La Semana Santa en Málaga vuelve a convertirse, un año más, en punto de encuentro entre tradición, emoción y rostros conocidos. Entre ellos, uno que nunca falla: Antonio Banderas, que mantiene intacto su compromiso con una cita que forma parte esencial de su vida. El Domingo de Ramos de 2026 no ha sido una excepción, aunque en esta ocasión ha tenido un significado especial por tratarse de la primera celebración tras la boda de su hija, Stella del Carmen Banderas, con el empresario Alex Gruszynski.
Fiel a su costumbre, el actor ha participado activamente como mayordomo del trono de la Virgen María Santísima de Lágrimas y Favores, una de las devociones más queridas de la ciudad. Lo ha hecho desde la parroquia de Iglesia de San Juan Bautista, un lugar cargado de simbolismo personal, ya que forma parte de su historia familiar. “Mis padres se casaron en esta iglesia, aquí nos bautizaron a mi hermano y a mí. Esto forma parte de la historia de nuestra vida“, declaraba en 2022. Para Banderas, esta celebración va más allá del componente religioso: “La Semana Santa me une a mi tierra, a mis raíces, a mi identidad”, confesaba a EFE.
El actor se movió con naturalidad entre los cofrades, compartiendo gestos de cercanía y sonrisas, con un estilo sencillo y sobrio que lo alejaba del glamour internacional que normalmente lo acompaña. Vestía un jersey verde sobre camisa blanca y pantalón negro, un conjunto discreto que le permitía concentrarse en la ceremonia y disfrutar de la jornada como un malagueño más.
Junto a él, Stella del Carmen y su esposo, Alex Gruszynski, también participaron de la celebración, irradiando calma y complicidad. Tras su boda en octubre, la pareja se mostró integrada con el ambiente, conversando al oído y compartiendo sonrisas cómplices que reflejaban la tranquilidad de quienes empiezan un proyecto de vida juntos. Stella eligió un look relajado y elegante: un pantalón de corte recto, blazer neutra y calzado cómodo, demostrando que la sobriedad también puede ser tendencia. Su esposo, a juego en tonos discretos, reforzó la armonía de la imagen familiar.
La jornada contó, además, con la presencia de Nicole Kimpel, que se movió con naturalidad entre familiares y amigos, mostrando cercanía y complicidad con todos los presentes. También se dejaron ver otras personalidades como Angy Fernández y Cayetana Guillén Cuervo, quienes quisieron sumarse a la celebración.
A medida que la procesión se acercaba, el ambiente se llenó de emoción. Minutos antes de la salida, se impuso un silencio reverente, interrumpido solo por los cánticos dedicados a la Virgen. Para Banderas, estos instantes condensan el espíritu de la Semana Santa: un momento de recogimiento que combina devoción, memoria y pertenencia.
Una cita que nunca se pierde
El actor llegó a Málaga después de una intensa agenda en Madrid, donde había estado trabajando en el montaje de Godspell, el musical. A pesar del cansancio, no dejó que la distancia ni los compromisos profesionales interfirieran en una tradición que considera esencial. Para él, estos días no solo son un acto de fe, sino un reencuentro con su ciudad, su familia y su propio pasado.
Incluso en momentos difíciles, como el infarto que sufrió en 2017, Banderas ha mantenido su compromiso con la Semana Santa malagueña. Su asistencia demuestra que la tradición, para él, está por encima de cualquier circunstancia. En esta ocasión, la acompañaron su hija, su yerno y Nicole Kimpel, quienes compartieron con él la intensidad de una jornada que combina fe, cultura y emoción.