Consumir menos carne puede ser bueno para nuestra salud (y la del planeta)

Los españoles duplican las recomendaciones de consumo de carne de la OMS

Imagen de archivo de una charcutería en el Mercado de la Boquería, en Barcelona. (David Zorrakino/Europa Press)

Sopas, guisos, embutidos, rebozados, bocadillos... la carne es una parte esencial de la gastronomía española. Su consumo, además, va en aumento: según los datos del Ministerio de Agricultura, los españoles consumieron un 2,4% más de carne en 2024 que en 2023.

En total, los españoles comieron cerca de dos millones de kilos de carne en el año 2024, el último en el que hay datos, una media de 41,64 kilos por persona. Este nivel de consumo prácticamente duplica las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que pide no tomar más de 21 kilos de carne al año.

“Mientras que cada vez hay más personas que transitan a dietas como las flexitarianas, vegetarianas o veganas, también es cierto que comemos más carne y, muchas veces, en forma de productos procesados”, explica a Infobae la doctora Paula Bellido Izquierdo. La joven residente de Medicina Familiar y Comunitaria es una de las autoras del artículo Nutrición con visión de salud planetaria: estrategias para la atención primaria, publicado por la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

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Bellido advierte que el exceso de alimentos de origen animal tiene sus consecuencias. “Está relacionado con más cáncer, más diabetes y más hipertensión”, asegura. De hecho, un reciente informe de The Lancet sobre salud y cambio climático muestra que 11,8 millones de muertes producidas en 2020 se asociaron a dietas desequilibradas, caracterizadas por un elevado consumo de carne y de productos ultraprocesados ricos en grasas saturadas y azúcares.

El impacto de la ganadería en el planeta

Este consumo excesivo no tiene solo repercusiones individuales, sino que también impacta en la salud global. El ganado, de hecho, es el principal responsable de las resistencias antibióticas, según Bellido. “En la ganadería intensiva hay muchos animales juntos y muy hacinados, por lo que se tiene más riesgo de infección. Si un solo animal se infecta, puede extenderse y tener un impacto muy grande en la producción de carne, así que se tiende a utilizar muchos más antibióticos, incluso cuando no haría falta. Esto resulta en resistencias a antibióticos”, explica la doctora.

El exceso de consumo animal tiene también sus efectos en el planeta. “La producción de carne es mucho más inefectiva, consume mucha más energía que la producción de proteínas de origen vegetal. Al tener mayor impacto ecológico, eso también acaba resultando en un impacto en la salud de las personas”, lamenta Bellido.

En España, el sector agrícola es responsable del 12,2% de las emisiones contaminantes, según datos de 2024. De ese porcentaje, la ganadería es la responsable del 81%.

Dietas planetarias, la alternativa saludable y ecológica

Gráfico con la división del plato en una dieta planetaria. (SemFYC)

Bellido defiende que, cuanto más se reduce la presencia de productos de origen animal en la dieta, menor es el impacto medioambiental de la misma. Por eso, desde la EAT-Lancet Commission proponen la adopción de dietas planetarias, una alimentación que dobla el consumo de frutas, verduras, legumbres y frutos secos y reduce a la mitad el consumo de ultraprocesados y carnes rojas.

“En un plato medio, más o menos la mitad deberían ser frutas y verduras, un tercio deberían ser granos (pasta, arroz, pan...) y dos tercios deberían ser proteínas, pero principalmente de origen vegetal”, explica Bellido. La proteína de origen animal debería ser, como mucho, una quinta parte del plato.

Elisabeth G. Iborra, sumiller de carnes, comparte sus mejores consejos para lograr una chuleta perfecta. Aprende los secretos del atemperado, la cocción y el reposo para un resultado lleno de sabor y jugosidad.

Este tipo de alimentación “tiene beneficios directos sobre nosotros como individuos”, defiende, pues “son dietas menos proinflamatorias que las dietas con más presencia de carne. Eso tiene efectos positivos en el tránsito intestinal, en el cáncer de colon, en la diabetes, en el control de enfermedades crónicas...“, explica. “Además, son dietas más ligeras y, por tanto, suelen sentar mejor”, añade la doctora.

A su vez, las dietas planetarias “nos hacen mucho más conscientes de lo que comemos, lo que influye en nuestros hábitos de vida”, dice Bellido. Para la doctora, el sustituto ideal son las legumbres. “Dentro de ellas, el producto estrella es la soja y sus derivados”, apunta. La doctora recomienda añadir también frutos secos para un aporte extra de minerales y vitaminas, completando así la dieta.

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