Los platos preparados aptos para microondas “liberan microplásticos y sustancias químicas tóxicas”, según un estudio de Greenpeace

De las 16.000 sustancias químicas halladas en estos plásticos, al menos 4.200 presentan un alto riesgo para la salud

Los platos preparados aptos para microondas liberan microplásticos y sustancias químicas tóxicas (Greenpeace)

La cultura del ‘abrir y calentar’ se ha adaptado a nuestra dieta en los últimos años. La comodidad, el tiempo ahorrado en la cocina y la facilidad de su uso son algunos de los motivos que animan a miles de consumidores a comprarlos en los supermercados. También prometen seguridad e higiene; sin embargo, bajo la buena apariencia se esconde un verdadero riesgo para la salud, según ha podido comprobar Greenpeace en un estudio. Pese a que la mayoría de estos recipientes suelen contener etiquetas que aseguran que es “apto para microondas” u “horno seguro”, lo cierto es que no existe evidencia suficiente para garantizar su inocuidad a altas temperaturas.

En cambio, el informe de la organización ha podido estudiar 24 estudios científicos que muestran que, al calentar alimentos en estos envases, se multiplican los riesgos: los platos preparados “liberan microplásticos y sustancias químicas tóxicas”, como anuncian en su web. De hecho, “se utilizan o se han encontrado más de 16.000 sustancias químicas en los plásticos, y se sabe que al menos 4.200 son altamente peligrosas para la salud humana y ambiental", describen en el documento. El origen de dichas moléculas puede deberse a una filtración independiente, “mientras que otras se encuentran en los microplásticos que se liberan a medida que el plástico se degrada”.

Más concretamente, entre los compuestos identificados destacan los disruptores endocrinos, como los bisfenoles (BPA, BPS, BPF) y los ftalatos. Estas sustancias son capaces de alterar el sistema hormonal, asociándose a cáncer de mama y próstata, infertilidad, alteraciones en el desarrollo fetal y problemas metabólicos como la obesidad y la diabetes tipo 2. Igualmente, otros químicos, como los PFAS —llamados “químicos eternos” por su imposible degradación ambiental y biológica—, se emplean para impermeabilizar bandejas y papeles de comida rápida. Los efectos pueden ir desde daño hepático, problemas tiroideos y un debilitamiento del sistema inmunológico (con menor eficacia de las vacunas) hasta enfermedades cardiovasculares.

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Los platos preparados aptos para microondas liberan microplásticos y sustancias químicas tóxicas (Greenpeace)

Más de 4.200 sustancias químicas peligrosas localizadas en plásticos

La contaminación por microplásticos ha escalado hasta convertirse en un fenómeno global con consecuencias sanitarias. En este sentido, varios informes recientes advierten que estas diminutas partículas derivadas de la degradación de plásticos ya están presentes en órganos y tejidos humanos, donde generan daños a nivel celular y favorecen la acumulación de tóxicos en el cuerpo.

Pero “el verdadero peligro es la lixiviación térmica”, un proceso que aumenta la liberación de estas partículas y químicos tóxicos, sobre todo cuando la comida es ácida, grasosa o salada. Además, “la mezcla de cientos de estos químicos”, denominada como “efecto cóctel”, potencia “su toxicidad de una manera que la regulación actual (que los mide uno por uno) es incapaz de predecir”.

De este modo, el uso cotidiano de recipientes plásticos en microondas expone a los consumidores a niveles alarmantes de micro y nanoplásticos. De hecho, se han detectado entre 326.000 y 534.000 partículas desprendiéndose en los alimentos tras solo cinco minutos de calentamiento; una cifra hasta siete veces mayor en comparación con el uso de horno. Igualmente, los recipientes viejos o rayados duplican la liberación de partículas, mientras que ciertos aditivos y estabilizadores presentes en el plástico incrementan su filtración bajo calor, con riesgos documentados para el desarrollo cognitivo infantil.

Por su parte, más de 4.200 sustancias químicas peligrosas han sido identificadas en plásticos, incluyendo bisfenoles, ftalatos, PFAS y metales como el antimonio, muchas de ellas sin regulación efectiva en envases alimentarios. Todo ello ha provocado que se hayan encontrado en el organismo humano al menos 1.396 compuestos plásticos en contacto con alimentos. Algo especialmente preocupante, ya que se vincula con enfermedades metabólicas, alteraciones hormonales y trastornos neurodesarrollativos.

Los platos preparados aptos para microondas liberan microplásticos y sustancias químicas tóxicas (Greenpeace)

Preocupación por el aumento de consumo de platos preparados en España

Los últimos datos registrados en 2024 indican que el mercado vendió hasta 71 millones de toneladas de platos preparados con un valor cercano a 190.000 millones de dólares. Estas cifras señalan una media de 12,6 kilogramos por persona. Un análisis de la Agencia Internacional de la Energía ha mostrado, además, que los envases de plástico representan alrededor del 36% de todos los plásticos. Mientras tanto, la industria petroquímica espera duplicar la producción mundial de plásticos para 2050.

En España, la tendencia hacia la comida rápida y lista para consumir se ha consolidado. El consumo de platos preparados ha incrementado un 3,8% en el último año, según el balance de 2025 de la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (ASEFAPRE). Entre los supermercados que destacan en este crecimiento, Mercadona lidera el mercado nacional con una cuota del 20% en platos listos para comer, superando a bares y cafeterías, e instalando la cultura del “abrir y calentar” como un nuevo hábito diario.

Este cambio ha generado una crisis de envases en España. Según Plastic Europe, el 40% del plástico transformado en el país se destina a la fabricación de envases, cifra que sitúa a este sector como el mayor consumidor de plásticos. Debido a estos datos que aumentan cada año, desde Greenpeace reclaman la prohibición de plásticos de un solo uso en contacto con alimentos y la regulación estricta de los químicos presentes en los envases.

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