Cada vez más personas sueñan con abandonar las grandes ciudades para instalarse en entornos rurales donde prime la tranquilidad, el contacto con la naturaleza y una mejor calidad de vida. Esta tendencia, acelerada tras la pandemia y consolidada gracias al teletrabajo, está transformando el mapa residencial en España y en buena parte de Europa. Según un estudio de Fotocasa Research, el 63% de los demandantes de vivienda asegura que le gustaría mudarse a una zona rural, motivado principalmente por el elevado precio de la vivienda en las grandes urbes y la búsqueda de espacios más saludables y sostenibles.
El auge del trabajo remoto también está impulsando este fenómeno. Informes recientes señalan que uno de cada cuatro residentes en municipios rurales con acceso a internet ya teletrabaja de forma habitual, mientras que en comunidades como Castilla y León se calcula que hasta 83.000 personas podrían regresar al medio rural si existieran mejores servicios y conectividad. Además, numerosas administraciones públicas están lanzando incentivos para atraer nuevos habitantes a la llamada “España vaciada”, fomentando proyectos de vivienda y emprendimiento rural.
Algunos, además, buscan un tipo de lujo que solo ciertos inmuebles rurales pueden ofrecer. Este puede ser el caso para el futuro comprador de un pazo gallego del siglo XVI en A Pontenova (Lugo), puesto recientemente en venta en Idealista por 2,1 millones de euros, que ha despertado el interés de quienes buscan propiedades históricas en el norte de la península. La finca, con una extensión de 3,3 hectáreas, destaca no solo por su antigüedad, sino por el conjunto de elementos patrimoniales que la acompañan.
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Muros de piedra, vigas de madera y una capilla privada
En el corazón de la propiedad se erige una capilla privada construida a mediados del siglo XVIII. Dentro, un retablo barroco de madera tallada y dorada aporta valor artístico, sumando relevancia patrimonial a la finca y diferenciándola de otras casas señoriales gallegas. La vivienda principal, que supera los 800 metros cuadrados, se reconoce por su robusta sillería de piedra y una cubierta de pizarra, elementos habituales en la arquitectura tradicional de la zona.
El interior mantiene intacta la esencia noble de su origen. Muros de piedra vista, vigas de madera originales y detalles decorativos de época crean un ambiente que remite a siglos pasados, ofreciendo una atmósfera propia de la Galicia señorial, según describe la publicación del anuncio en Idealista.
Características residenciales y patrimoniales del pazo
La propiedad incluye ocho habitaciones con baño en suite y un total de diez baños, lo que permite alojar a numerosos huéspedes e invitados con comodidad. Los cinco salones amplios, equipados con mobiliario histórico, ofrecen espacios versátiles para cualquier actividad. Entre ellos, resalta un salón en torno a una lareira tradicional gallega de grandes proporciones.
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Además, la finca se completa con un hórreo tradicional, un palomar de planta octogonal, una nave auxiliar y un proyecto para un apartamento adicional, lo que amplía el abanico de posibilidades para la explotación residencial o turística del conjunto. Uno de los elementos más singulares que destaca Idealista es el río canalizado en piedra que recorre el terreno, un detalle poco habitual en propiedades similares que aporta singularidad a la propiedad.