Con el panorama geopolítico actual y la creciente preocupación por el posible encarecimiento sostenido de la energía, la bombona de butano no iba a ser una excepción. Y es que, a partir de este martes, los hogares que dependen de este suministro afrontan ya una factura de 16,35 euros por la tradicional bombona de 12,5 kilos, lo que supone un incremento de casi el 5% con respecto a la revisión anterior.
Además, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido que esta subida representa el máximo permitido en la regulación vigente. La entidad anticipa que los próximos meses podrían traer nuevos aumentos en el precio, sobre todo si la situación internacional no mejora y el conflicto en Irán continúa afectando a los mercados energéticos.
Previsiones ante la inestabilidad en Oriente Medio
El ajuste actual en el precio de la bombona responde principalmente al encarecimiento del butano en los mercados internacionales, que ha experimentado un aumento del 3,2%. De igual manera, los costes de transporte han subido un 16,7%. Estos factores externos han presionado al alza los precios en toda Europa, mientras que la reciente apreciación del euro apenas ha compensado una parte de ese efecto.
La guerra en Oriente Medio añade incertidumbre para el próximo bimestre. Si el conflicto se prolonga hasta finales de abril, la organización aconseja a quienes dependen del butano que adelanten la compra de bombonas, ya que la revisión de mayo podría reflejar un incremento adicional cercano al 5%. Este ajuste incluiría, además, la compensación de un pequeño déficit de tarifa detectado en la última actualización.
Presión sobre hogares vulnerables
El encarecimiento de la bombona golpea especialmente a familias vulnerables y residentes en zonas rurales, que suelen tener menos alternativas energéticas y dependen de la entrega a domicilio. El nuevo precio, que se sitúa 77 céntimos por encima del anterior, sigue siendo, no obstante, un 7,5% inferior al registrado hace un año. Sin embargo, la tendencia ha cambiado y se prevé una escalada si no se introducen medidas de contención.
En los últimos meses, la evolución de los precios ha sido desigual. Tras tres bajadas consecutivas entre julio y noviembre, el coste del butano empezó a repuntar en enero y ahora se sitúa en niveles similares a los del pasado otoño. A pesar de que la subida aprobada ahora refleja solo parcialmente el efecto del conflicto internacional, la OCU subraya que la próxima revisión podría tener un impacto aún mayor.
El sector afronta además una presión añadida por una reciente sentencia del Tribunal Supremo, que obliga al Gobierno a regular antes de junio la retribución de los repartidores de bombonas. Esta medida podría traducirse en nuevos aumentos de los costes de distribución, afectando de forma directa a los usuarios más dependientes del reparto a domicilio.
Mayores subidas a partir de mayo
Las modificaciones en la fórmula para calcular el precio del butano han introducido elementos que amplifican el efecto de los costes. Ahora, la evolución del gasóleo y el descenso en las ventas de bombonas tienen un mayor peso en la tarifa final. Con el consumo a la baja y el precio del gasóleo en máximos históricos, el sector podría verse obligado a trasladar las subidas de manera más rápida y directa al consumidor.
El déficit de tarifa registrado en la última revisión, que asciende a 7,8 céntimos por bombona, deberá ser compensado en la actualización de mayo. Esto contribuye a un escenario en el que la tarifa podría superar incluso los límites establecidos, según advierten desde la organización de consumidores.