El Gobierno desbloquea el proyecto para llevar el AVE a Extremadura y Jaén, pero enfada a Toledo, que seguiría aislado

La conexión por Bargas busca acelerar los plazos del corredor ferroviario, pero los usuarios temen que la capital regional quede como un ramal conectado solo con Madrid

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Andenes de la estación AVE de Toledo (ADIF / Europa Press)

El Ministerio de Transportes ha movido ficha para desbloquear la alta velocidad hacia Extremadura, pero la solución elegida ha abierto un nuevo frente político y territorial en Castilla-La Mancha. El departamento que dirige Óscar Puente ha anunciado una conexión transitoria en la localidad de Bargas, en Toledo, para mejorar los tiempos de viaje entre Madrid y Extremadura mientras vuelve a estudiar el paso definitivo del AVE por la capital regional.

La decisión permite avanzar en el corredor extremeño y, a medio plazo, hacia Portugal, pero deja a Toledo fuera del trazado, al menos de momento, provocando el malestar de los usuarios del tren. A esta controversia se suma el debate sobre el futuro eje ferroviario hacia Jaén, que también ha generado tensiones entre el Ministerio y el Gobierno castellanomanchego.

La medida afecta al corredor Madrid-Extremadura, una infraestructura largamente reclamada y con varios tramos en distintas fases de tramitación. Transportes someterá a información pública en los próximos días un estudio informativo complementario para construir un ramal provisional entre la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla y la línea convencional Madrid-Valencia de Alcántara, en el entorno de Bargas.

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La idea es que los trenes puedan salir de Puerta de Atocha, utilizar la alta velocidad Madrid-Sevilla hasta Pantoja y enlazar después con la línea convencional, una vez esté electrificada, para acortar los viajes hacia Extremadura. El Ministerio sostiene que esta conexión transitoria permitirá adelantar parte de las mejoras sin esperar a que se resuelva el trazado definitivo por Toledo, que vuelve a quedar pendiente de un nuevo estudio informativo.

El trámite se abrirá con la publicación del anuncio en el Boletín Oficial del Estado y tendrá un plazo de 30 días hábiles para que particulares, instituciones y administraciones puedan presentar observaciones. La actuación se plantea con características propias de la alta velocidad: doble vía electrificada, ancho estándar, tráfico exclusivo de viajeros y una velocidad genérica de 350 kilómetros por hora. También prevé un cambiador de ancho y un puesto de adelantamiento y estacionamiento de trenes para aumentar la capacidad de la línea.

Toledo, conectada con Madrid pero fuera del gran corredor

El enfado en Toledo tiene un matiz importante. La ciudad no está aislada ferroviariamente en sentido estricto: cuenta desde 2005 con una línea de alta velocidad con Madrid. Sin embargo, esa conexión funciona como un ramal que parte de la LAV Madrid-Sevilla en La Sagra, no como una estación de paso dentro de un gran corredor hacia Extremadura y Portugal. Ese es el fondo del conflicto actual. La capital regional teme seguir conectada únicamente con Madrid y quedar al margen del futuro eje ferroviario Madrid-Extremadura-Lisboa.

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La decisión de Transportes llega después de años de desacuerdo sobre cómo debe pasar el AVE por Toledo. En diciembre de 2024, el Ministerio propuso la alternativa conocida como Toledo Central, que contemplaba convertir la estación de Santa Bárbara en una estación pasante mediante una profunda remodelación ferroviaria. Esa opción fue rechazada por la Junta de Castilla-La Mancha por su impacto visual y patrimonial. El presidente autonómico, Emiliano García-Page, llegó a calificar el proyecto como un “scalextric ferroviario”.

Después, el Ayuntamiento de Toledo, la Diputación y la Junta defendieron alternativas diferentes, entre ellas una estación pasante en el entorno de Luz del Tajo que permitiría mantener la actual estación de Santa Bárbara. Transportes sostiene ahora que esas propuestas cambian de forma sustancial las soluciones que ya se habían sometido a información pública. Por eso, será necesario redactar un nuevo estudio informativo y someterlo otra vez a tramitación ambiental. El Ministerio advierte además de que el entorno de Toledo exige análisis patrimoniales, hidrológicos y ambientales de gran complejidad técnica.

Expertos en ingeniería y seguridad ferroviaria explican por qué no se instalan cinturones en los trenes.

El miedo a que lo provisional acabe siendo definitivo

La explicación oficial no ha calmado a los usuarios del tren. La Asociación de Usuarios del Tren de Toledo teme que la conexión provisional por Bargas acabe convirtiéndose, en la práctica, en la solución definitiva. Su principal preocupación es que, una vez que la línea hacia Extremadura y Portugal esté funcionando, ningún Gobierno quiera asumir después una nueva inversión para integrar Toledo en el corredor.

“Tenemos la sensación de que Toledo se vuelve a quedar fuera del trazado”, afirmó al diario ABC Javier Esquinas Sancho, portavoz de la asociación. Según explicó al mismo diario, los usuarios llevan años advirtiendo de que el bloqueo político podía terminar dejando a la capital regional fuera de la conexión con Extremadura. La plataforma teme que la ciudad pierda una oportunidad histórica para dejar de ser un destino ferroviario terminal y convertirse en una parada dentro de un eje de largo recorrido.

Transportes, por su parte, justifica la conexión transitoria por la necesidad de cumplir los plazos comprometidos con Extremadura y con la Unión Europea. El corredor hacia Portugal forma parte de una infraestructura estratégica para mejorar la conexión ferroviaria entre Madrid y Lisboa, un proyecto con dimensión nacional e internacional. La presión no afecta solo a Toledo: también a Extremadura, que lleva años reclamando una conexión competitiva con Madrid.

Jaén abre otro frente ferroviario en Castilla-La Mancha

El futuro eje ferroviario Madrid-Jaén también ha generado tensiones entre el Ministerio y el Gobierno autonómico. La disputa está en cómo mejorar esa conexión: Transportes defiende una alternativa que reduzca los tiempos de viaje hacia Jaén, mientras Castilla-La Mancha reclama que la actuación mantenga el peso de municipios como Alcázar de San Juan, Manzanares o Valdepeñas, situados en el eje ferroviario manchego.

El Gobierno regional sostiene que los compromisos ferroviarios con la comunidad deben cumplirse y que la conexión con Jaén no puede hacerse a costa de reducir el papel de varias ciudades castellanomanchegas en la red. El Ministerio, en cambio, presenta sus decisiones como una forma de desbloquear infraestructuras pendientes desde hace años y mejorar los tiempos de viaje en corredores que acumulan retrasos históricos.