Doce años recorriendo tres continentes, la pasión de viajar y conocer mundo. Ese es Roberto Sastre, quien ha emprendido el vuelo de vuelta a casa para “estar un poco en España y ver a la familia y amigos”. También lo ha hecho David Jiménez, profesor de inglés en Vietnam, quien describe una sensación similar. “Echo de menos todo: mi familia, mis amigos, la cultura de España, los bares… la comida, la música, el flamenco, la playa…”, confiesa en conversación con Infobae.
Dos trayectorias muy distintas, con objetivos diferentes, pero con la misma nostalgia que puede sentir uno cuando sale de su tierra. Y es que la nostalgia de vivir lejos de casa, de lo que uno conoce, afecta a la gran mayoría de los que emigran.
Un nuevo estudio internacional de la compañía de servicios financieros Reminity, elaborado a partir de 3.100 encuestas a adultos en 21 países, confirma que el 92% de los ciudadanos que emigran han sentido estrés, tristeza o ansiedad en algún momento tras mudarse al extranjero.
El informe sitúa a Filipinas en primera posición, con un 96,15% de personas que reconocen haber sentido nostalgia. Le siguen Sudáfrica (96,10%), Canadá y México (ambos con 96,02%) y Brasil (94,44%). En la parte baja del ranking aparecen Japón (85,71%) e Irlanda (89,01%), aunque también con cifras elevadas.
España: vida social, familia y gastronomía
España ocupa la posición número 12, con un 91,75% de personas que aseguran haber sentido nostalgia tras emigrar. Y uno de los motivos más señalados es por el fuerte arraigo de los españoles a la vida cotidiana compartida.
La costumbre de las reuniones familiares, las celebraciones o las sobremesas “forman parte de un tejido social muy particular” y su ausencia puede generar una sensación constante de vacío en quienes viven fuera.
No obstante, el estudio apunta también a que la facilidad de movilidad dentro de Europa y la presencia de comunidades españolas en distintos países contribuyen a una integración más sencilla de los migrantes españoles.
Lo que más se echa de menos: “El peso de los pequeños detalles”
El informe detalla que los aspectos más añorados por las personas que viven fuera de su país son la familia (80%) y los amigos (62%). En tercer lugar aparece la comida (54%), aunque otros factores menores incluyen: hablar o escuchar la lengua materna (36%), el clima (34%), entender los sistemas locales (30%), dormir en la propia cama (27%), celebraciones tradicionales (25%) y los paisajes familiares (20%).
“La nostalgia aparece en algún momento para casi todo el mundo, sobre todo cuando empiezas una nueva vida lejos de casa. Es no poder estar en un cumpleaños importante, en una celebración familiar o echar de menos algo tan simple como la comida de tu madre”, explica Ryan Riley, vicepresidente de Marketing en Reminity. “Son esos pequeños detalles los que pesan”, añade.
¿Cuándo aparece la nostalgia?
El informe identifica diferentes momentos en los que la nostalgia se intensifica, aunque casi la mitad de los encuestados (49%) afirma que aparece sin motivo aparente.
Sin embargo, en los identificados, los más frecuentes son:
- Hablar con familiares o amigos (53%).
- Pasar por un momento difícil y necesitar apoyo (50%).
- Festividades y celebraciones (43%).
- Enfermedad o necesidad de cuidados (40%).
Cómo afrontan la distancia los migrantes
El contacto con familiares y amigos es la principal estrategia para gestionar la nostalgia, mencionada por el 69% de los encuestados. Las llamadas y videollamadas se convierten en una herramienta clave para mantener la conexión emocional.
Buscar sabores familiares es la segunda opción más habitual (35%), ya sea cocinando recetas tradicionales o acudiendo a restaurantes del país de origen. Otras estrategias incluyen ver contenido audiovisual del país (25%), hacer ejercicio (23%) o escribir un diario (9%).