Antes de decidirse por la adquisición de un coche, muchos compradores se enfrentan a la disyuntiva entre gasolina y diésel. Aunque durante años el diésel fue sinónimo de ahorro y durabilidad, los avances tecnológicos y los cambios en la normativa medioambiental han modificado el panorama.
Hoy, comprar un vehículo diésel implica considerar aspectos que van más allá del simple consumo. Por eso, resulta fundamental consultar la opinión de quienes conocen en detalle el funcionamiento y las necesidades de estos motores.
Antes de tomar la decisión de adquirir un vehículo con motor diésel, Juan José Ebenezer, mecánico con años de experiencia en el sector, recomienda a los compradores que presten especial atención a tres factores críticos, que suelen pasar inadvertidos para el usuario común. Su análisis se centra en el costo de mantenimiento, el uso previsto del vehículo y las particularidades de los sistemas anticontaminación de los modelos actuales.
Mantenimiento y averías más costosas
En primer lugar, Ebenezer advierte sobre el precio de las averías y mantenimientos: “Las averías y los mantenimientos normalmente son más caros”, señala, subrayando que este diferencial responde a la sofisticación de los motores diésel modernos.
Por otro lado, el especialista aclara que algunos modelos antiguos, como “un mil novecientos TDI”, no presentan los mismos inconvenientes. No obstante, en los vehículos más recientes “son coches con motores un poquito más elaborados, sobre todo con sistemas anticontaminación, por lo menos los motores de hoy día”. Ebenezer puntualiza que “en coches algo más modernos, normalmente son bastante más caros, tanto de reparar como de mantener”.
Respecto al uso previsto, el experto explicó que el destino ideal para este tipo de automóvil no es el tráfico urbano, sino los trayectos extensos. “Los coches diésel no son para ciudad, son para hacer viajes largos, por eso tienen un consumo tan contenido, porque son para hacer muchos kilómetros gastando lo mínimo posible”, detalla Ebenezer.
Aunque reconoce que es posible utilizarlos en ciudad, advierte sobre las consecuencias prácticas: “Lo puedes usar para ciudad, sí, pero no es lo recomendable, porque si no vas a tener como en este coche, con tan solo cinco años, sesenta y seis mil kilómetros, y ya tenemos arranque imposible y problemas con el sistema AdBlue”, señala, ilustrando el impacto que el uso urbano puede tener en componentes críticos.
Sistemas anticontaminación y diferencias en el coste de uso
Finalmente, la sofisticación tecnológica de los motores diésel actuales implica la incorporación de mecanismos específicos para el control de emisiones, lo que multiplica los riesgos si el usuario no se informa y adapta su conducta. “Aunque eso con UreNOx y anticristalizante tenemos el 90% de las averías del sistema AdBlue cubiertas”, sostiene Ebenezer, haciendo referencia a las soluciones que existen en el mercado.
Sin embargo, el mecánico pone de relieve una advertencia clave: “Aunque esto sea lo más potente que puedas comprar para la cristalización del sistema AdBlue, es un sistema que al final, igual que todos los de contaminación, si no lo saben mantener y usar, se va a acabar averiando”. Como última consideración, Ebenezer apunta que “los coches diésel, por norma general, son más caros a la hora de comprarlo”.
El especialista compara además el gasto en combustible entre motores diésel y de gasolina: “Y aunque consume un poco más que un gasolina, los gasolina hoy día tienen los consumos muy contenidos, y aunque haga ciudad y gastes un poco más al mes, en combustible, prácticamente estás compensando la diferencia de precio de un coche y otro, pero te lo estás ahorrando en avería y en mantenimiento, porque estás usando cada coche para lo que es y lo que estás haciendo es ciudad, gasolina, y si lo que estás haciendo es carretera y viajes largos, diésel”, concluye Ebenezer en el vídeo.