiones, como Australia o el Sahel, puede causar fuertes sequías, mientras que en otras, como el sur de Estados Unidos o el norte de América Central, puede dar lugar a lluvias torrenciales.
Sin embargo, en el caso de España, el organismo es claro al matizar su impacto. “No hay una correlación clara y directa entre la ocurrencia de El Niño y efectos en nuestro país”, ya que los patrones atmosféricos que influyen en la península ibérica son muy variables.
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Según la agencia, algunos estudios apuntan a una posible relación con finales de otoño y comienzos de invierno algo más lluviosos, aunque insiste en que “no siempre es así” y que no existe una correspondencia sistemática entre ambos fenómenos.
En verano, añade, lo más probable es que El Niño tenga “apenas influencia” en España, ya que en ese momento se encontraría en una fase incipiente y el clima del país está condicionado por otros factores.
Verano más cálido, al margen de El Niño
En cualquier caso, y al margen de este fenómeno, la previsión estacional apunta a que el trimestre junio-julio-agosto será “más cálido de lo normal”, con mayor probabilidad en el norte, este peninsular y Baleares. Aunque predominen los episodios de calor, también podrían registrarse periodos puntuales de temperaturas más suaves.
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Asimismo, en muchas zonas existe una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de lo habitual, lo que no implica un verano lluvioso, sino una mayor presencia de episodios tormentosos. La Aemet subraya que El Niño es un fenómeno cíclico con importantes consecuencias en muchas partes del mundo, pero que “afortunadamente, no afecta tanto” a España.