El campo español se acerca poco a poco a un punto de no retorno. La agricultura y la ganadería son oficios tradicionales e indispensables para la seguridad alimentaria española y europea, pero la baja presencia de caras jóvenes en el sector ponen en duda la continuidad de cientos de granjas y cultivos en el territorio nacional.
El principal dato que arroja estudio Presencia de Jóvenes en el sector agrario, elaborado por el Ministerio de Agricultura, es alarmante: solo el 19,8% de los trabajadores autónomos afiliados a la Seguridad Social en agricultura tiene menos de 40 años, una proporción que salta al 40,1% entre quienes trabajan por cuenta ajena bajo el Régimen General.
Que el relevo generacional en la agricultura y la ganadería es todo un reto no es algo nuevo. Los representantes del sector llevan años alertando y pidiendo medidas para evitar que los jóvenes abandonen el sector primario. En 2023, el sector agrario español registró una media de 980.385 afiliados a la Seguridad Social, un recorte del 2,6% respecto al año anterior y el nivel más bajo de la serie analizada.
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Según destaca el informe, la mayoría de trabajadores se agrupa en el Sistema Especial Agrario (SEA) bajo el Régimen General, que totalizó 673.906 afiliados tras caer un 3,6%. El régimen de autónomos (RETA) experimentó una disminución menor: solo cayó un 1% y retuvo 252.859 afiliados en 2023.
La última década ha registrado la mayor caída demográfica para el campo, con un descenso acumulado del 6,3% en el sector. El informe atribuye la tendencia a la mecanización en cultivos estructurales como el olivar y el viñedo, que ha reducido el empleo asalariado, aunque subraya un repunte de la productividad del trabajo agrario, que creció un 29% entre 2018 y 2023 (hasta 41.165 euros por unidad de trabajo anual). La producción agraria alcanzó un máximo de la serie, superando los 65.000 millones de euros en 2023.
Menos del 20% por debajo de los 40 años
El panorama entre los autónomos muestra un desplazamiento entre actividades: los registros cayeron un 26% en cereales, leguminosas y semillas oleaginosas desde 2013, pero aumentaron un 36% en cultivos leñosos como olivar y un 73% en frutos secos. También crecen los autónomos dedicados al apoyo a la agricultura, que se incrementaron un 87,8% en una década.
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La presencia de jóvenes autónomos -menores de 40 años- en el sector agrario vuelve a ser minoritaria: solo el 19,8% de los afiliados tiene menos de esa edad, frente al 24,3% registrado en el conjunto de los sectores de autónomos. En cambio, los mayores de 65 años alcanzan el 7,8% en agricultura y apenas el 5,2% en otras ramas económicas.
El Régimen General muestra un rostro más joven: el 40,1% de los trabajadores agrarios afiliados por cuenta ajena tiene menos de 40 años, en contraste con el RETA, lo que obedece -según el informe- a que estas tareas requieren mayor esfuerzo físico. A partir de los 60 años, el predominio en número ya corresponde a los autónomos, quienes alargan más la actividad profesional: en el RETA, un cuarto de los afiliados agrarios supera esa edad, mientras que en el Régimen General la proporción baja al 7,5%.
Al comparar con los grandes agregados estadísticos, el estudio enfatiza que los registros de Seguridad Social retratan un tejido más joven que otras fuentes habituales. En el Censo Agrario 2020, solo el 8% de los titulares de explotaciones agrarias eran menores de 40 años; y entre los perceptores de ayudas directas de la PAC, el dato es similar (9% en 2023).
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La brecha es generacional, pero también regional
Según el informe, la composición por edades presenta variedad entre territorios. En Andalucía, Islas Baleares, Extremadura, Castilla-La Mancha, Canarias y Región de Murcia, la proporción de jóvenes autónomos agrarios se acerca al promedio nacional, oscilando entre el 20% y el 24%. En contraste, el peso de los jóvenes desciende en regiones del norte y en Castilla y León y la Comunidad Valenciana.
Sobre el Régimen General, destacan también Andalucía, Extremadura, País Vasco, La Rioja y Cantabria, donde el porcentaje de afiliados agrarios jóvenes supera el 41% (llegando al 43% en alguna de ellas), valores por encima de la media nacional.
La situación del relevo generacional en el sector agrario, medida por la afiliación a la Seguridad Social, es “ligeramente inferior” a la del resto de sectores económicos autónomos. Sin embargo, advierte que esta diferencia responde, en buena parte, a la estructura demográfica de las zonas rurales, donde la proporción de jóvenes es menor que en las urbanas.
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