Ponen a la venta el chalet donde Franco hacía cacerías secretas en Cataluña: la casa del primer alcalde de Barcelona tras la Guerra Civil

En el diario del dictador se recoge unas frases que hacen alusión a las reuniones de amigos que se hacían allí

Chalet donde Franco iba a cacerías secretas. (Imagen: Idealista)

En un pequeño pueblo del Alt Empordà, en Girona, a apenas 18 kilómetros de Figueres y con poco más de 200 habitantes, se esconde una historia de la época posterior a 1939. En Sant Llorenç de la Muga ha salido al mercado una finca rústica por 540.000 euros que, durante décadas, fue escenario de encuentros discretos del franquismo.

La propiedad, un chalet de piedra restaurado en una finca de 25 hectáreas de bosque, perteneció a Miquel Mateu i Pla, primer alcalde de Barcelona tras la Guerra Civil y propietario del castillo de Peralada. Fue él mismo quien mandó construir este pabellón en los terrenos del mas de Can Manera, adquiridos justo después del conflicto.

Más allá de su aspecto actual, la finca desempeñó un papel relevante en las dinámicas del régimen. Según los datos recogidos por El Periódico, el dictador Francisco Franco acudía allí en visitas discretas para participar en cacerías organizadas por Mateu.

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Estos encuentros eran espacios para que la élite del momento se relacionara. “Las cacerías son un pretexto para que acudan todos los amigos de los propietarios que tienen intereses”, escribió el teniente general Franco en su diario de octubre de 1954, recogido en el libro Mis conversaciones privadas con Franco (1976).

Y añadía: “Aprovechan para hacer amistades, piden favores, exenciones de tributos y permisos de importación. Asisten todos aquellos funcionarios de la rama de la administración que interesan a los terratenientes, propietarios de los cotos de caza, con quienes conviene tener buenas relaciones y demostrar su influencia en las altas esferas”.

En este contexto, la finca se convirtió en un lugar donde se tejían relaciones entre militares, empresarios y autoridades, reflejando el papel de una parte de la burguesía catalana en la consolidación del régimen.

El Gobierno ha concedido 2,4 millones de euros a las diputaciones provinciales y a los ayuntamientos para la localización y exhumación de fosas comunes en las que yacen víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura de Francisco Franco, según ha anunciado el ministro de Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. (Fuente: La Moncloa)

La casa de hoy

Por supuesto, en el anuncio se omite este pasado. Y como hemos advertido, la finca se presenta completamente remodelada. La vivienda dispone de tres habitaciones dobles, dos baños con ducha, salón-comedor con chimenea, cocina con lavadero y un desván habilitado como biblioteca. También se destacan la terraza, la calefacción individual y las vistas sobre un entorno natural de bosques y huertos.

El precio, 540.000 euros, supera la media de la zona (situada entre los 300.000 y 400.000 euros), lo que apunta tanto a sus características como a su singularidad histórica.

La puesta en venta ha reactivado el debate sobre el destino de este tipo de inmuebles vinculados al franquismo. La asociación ampurdanesa Gas Mountain difundió la noticia en redes sociales, donde surgieron posturas enfrentadas. Algunos usuarios plantean su demolición: “Derribarla y devolverla a la familia de antes de la guerra”. Otros, en cambio, defienden su conservación como testimonio histórico, siempre que se contextualice su pasado.

Ahora el debate se sitúa en un plano más amplio. La Ley de Memoria Histórica pretende retirar los símbolos del régimen y reconocer a las víctimas, pero quedan muchas propiedades privadas, como esta finca. En todo caso, la casa ya habría cambiado de dueño hace tiempo, aunque su historia todavía sigue presente.

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