“Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”. La frase se atribuye a Séneca, y viene a ser una variante del refrán “las cosas de Palacio van despacio”, pero atribuida al lugar en el que realmente las cosas se toman con mucha calma en casi todos los países del mundo, ya sea por saturación, burocracia o desidia: los tribunales. Pero a veces, la injusticia de la lentitud no solo afecta a los acusados -o a los acusadores- de un caso, sino también a los propios abogados. Es lo que acaba de ocurrir en Italia.
En ese país, un proceso iniciado en 1999 se alargó hasta 2019, y no terminó porque se llegara a una resolución, sino porque fallecieron los dos clientes que habían originado la causa. Como consecuencia, el abogado que los asistió durante todo ese tiempo tuvo que dirigirse a los herederos para cobrar los honorarios al completo.
Y el caso es que el caso, valga la redundancia, no parecía tan complejo en un inicio. Según han contado los medios especializados en Italia, se trataba de un conflicto civil de división judicial, como se conoce allí al procedimiento en el que el juez interviene para dividir un patrimonio cuando los herederos no logran llegar a un acuerdo para hacerlo.
El proceso comenzó en 1999 en el Tribunal de La Spezia, donde el abogado Roberto Brozzo asistió al primer cliente durante cerca de 12 años, hasta el fallecimiento de este en 2011. Tras su muerte, el caso continuó en nombre de la viuda y de los demás herederos, pero el destino quiso que también la mujer falleciera en 2016. Desde entonces el caso siguió, ahora a través de los herederos. Mientras tanto, en 2017, el inmueble objeto de la disputa fue vendido por unos 592.000 euros, y la conclusión definitiva del procedimiento llegó en 2019, casi 20 años después del inicio.
El abogado busca cobrar por cada cliente atendido
En todo este tiempo, y tras el fallecimiento del matrimonio que arrancó el proceso, el abogado se quedó sin cobrar sus honorarios al completo. Por ello, acudió a la Corte de Casación en Italia, que ahora le ha dado la razón. El Tribunal de La Spezia, de hecho, reconoció solo una parte de la suma solicitada, pero el abogado impugnó la decisión, considerando la liquidación como insuficiente respecto a la actividad realizada durante todos esos años.
Según él, aunque se trataba de un único caso, a lo largo del tiempo había asistido a varias personas y en diversas fases del asunto. Por ello, solicitó un pago por cada persona asistida. La Corte de Casación acogió el recurso y reconoció su razonamiento. El caso volvió entonces al Tribunal de La Spezia, que deberá recalcular cuánto le corresponde al abogado.
España, por cierto, también tiene casos que se han extendido durante décadas, aunque en conflictos mucho más complejos que una disputa por un inmueble. El caso Rexus, por ejemplo, una supuesta trama de corrupción en Jaén, se alargó durante 22 años, hasta que terminó con una sentencia absolutoria para sus nueve acusados.