Las llamas han vuelto a amenazar el entorno de Doñana después de que el pasado domingo se produjera un incendio en el término municipal de Almonte (Huelva), en una zona próxima al paraje de Marismillas, si bien ha quedado estabilizado tras 48 horas activo. Aunque la cifra aún no está clara, el fuego podría haber arrasado unas 400 hectáreas, según las estimaciones de la Estación Biológica de Doñana, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica. Pese al alcance del incendio, hay una franja del parque natural que no solo ha permanecido intacta esta vez, sino que se ha librado del fuego en los últimos diez años gracias al trabajo de los “burros bombero”.
Desde hace más de una década, un grupo de 18 asnos patrulla este entorno natural, limpiando los pastos secos y protegiendo así el espacio sin recurrir a maquinaria pesada ni productos químicos. Teniendo en cuenta que 2025 fue el peor año de incendios desde que existen registros en España, con más de 350.000 hectáreas quemadas, este método tradicional para mantener el equilibrio de los ecosistemas y limitar el impacto de los grandes fuegos cobra especial relevancia.
“En las zonas donde trabaja este batallón de burros no se ha producido ni un solo incendio en los últimos diez años. Desde hace tres meses, los animales ya están trabajando en sus vallados móviles durante ocho horas al día, desbrozando la zona asignada y, una vez concluida su jornada, son reconducidos a su finca de descanso”, explica en un comunicado Mujeres por Doñana, el colectivo ecologista que gestiona el proyecto.
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Son las propias voluntarias del grupo quienes se encargan de transportar agua fresca en carretillas para hidratar a los animales durante el desbroce, un proceso esencial para la eficacia del método y que implica un esfuerzo físico considerable.
Falta de apoyo económico
Pese al valor de este proyecto para prevenir incendios y para el cuidado de la biodiversidad local, donde conviven especies como el lince ibérico y una avifauna diversa, el colectivo denuncia la falta de apoyo por parte de la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. “La unidad se sostiene con el propio esfuerzo económico de este grupo de mujeres voluntarias y su sacrificio, aportando dinero y tiempo para mantener a los burros”, critica Cristina Mariño, coordinadora del proyecto.
Incluso son ellas quienes compran los vallados y emplean días de vacaciones en sus trabajos para que el proyecto siga adelante. “No queremos que el esfuerzo de todos estos años sea consumido por el fuego de la indiferencia de la Junta”, añade Mariño, que aclara que sus requerimientos de ayuda al delegado de Medio Ambiente de Huelva han terminado en “reuniones estériles” y sin resultados.
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El colectivo explica que tan solo unos días antes de este último incendio en Doñana en Almonte, presentaron una solicitud de apoyo urgente ante la Presidencia del Gobierno a través de un documento oficial.