La prensa del corazón ha estallado al conocer hace apenas una semana la relación entre Maxi Iglesias y Aitana Sánchez-Gijón. Lo que más ha llamado la atención de la pareja de actores es la diferencia de edad: Iglesias tiene 35 años y Sánchez-Gijón 57, con lo que le supera en 22 años.
Famosos o no, las diferencias de edad en las relaciones de pareja siempre han sido un tema controvertido. Para algunos, es una situación inaceptable en la que los desequilibrios de poder juegan un papel imposible de ignorar. Otros, en cambio, defienden que “el amor no tiene edad”, incluso en las situaciones que rozan la ilegalidad.
Ante este debate, algunos estudios científicos han intentado investigar cómo influye la diferencia de edad en las parejas. En 2014, un equipo de la Universidad de Emory (California, Estados Unidos) reveló que las grandes diferencias de edad aumentaban el riesgo de divorcio. “Mayores diferencias en edad y educación entre esposo y esposa y el hecho de informar que la apariencia física de la pareja fue importante en la decisión de casarse están significativamente asociados con un mayor riesgo de divorcio", concluyeron los autores.
Las parejas jóvenes nos hacen más felices, pero solo al principio
Aunque parezca que las relaciones con grandes diferencias de edad están condenadas al fracaso, lo cierto es que tanto hombres como mujeres buscamos parejas más jóvenes que nosotros. Los investigadores Wang-Sheng Lee y Terra McKinnish analizaron en 2017 la satisfacción marital de parejas de edades diferentes y vieron que, sin importar el género, quienes se casaban con personas más jóvenes reportaban un mayor grado de satisfacción. Los índices de felicidad eran especialmente altos para los hombres que se casaban con mujeres menores.
La felicidad no duraba mucho: entre el sexto y el décimo año de matrimonio, tanto hombres como mujeres casados con personas más jóvenes empezaban a reportar un menor grado de satisfacción. Los investigadores vieron, además, que las parejas con una notable diferencia de edad eran menos resilientes, especialmente ante problemas económicos.
La diferencia de edad ideal
Según el estudio de la Universidad de Emory, el riesgo de divorcio aumenta alrededor de un 3,4% por cada año que se llevaban los cónyuges entre ellos. Los autores concluyen, por tanto, que cuanto menos diferencia de edad haya, mayor será la probabilidad de tener un matrimonio largo.
Algunas interpretaciones de este trabajo apuntan que diferencias de 5 años o menos son las ideales para asegurar el éxito de la pareja. En este rango, el riesgo de divorcio quedaría por debajo del 18%, según el análisis de la Universidad de Emory, si bien los autores no apuntan un rango etario concreto en su artículo.
Además, la edad no lo es todo en una relación: según este estudio, un matrimonio largo dependerá también de otros factores. En concreto, los gastos de la boda parecían influir en la duración de la pareja. El análisis descubrió que un mayor gasto en la celebración no protegía contra el divorcio, más bien todo lo contrario: quienes destinaban menos dinero al casamiento y, a su vez, recibían más invitados, tenían más probabilidades de durar. Tener una luna de miel, sin importar el precio, también se relacionaba con una mayor duración del matrimonio.
Los autores entendieron que el estrés por deudas relacionadas con la boda es una de las posibles causas del vínculo entre gasto elevado y divorcio. A nivel general, gastar menos de 1.000 dólares en la boda se asocia con una reducción del 82% al 93% en la probabilidad de sufrir estrés económico relacionado con el casamiento.