Cuando una mujer recibe la noticia de que está embarazada, se pone en marcha todo un entramado destinado a moldear sus hábitos de vida por el bien de la salud del bebé y el suyo propio. Prohibido el sushi y los embutidos, limitar el café, controlar el estrés, descansar lo suficiente... Sin embargo, existe un factor crucial para el buen desarrollo del embarazo que todavía hoy pasa desapercibido: la salud del padre.
En los últimos años, cada vez son más los estudios que salen a la luz exponiendo una realidad latente: la salud del hombre también influye en el embarazo y la salud del bebé. Una reciente revisión publicada en The Lancet vuelve a poner el debate sobre la mesa, al asegurar que “centrarse en la salud preconcepcional de los hombres ofrece una solución a los legados del sexismo, que responsabiliza exclusivamente a la madre”.
El estudio muestra que factores como la edad paterna, la calidad del esperma o los hábitos de vida tienen un impacto directo en la gestación. De hecho, existen otras variables que pueden pasar más desapercibidas, pero igualmente influyen, como la relación con la madre o el grado de implicación en la crianza.
“Los hombres y sus parejas son contribuyentes importantes a la salud de las futuras generaciones; sin embargo, su propia salud y bienestar preconcepcionales siguen siendo consideraciones secundarias en la investigación, la práctica y las políticas”, escriben los autores en el artículo. De hecho, diversas investigaciones biológicas y conductuales han demostrado que las experiencias tempranas de los hombres jóvenes influyen en su propia salud física, emocional y conductual, así como en la de su pareja, antes de la concepción.
Cómo afecta la edad del padre en la salud del bebé
Otro estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) y publicado en The BMJ en 2018 reveló que el riesgo de nacimiento prematuro, bajo peso al nacer y diabetes gestacional aumenta cuando el padre tiene 45 años o más.
Este trabajo, que analizó más de 40 millones de nacimientos en Estados Unidos, sugiere que el retraso de la paternidad puede afectar la salud tanto de los bebés como de las madres. Según sus resultados, los niños nacidos de padres de 45 años o más tienen un 14 % más de probabilidad de nacer prematuramente que los de padres de entre 25 y 34 años.
Ventilación asistida y diabetes gestacional: los riesgos
En casos de padres con 55 años o más, el riesgo de que el recién nacido requiera ventilación asistida tras el parto creció un 10 %, y la admisión a unidades de cuidados intensivos neonatales subió un 28 %. Para las madres, el riesgo de padecer diabetes gestacional aumentó un 34 % al tener parejas mayores de 45 años, incluso tras ajustar por la edad y otros factores maternos. La probabilidad de preeclampsia, otra complicación frecuente, no mostró variaciones relevantes según la edad paterna.
Un dato relevante es que más del 13 % de los nacimientos prematuros y el 18 % de los casos de diabetes gestacional en el grupo de padres mayores podrían haberse evitado si la paternidad se hubiera producido antes de los 45 años. De acuerdo con los autores, aunque la prevalencia de padres de edad avanzada aún es baja en comparación con las madres mayores, esta tendencia se duplicó en las últimas décadas en Estados Unidos, una tendencia que sigue España.