Los primeros dentistas: el fósil de un diente revela que los neandertales trataban las caries con golpes de piedras

Estos humanos arcaicos eran capaces de identificar el origen del dolor y ejecutar un complejo tratamiento dental

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Cráneo de neandertal hallado en el yacimiento de Teshik-Tash (Uzbekistán)

Al sur de la Siberia occidental se levanta la cueva Chagyrskaya, a orillas del río al que le debe su nombre. Desde su descubrimiento en 2007, en ella se han encontrado numerosos restos óseos humanos y útiles de piedra que nos ofrecen pistas de cómo era la vida de los neandertales hace aproximadamente 60.000 años.

Hasta trece neandertales se han identificado en este yacimiento arqueológico, siendo dos de ellos padre e hija. La familia de Chagyrskaya vivó hace 59.000 años, un momento en el que nuestros antepasados, los primitivos Sapiens, aún no habían llegado a Europa. Pero es otra historia.

Los hallazgos en esta cueva han contribuido a conocer mejor cómo eran los neandertales, cómo vivían, qué comían, cómo eran las relaciones entre ellos. Ahora, un equipo de arqueólogos rusos liderado por el Museo Pedro el Grande de Antropología y Etnografía de la Academia Rusa de Ciencias y el Instituto de Arqueología y Etnografía de Novosibirsk acaba de descubrir que el Homo neanderthalensis ya trataba las caries.

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Según publican los autores en la revista PLOS ONE, un molar neandertal encontrado en la cueva de Chagyrskaya presenta ciertas modificaciones compatibles con un tratamiento para la caries. Esta pieza dental es la evidencia más antigua de una intervención dental compleja.

Entrada en de la cueva de Chagyrskaya (Wikimedia)

El arte de curar una caries a golpes

Hasta el momento, la arqueología había identificado el uso de palillos para retirar restos de comida de entre los dientes, así como una posible utilización de plantas con fines medicinales. Sin embargo, el tratamiento de las caries es algo que no se contemplaba.

La pieza dental presenta marcas de una infección por caries y un orificio profundo que alcanza la cavidad pulpar, donde se ubican los nervios y los vasos sanguíneos. “Para ser honestos, cuando observamos este diente por primera vez, pensamos que podía tratarse de un diente con la corona fracturada. Pero tuvimos mucha suerte de contar con Alisa Zubova, nuestra primera autora, que es especialista en patologías dentales y ya había trabajado anteriormente con casos arqueológicos de caries. Ella fue la primera en sospechar que la cavidad podía ser artificial y no el resultado de un daño o desgaste normal”, expresa Kolobova Kseniya, coautora del estudio e investigadora del Instituto de Arqueología y Etnografía, en declaraciones a la revista SINC.

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La investigadora Lydia Zotkina, experta en trazas, examinó el diente y confirmó que se trataba de una lesión provocada. La microtomografía computarizada (micro-CT) mostró que la cavidad ensanchaba la cámara pulpar de una manera incompatible con el desgaste normal o con daños naturales.

Para averiguar a qué correspondía esta perforación, el equipo reprodujo en tres dientes de humanos actuales esta perforación haciendo uso de útiles similares a los recuperados en el yacimiento. “Las marcas producidas coincidían perfectamente con las observadas en el diente neandertal”, asegura.

Vista general del diente encontrado en la cueva de Chagyrskaya (PLOS One)

Los neandertales, tan humanos como inteligentes

El descubrimiento de esta pieza dental alterada no solo indica la habilidad de los neandertales para localizar el origen del dolor y ejecutar un tratamiento preciso (pese a que ello supusiera golpear o realizar una dolorosa incisión con la punta de una piedra), sino que también manifiesta su inteligencia. "Este hallazgo eleva significativamente nuestra visión sobre las capacidades cognitivas y técnicas de los neandertales", expone la arqueóloga al citado medio.

Durante décadas, los neandertales han sido considerados seres carentes de raciocinio y guiados por el instinto más básico, toscos humanos primitivos que se alejaban de la inteligencia del Sapiens. La evidencia que ofrece la arqueología dista mucho de este discurso construido en el siglo XX.

Para tratar la caries, son necesarias “habilidades motoras finas, paciencia y la capacidad de soportar o incluso infligir dolor en busca de un beneficio futuro”. “Junto con otras evidencias recientes de arte simbólico neandertal, la fabricación compleja de herramientas óseas y la existencia de estructuras sociales organizadas, este hallazgo contribuye a una imagen cada vez más sólida de los neandertales como seres inteligentes, innovadores y profundamente humanos; no versiones primitivas de nosotros, sino homínidos exitosos por derecho propio”, concluye Kseniya para SINC.