El viernes 6 de marzo, poco antes de las 17:20, Cristina Colturi, de 28 años, emprendió un vuelo en parapente biplaza en la playa de La Enramada, en Adeje, Tenerife. Lo que debía haber sido una experiencia alegre terminó de las peor manera. El vuelo había sido un regalo de Navidad de su novio, Pedro, argentino, que quería que repitiera la experiencia que había vivido un año antes en Italia. Pedro fue primero y ya había aterrizado. Esperaba con el móvil listo para fotografiarla, pero el parapente nunca llegó.
La joven se estrelló contra una zona rocosa. El instructor que la acompañaba sufrió varios traumatismos moderados y fue trasladado al Hospital del Sur. No obstante, Cristina se encontraba en parada cardiorrespiratoria cuando llegaron los servicios de emergencia. A pesar de que un socorrista de la playa logró reanimarla antes de que la trasladaran en estado crítico al Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, los médicos no lograron salvarle la vida. Sus heridas eran demasiado graves y el domingo falleció.
Cristina era originaria de Castelnuovo Bozzente, en la provincia de Como, aunque su familia tiene raíces en Valdisotto, en la zona de Sondrio. Antes de establecerse en Tenerife, Cristina había vivido en varias ciudades europeas y americanas, entre ellas Miami y Dublín, y había recorrido el Camino de Santiago. Su vida siempre estuvo marcada por los viajes y la curiosidad, y en Tenerife había encontrado su sitio. Trabajaba como armocromista en hoteles del sur, ayudando a los huéspedes a mejorar su imagen mediante consultas basadas en el análisis de color.
“Llevaba alegría dondequiera que iba”, recuerda su madre, Angélica Luraschi, en el medio italiano Il Mattino. Su familia viajó desde Italia para acompañarla en sus últimos momentos y cumplir con sus deseos. En la habitación del hospital, Pedro se despidió de ella cantándole Perfect, de Ed Sheeran. “Era la canción que le cantaba en casa, pero siempre omitía un verso que le habría dedicado al pedirle matrimonio”, contó la mujer.
Cumpliendo sus últimos deseos
Cristina había dejado claro que no quería ser enterrada en un cementerio. Y su familia respetó su voluntad. Será incinerada y sus cenizas serán esparcidas por amigos en una celebración en la playa, sin luto negro, sino azul, como su color favorito. Incluso, decidió que sus órganos fueran donados a la ciencia. Antes de eso, su familia pudo verla. “Estaba como si estuviera durmiendo, cálida, fragante, hermosa”, recordó su madre.
Dos de sus órganos han sido trasplantados inmediatamente a pacientes en lista de espera en el mismo hospital, mientras que otro van llegando a destinos más alejados, como China. Las autoridades españolas mantienen abierta la investigación para determinar las causas exactas del siniestro que terminó con la vida de la joven italiana.
Por otra parte, este no es el único accidente que ha ocurrido en 2026 en parapente. El 6 de enero, un hombre de 41 años murió en Adeje tras un accidente similar, y el 4 de febrero un turista alemán de 71 años cayó al mar en Puerto de la Cruz, siendo hallado sin vida dos días después.