Belén Rueda ha reivindicado en ‘La Revuelta’ el papel de Mar adentro en el debate sobre la eutanasia y ha subrayado que su Goya a la mejor actriz revelación llegó con casi 40 años, un dato que le sirve para medir cómo han cambiado algunos estereotipos en la industria audiovisual española.
La actriz ha recordado que ganó el premio por su debut en el cine con Mar adentro después de una trayectoria previa en televisión y que ese reconocimiento llegó con casi 40 años, gracias a una película que situó la eutanasia en el centro de la conversación pública.
En su primera entrevista con David Broncano, Rueda ha acudido a presentar Cada día nace un listo, una comedia negra dirigida por Arantxa Echevarría que se estrenará en cines el 5 de junio. La película aborda de forma satírica la ambición, la corrupción y las diferencias entre clases sociales con el mercado del arte como eje.
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La conversación ha servido también para repasar unos inicios poco habituales en una actriz ya consolidada. Rueda empezó como azafata en programas de televisión en los años noventa, antes de pasar a la ficción en series y, más tarde, al cine.
El cine y la ley de eutanasia
Rueda ha vinculado de forma directa aquella película con la evolución del debate social y legal sobre el final de la vida. “Han pasado 22 años y ya hay una ley que regula la eutanasia. De alguna manera, la cultura y el cine ayudan”, ha dicho la actriz.
La intérprete encarnó en Mar adentro a la mujer de Ramón Sampedro y aquella actuación le valió el Goya a la mejor actriz revelación. La película recibió 14 premios Goya y supuso el primer salto de Rueda al cine tras más de una década de experiencia en televisión.
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Sobre el carácter paradójico de aquel galardón, Rueda ha tirado de ironía. “Con casi 40 años gané este premio en la categoría de actriz revelación. Se han ido rompiendo bastantes clichés”, ha afirmado.
En esa misma intervención, la actriz defendió la vía legal y sanitaria de la eutanasia frente a otras propuestas: “Por la vía médica no sufres. Está legislado. Me parece una aberración, es mejor estar con tu familia tranquilo”.
La propia Rueda ha situado el caso de Ramón Sampedro entre los asuntos que marcaron su carrera desde mucho antes de rodar la película de Alejandro Amenábar. Recordó que en Periodistas ya trabajaban con tramas “muy pegadas a la actualidad” y que Sampedro era entonces “la persona más visible en aquel momento en el tema de la eutanasia”.
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La entrevista también ha derivado hacia la exposición pública y el efecto de la tecnología en las nuevas generaciones. “Antes llegabas a ser conocido por una profesión: cantante, deportista, actor, científico…”, ha señalado Rueda, antes de preguntarse por quienes hoy quieren ser famosos “sin saber de qué”.
La actriz cree que las redes sociales han multiplicado esa tendencia “por mil” y sostiene que la respuesta no pasa por prohibir, sino por educar. Esa misma lógica la ha extendido a la inteligencia artificial: “Cualquier adelanto, si no hay leyes para acotarlo, es malo, pero tiene sus cosas buenas. Prohibirlo no es bueno, lo que hay que hacer es enseñar a utilizarlo. Educación”.
El arte para todos y un susto de salud
El arte ha aparecido como otro de los asuntos centrales de la conversación, en línea con el argumento de su nueva película. Rueda se ha mostrado radicalmente contraria a la posesión privada de obras y ha resumido su postura así: “El arte es para compartirlo. Debería estar en un museo”.
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Fuera de su trabajo como actriz, Rueda ha hablado además de una de sus aficiones más constantes: el buceo. La invitada explicó que ha participado en dos ocasiones en programas de Jesús Calleja porque “no hay tantos que sepan bucear”, y relató que tras una de esas grabaciones internacionales comenzó el episodio de salud que después se atribuyó al estrés.
Rueda ha recordado en el programa uno de los momentos más delicados de su vida reciente. En 2018 sufrió un ictus transitorio provocado por el estrés, aunque en un primer momento se llegó a pensar que podía estar relacionado con el buceo.
La actriz precisó el alcance del episodio con una explicación médica sencilla. “No llegas a tener una hemorragia”, ha explicado antes de añadir que su hermana detectó que algo no iba bien y que hubo tres pruebas básicas que ayudaron a identificar el problema.
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“Sonreír, hinchar los mofletes y cerrar los ojos y tocarte la nariz. Dependiendo de la parte que es no lo haces”, recordó Rueda. También describió las sensaciones previas: “A mí a veces por el estrés me dan lipotimias, mareos, ganas de vomitar... ese día sentí lo mismo, pero era un poco más intenso”.