España puede alcanzar el 100% de producción de energía renovable 10 años antes que el resto de Europa

La ONG Greenpeace ha planteado en su último informe un modelo energético con el que es posible abandonar el carbón para 2030, la nuclear en 2035 y el gas y petróleo en 2040

Varios aerogeneradores en el parque eólico de Vilachá, a 15 de marzo de 2024, en Lugo, Galicia (España). (Carlos Castro / Europa Press)

La guerra en Oriente Medio ha sacado a relucir cómo la dependencia de los combustibles fósiles importados puede tensionar las diferentes economías del mundo. En el caso de la Unión Europea, las consecuencias del aumento en el precio de los carburantes no han sido iguales para todos, perjudicando más a los Estados que no cuentan con producción de energías renovables.

“Las guerras actuales solo confirman lo que la emergencia climática ya nos advertía con urgencia: abandonar el gas y el petróleo es una prioridad inaplazable. Una apuesta decidida por la suficiencia, la eficiencia y un sistema 100% renovable es la única garantía de bienestar y seguridad, tanto climática como geopolítica, para las próximas generaciones“, ha señalado la directora ejecutiva de Greenpeace España y Portugal, Eva Saldaña, al presentar el informe Energía para vivir Mejor, encargado por la ONG.

El informe de Greenpeace, basado en un estudio elaborado por el Instituto para el Futuro Sostenible de la Universidad Tecnológica de Sídney, demuestra que España y Portugal podrían cumplir con su parte del Acuerdo de París y alcanzar emisiones netas cero diez años antes que los planes de la UE, reduciendo un 39% el consumo energético y con 100% renovables en 2040.

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FOTO DE ARCHIVO. Un conjunto de paneles solares en un parque de energía solar en Saelices, España. 11 de mayo de 2022. 11 de mayo de 2022. REUTERS/Susana Vera

Suficiencia, eficiencia y 100% renovables

Para alcanzar las emisiones cero en 2040, la ONG detalla que sería necesario un modelo energético “suficiente, eficiente y 100% renovable”, que se puede alcanzar con “un cambio de paradigma”, que consistiría en pasar de la “economía del derroche” a la “economía de lo que de verdad importa” para el bienestar de las mayorías, reduciendo la demanda energética total un 39% sin nucleares, dentro de los límites del presupuesto de carbono y sin apagones.

En esta línea, Greenpeace hace hincapié en que debemos plantearnos qué servicios son necesarios para una vida digna y cuáles nos llevan a superar los límites de CO2, así como la necesidad de proveer los mismos servicios usando menos energía y recursos y cubrir el 100% de la demanda con fuentes renovables, sin nucleares, gas o petróleo.

Respecto a la descarbonización, tildada de “herramienta de paz, libertad, bienestar y respeto de los límites planetarios”, la ONG la presenta como un punto clave del informe. “Actualmente, el sistema depende de importaciones de combustibles fósiles y uranio de países controlados por el colonialismo y los abusos de Donald Trump y Vladimir Putin, entre otros”, señala. Siguiendo su modelo energético, apuntan, es posible abandonar el carbón para 2030, la nuclear en 2035 y el gas y petróleo en 2040.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avanzado este miércoles en el Congreso su intención de seguir acelerando el despliegue de la energía renovable en el país mediante el decreto ley para paliar las consecuencias económicas del conflicto en Irán (Congreso)

Las demandas de Greenpeace al Gobierno

Desde la ONG han reclamado que todo el proceso se base no solo en eficiencia tecnológica, sino en el principio de “suficiencia”, que prioriza la satisfacción de las necesidades básicas de toda la población reduciendo el derroche y el sobreconsumo, para garantizar la justicia social y el cumplimiento de los límites planetarios.

La organización exige una serie de medidas concretas, como impulsar la electrificación de la economía con energías renovables, garantizar el acceso a la energía y la vivienda digna, priorizar el transporte público sobre el coche y el avión particular, y descarbonizar la industria y el sector digital con criterios de suficiencia. Además, solicitan la priorización del reciclaje de minerales frente a la extracción minera y la minimización del uso de hidrógeno “verde” y biocombustibles, limitando su producción a criterios estrictamente sostenibles.

Por último, Greenpeace proponen la creación de un “Contrato Social Verde” que reoriente todas las políticas y presupuestos estatales hacia el bienestar y la sostenibilidad, suprimiendo las subvenciones a actividades nocivas y exigiendo un Parlamento Ciudadano Permanente para supervisar el proceso. La organización concluye que esta transición urgente no solo es viable, sino esencial para que “la energía sirva para vivir mejor”, colocando la protección del planeta y la justicia social en el núcleo del nuevo modelo energético.

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