Las matronas son sanitarias claves en la salud reproductiva de la mujer. Estas enfermeras especialistas acompañan a sus pacientes en todas las etapas vitales, desde y las asisten durante el embarazo y el parto, así como ante cualquier problema relativo a su salud sexual. Pero estas profesionales escasean: la Confederación Internacional de Matronas (ICM, por sus siglas en inglés) calcula que faltan alrededor de un millón de matronas en el mundo.
En concreto, la ICM estima en 980.000 profesionales el déficit de matronas a nivel global. Su estudio, realizado en 181 países, representa aproximadamente las necesidades del 82% de todas las mujeres en edad reproductiva. La organización achaca esta falta de trabajadoras, principalmente, a la falta de inversión por parte de los Estados. “El gasto en salud se va a otros espacios”, lamenta Sandra Oyarzo, presidenta de la ICM, en una entrevista con Infobae.
El dinero para los servicios sanitarios se reduce en todo el mundo y, del que queda, poco llega para la salud femenina. Este desvío de fondos se relaciona, según la matrona chilena, con la invisibilización de la mujer, tanto en términos sanitarios como laborales. “La mayoría de las mujeres que trabajan en salud son matronas y enfermeras. Sin embargo, ellas ocupan solo el 20% de los cargos de toma de decisión, lo que a menudo desvía la inversión de salud hacia otros espacios en lugar de la cobertura de matronas”, explica Oyarzo.
PUBLICIDAD
La disminución de la inversión supone una menor contratación y una reducción en la formación de matronas. Como consecuencia, “hay una escasez en la atención de la salud sexual y reproductiva de las mujeres en el mundo”, lamenta la presidenta de la ICM.
Además, Oyarzo advierte de las consecuencias del avance de movimientos conservadores y políticas antigénero, que desde hace quince años han generado restricciones al acceso a la salud sexual y reproductiva, especialmente en la región de las Américas. Esta tendencia, señala, se ha traducido en un recorte de inversiones y acceso a servicios, incrementando el déficit profesional: “Muchos países que habían avanzado están retrocediendo porque la inversión en salud se está disminuyendo. Y si hablamos de mujeres, peor aún, porque se deja de invertir para que las mujeres no tengan acceso al cuidado de su salud sexual y reproductiva”, ha remarcado la presidenta de la ICM.
España necesita doblar el número de matronas
La entidad internacional expone que la escasez de matronas afecta a todas las regiones, pero incide con mayor severidad sobre comunidades rurales, marginadas y con menos recursos. Así, es África el continente que acumula el 46% de la escasez global, pese a albergar menos de una quinta parte de las mujeres en edad reproductiva.
PUBLICIDAD
El problema no es ajeno a Europa: la escasez persiste en varios países, entre ellos España. Según el Consejo General de Enfermería (CGE), se necesitan 8.000 matronas más, lo que supondría prácticamente doblar el número de profesionales que ejercen en el país. “Nuestra ratio actual es de 12,4 matronas por cada 1.000 nacimientos, mientras que en la OCDE es de 25. Es decir, somos la mitad de matronas de las que deberíamos ser”, apunta a este diario Montserrat Angulo, vocal matrona del CGE.
La enfermera resalta que estas especialistas no se encargan solo de los nacimientos. “Cuidamos a lo largo de toda la vida sexual de las mujeres, desde que tiene su primera regla hasta los 70 años aproximadamente”, explica. Sin embargo, sus competencias no se ven desarrolladas al completo en todo el territorio español. “La especialidad está reconocida, pero hay una falta de equidad en las diferentes comunidades autónomas”, dice Angulo.
Esta implementación desigual supone una “inequidad” entre las mujeres españolas, según la matrona: “Ya no es solamente en cuestión del embarazo, es que hay comunidades autónomas donde no tienen capacidad para atender adecuadamente al posparto, a la lactancia o al cribado del cáncer de cérvix”, lamenta.
PUBLICIDAD
A ello se unen unas condiciones laborales “muy bajas”, con contratos que ofrecen una peor estabilidad que los de enfermeras generalistas. “Hay muchas matronas que prefieren estar trabajando como generalistas, porque ahí les ofrecen un contrato más largo, cubriendo una vacante, mientras que, como matronas, estarían haciendo contratos precarios”, dice.
Un recorte en derechos
Ambas expertas coinciden en que la reducción del número de matronas incrementa la mortalidad materna y perinatal, los embarazos no deseados y la propagación de infecciones de transmisión sexual, además de poner en riesgo la seguridad de mujeres y recién nacidos. “Cuando no hay atención profesional, las mujeres corren más riesgos de fallecer durante el parto”, subraya Oyarzo. Según la organización internacional, las regiones con menor número de matronas son las que presentan una mayor mortalidad materna y neonatal. La ICM calcula que una mejor dotación de matronas podría prevenir alrededor de dos tercios de estos fallecimientos.
“Es un problema de salud pública, de equidad y de derechos”, añade Angulo, para la que “el riesgo fundamental es la inequidad de las mujeres a lo largo del territorio español”. En el caso de España, Montserrat Angulo indica que revertir el déficit requiere “aumentar el número de las plazas de formación que hay en el sistema actual”. Este año se han convocado 477 plazas, 26 más que en 2024, pero el incremento sigue siendo insuficiente para cerrar el déficit. “Necesitamos más formación, más plazas, mejores condiciones laborales, planificación del relevo generacional y que las matronas podamos desarrollar plenamente todas nuestras competencias”, concluye Angulo.
PUBLICIDAD