Las Personas con Alta Sensibilidad (PAS) procesan sus experiencias de manera más intensa y profunda. Concretamente, perciben sutilezas, muestran alta empatía y tienden a la saturación física o emocional ante el exceso de estímulos. Esto se produce debido a que su sistema nervioso recibe y procesa una mayor información sensorial y de manera simultánea. Lejos de ser un trastorno, patología o una enfermedad, este es un rasgo normal de la personalidad que tiene el 20% de la población.
La doctora Elaine Aron descubrió esta característica en la década de los 90 y la bautizó como Sensibilidad al Procesamiento Sensorial. Con sus investigaciones, descubrió que la sobreestimulación en estas personas puede llevarlas a sufrir estrés crónico. Por ello, como también indica la Asociación de Personas con Alta Sensibilidad de España (APASE), las PAS requieren un autocuidado diario de su sistema neurosensorial.
Debido a esto, vivir en grandes ciudades o tener trabajos muy demandantes puede ser perjudicial si no se mantienen rutinas de autocuidado. Guada, que vive en Buenos Aires, “en medio del caos y el ruido”, sospechó en un primer momento que podía tener este rasgo después de ver un video que “hablaba de lo que una PAS siente o percibe cuando está de viaje”, comenta para Infobae España. “A raíz de eso empecé a indagar más” y poco a poco la joven ingeniera vio cómo empezaron “a tener sentido un montón de situaciones y cosas que viví cuando era pequeña”. Este descubrimiento “me ayudó a conocerme más y saber qué cosas elegir” en su día a día, pero también cuando viaja.
¿Qué ocurre a nivel emocional cuando una PAS viaja?
En muchas ocasiones, la acumulación de estímulos sensoriales, responsabilidades o conflictos interpersonales provoca saturación, dificultando la autorregulación en las PAS. De esta manera, una de las mejores soluciones para lograr la regulación emocional es hacer un viaje para desconectar de esos factores que provocan estrés.
“Ya sea en un viaje largo o en alguna escapada, se perciben cosas nuevas, ves las cosas distintas”, asegura Guada. Y es que “los olores, las personas, las culturas, todo cambia” y ayuda a rebajar los niveles de estrés. De hecho, Tony Hiss acuñó el concepto de Deep Travel en 2021 al comprobar que viajar con plena atención y sensibilidad hacia cada detalle puede favorecer el bienestar mental y estimula la creatividad.
Guada, por su parte, explica que “al estar en un lugar nuevo, encontramos y vemos cosas que no vemos en otro momento. A mí me ayuda a inspirarme más, porque es donde me surgen ideas nuevas y donde me recargo”. Eso “abre también como nuestros sentidos”, “nos enriquece” y “nos ayuda a encontrar un poco el equilibrio”.
Después de que la propia Guada haya publicado algún contenido en redes sociales promoviendo el viaje como método de regulación, han surgido algunas críticas. “Vi muchos comentarios que decían que era contradictorio cambiar de entorno, estar en lugares nuevos y demás", comenta. De hecho, “mucha gente lo asociaba a escapar”. No obstante, Guada afirma que el día cotidiano “está lleno de obligaciones, de tareas, de rutina y de cosas que te abruman. Y cuando cambias de entorno, todo eso no está, solo estás tú y el mundo”.
“No te puedes privar de conocer ciudades más grandes”
Los entornos ruidosos, las multitudes y la presión social pueden sobrepasar a las PAS, generando inquietud e irritabilidad. De este modo, hay que tener en cuenta que viajar no es algo idílico, ya que puede tener su “peso negativo y su peso positivo”: “Si uno no aprende a encontrar esos descansos, la alta sensibilidad se convierte en una sobrecarga”, expone Guada.
Uno de los mayores conflictos que pueden hallar es la planificación del viaje. La gran cantidad de restaurantes donde comer, actividades o alojamientos pueden saturar. Para ello, Guada se organiza con antelación y trata de “no buscar todo el mismo día”, ya que “cuanto más cercana siempre a la fecha, es más difícil”, aconseja. También es importante “no llenarse la agenda” y reservar tiempo para descansar. “Unas buenas vacaciones no es ver todo, sino más bien calidad de las cosas que uno hace”, añade.
Pese a que muchos profesionales suelen recomendar viajes para contemplar la naturaleza, Guada no considera que el destino sea limitante. “No hace falta estar en el medio de la montaña, no te puedes privar de conocer ciudades más grandes o de ir a lugares donde están como más poblados”, determina. De este modo, lo importante sería “saber equilibrar las actividades”. Hace unos meses, la joven viajó a Egipto y Dubai y, para evitar las multitudes, diseñó su viaje para visitar los diferentes monumentos en las horas menos concurridas.
Por otro lado, el buen acompañamiento es clave para una persona altamente sensible. En este sentido, Guada viaja con su pareja, con su familia o con un grupo de amigos. Al final, “es un entorno que más o menos conoce tu manera de viajar y de ser”.