Los agentes de la Guardia Civil que investigan el accidente ferroviario de Adamuz dan por demostrado que la rotura de la vía se produjo un día antes del accidente, según una noticia adelantada por El País.
En el documento, al que ha tenido acceso Infobae, los agentes observan que la tensión del circuito de vía se mantuvo estable entre el 12 y el 18 de enero de 2026. Sin embargo, a partir de las 21:46 del 17 de enero de 2026, la tensión bajó a unos 1,5V y no volvió a subir hasta el accidente, ocurrido hacia las 19:43 del 18 de enero, momento en el que la tensión cayó a cero. La documentación recopilada no señala un punto exacto. Indica un tramo, que se encuentra entre el “PK. 319+412 y el 318+665″, que lleva a los agentes a concluir que la rotura de vía ocurrió a las 21:46 del 17 de enero.
El informe señala que, a pesar de que se constató una bajada de tensión en esta zona, no se pudo detectar la rotura de la vía el día anterior debido a que el sistema de alerta “no estaba preparado para ello”. Indica que el sistema de señalización no estaba configurado para alertar “de forma automática por” falta de fiabilidad” del método utilizado en la infraestructura. Además, añade que el sistema de apoyo al mantenimiento (SAM) registró una “caída brusca de la tensión” en la vía en la noche del 17 de enero, pero al mantenerse “por encima del umbral” especificado “no generó ninguna alarma al enclavamiento ni al personal de mantenimiento”.
La causa del accidente todavía es desconocida
La Guardia Civil matiza que este hallazgo no supone que esta sea la causa del accidente en el que murieron 46 personas tras la colisión entre dos trenes de alta velocidad, un Alvia y un Iryo. Al menos, mientras continúen las investigaciones de la Inspección Técnico Ocular y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Tampoco es posible determinar “si fue la rotura del riel la que dio lugar a la de la soldadura o viceversa”, añaden.
Sí quedan descartadas algunas de las primeras líneas de trabajo, entre ellas, un posible sabotaje o un ataque terrorista que hubiese provocado un daño en la infraestructura. Los agentes se apoyan en los resultados negativos que arrojaron los laboratorios de la CIAF, que trataron de averiguar la presencia de explosivo o agentes corrosivos. Así, “no se han encontrado indicios de actividades subversivas o terroristas, por lo que este supuesto se descarta como línea de investigación”, concluyen.