El nuevo pulmón verde de Barcelona: así será el Parc Central, construido en un terreno en el que había casas modernistas

Un espacio de 10.000 metros cuadrados situado en el barrio de Vallcarca en el que durante años hubo solares vacíos y edificaciones en mal estado

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Vallcarca proyecta su Parc Central. (Ayuntamiento de Barcelona)

Barcelona tendrá un nuevo pulmón. Un proyecto urbanístico aprobado definitivamente por el Ayuntamiento ha iniciado los pasos para crear un nuevo espacio verde de 10.000 metros cuadrados en el barrio de Vallcarca. El futuro Parc Central, que comenzará sus obras a finales de año, incorporará huertos urbanos, zonas de estancia y actividades al aire libre, y se integra en la transformación global del barrio. Según recoge el medio local La Ciutat, la intervención contempla también parcelas de vivienda asequible, mejoras en la red viaria y el desarrollo de nuevas infraestructuras de servicios para la zona.

La reforma supondrá una inversión total de 8.927.124,35 euros, cifra que incluye la urbanización del nuevo parque y la próxima remodelación de los tramos de las calles de Gustavo Adolfo Bécquer y Cambrils. El calendario previsto indica que las obras comenzarán en diciembre de 2026 y tendrán una duración aproximada de 18 meses. El Parc Central ocupará el espacio delimitado entre la avenida de Vallcarca, el Viaducte de Vallcarca, la calle Gustavo Adolfo Bécquer y la calle Cambrils. El nuevo diseño prevé destinar cerca de 200 metros cuadrados a huertos urbanos y la instalación de un berenador en la zona superior. El plan pretende facilitar la gestión del agua de lluvia mediante áreas permeables y aumentar la cobertura arbórea para proporcionar sombra y mejorar el entorno.

Parc Central en Vallcarca. (Ayuntamiento de Barcelona)

La apuesta municipal busca consolidar este enclave como punto de referencia para los vecinos de Vallcarca. Tal como ha explicado la regidora de Gràcia y primera tenienta de alcaldía, Laia Bonet, la aprobación del proyecto demuestra que “en Vallcarca no se detiene la transformación para sacar al barrio de la provisionalidad en la que había estado anclado durante años”. Bonet ha subrayado que los objetivos incluyen la creación de más vivienda, mejoras del espacio público y la incorporación de zonas verdes de calidad. Además, ha aclarado que la propuesta del parque es fruto de un proceso participativo desarrollado con el vecindario y ha enfatizado: “Vallcarca no podía esperar más”.

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Dos grandes áreas en el Parc Central

El Parc Central estará estructurado en dos grandes áreas diferenciadas. La primera, con un carácter más urbano y próximo a las edificaciones, será de relieve llano y acogerá vegetación, juegos infantiles, zonas para sentarse y actividades comunitarias al aire libre. La segunda zona tendrá una configuración más naturalizada, pensada para absorber el desnivel existente mediante un sistema de terrazas, en el que se situarán los huertos urbanos y el espacio de merienda. El trazado incluirá nuevos recorridos peatonales adaptados y accesibles que conectarán la avenida de Vallcarca y los jardines de Maria Baldó, pasando bajo el viaducto.

Plano del Parc Central de Vallarca, en Barcelona. (Ayuntamiento de Barcelona)

La transformación abarca también intervenciones en la infraestructura básica del barrio. Las primeras actuaciones comenzaron el pasado mes de julio con la construcción de una pista de baloncesto de calle, conocida como street basket, cuya finalización está prevista para las próximas semanas. Paralelamente, la reforma de la anilla de servicios de Vallcarca avanza en el área de Can Farigola, con urbanización ambientalmente sostenible y canalización de suministros en varias calles; ya han concluido los trabajos en las vías de Cambrils, l’Argentera y Calendau, mientras siguen en curso en Medes y Mare de Déu del Coll, y queda pendiente el tramo de Can Farigola.

Nueva política de viviendas asequibles

Paralelamente a la creación del parque, el desarrollo de Vallcarca también integra una política de vivienda asequible. Actualmente, el Ayuntamiento mantiene abierta la licitación para la edificación de dos nuevas promociones en los solares de Farigola 10-12 (20 viviendas) y Mare de Déu del Coll 101-109 (27 viviendas). Por otra parte, ya se ha iniciado el proceso de adjudicación de 36 pisos de alquiler asequible en la promoción Grèvol, situada en la avenida de Vallcarca 112-120, impulsada por la Fundación SALAS, la Fundación Nou Lloc y el IMHAB. Estos pisos, con entrega prevista para finales de año y seleccionados bajo criterios sociales, reservan viviendas para personas con movilidad reducida, menores de 35 años, familias monoparentales y vecinos del barrio. En total, los planeamientos urbanísticos de Vallcarca contemplan hasta 500 viviendas, de las cuales el 40% serán de protección oficial sobre suelo municipal.

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Los trabajos en marcha se complementarán con la expropiación de cuatro fincas en la avenida de Vallcarca, entre las calles Ballester y Agramunt, lo que permitirá la construcción del futuro depósito pluvial. Esta infraestructura, prevista bajo la futura rambla Verda, se considera elemento esencial dentro del contexto de emergencia climática.

Pasado de derribos y casas modernistas

El terreno previsto para el parque tiene un pasado de conflicto social. Durante veinte años, la falta de avances en el plan urbanístico transformó Vallcarca en una zona de solares vacíos y edificaciones en mal estado. El derribo de la “Casita Blanca” se volvió un referente de una transformación que parte del vecindario interpretó como degradación deliberada para favorecer la especulación inmobiliaria y la adquisición de suelo a precios bajos.

En el área donde se ubicará el parque existieron antiguas casas modernistas, que resultaron entre las primeras afectadas por los derribos, según ha informado Barcelona Secreta. Entre los vecinos más activos, este espacio y sus alrededores son conocidos como la “zona cero” de los conflictos de vivienda en el barrio.

La situación contribuyó al fortalecimiento del tejido asociativo local. Diversos colectivos han señalado que la construcción del parque y la futura Rambla Verda —proyecto que aún implica la expropiación de inmuebles donde residen 15 familias— pueden derivar en procesos de gentrificación, expulsando a residentes históricos y favoreciendo la llegada de nuevos habitantes con mayor capacidad económica.