España y países emergentes potencian la energía eólica y la fotovoltaica mientras que ninguno de los países ricos del G7 impulsa las renovables

El último informe de Global Energy Monitor muestra que el despliegue de energías verdes avanza sobre todo en países como Brasil, Filipinas o Sudáfrica, que, aunque cuentan con menos recursos, están instalando más tecnología renovable. España es la excepción de las economías avanzadas

Líneas eléctricas de alta tensión, un pilón eléctrico y turbinas eólicas cerca de Pedrola, Aragón, España. 12 de diciembre de 2021. REUTERS/Albert Gea/Imagen de archivo

La transición energética avanza, pero no en todos los países lo hace de la misma manera. Esta es la principal conclusión del informe Global wind and solar 2025: The G7 gap, publicado por Global Energy Monitor (GEM), que analiza el estado y las perspectivas de la energía eólica y solar en todo el mundo. El análisis habla de una realidad que no deja en buen lugar a los países más desarrollados, destacando que la capacidad renovable crece con fuerza a escala global, pero no gracias a estas naciones más ricas, ya que son las que pierden más protagonismo en este ámbito. Dentro de este grupo, España destaca como uno de los países europeos que más apuesta por la eólica y la fotovoltaica, aunque todavía estamos lejos de cumplir las exigencias de triplicar las renovables antes de 2030.

Según el informe, la cartera mundial de proyectos de eólica y solar a gran escala —es decir, los parques ya anunciados, en desarrollo o en construcción— alcanzó en 2025 casi los 5 teravatios (TW), tras crecer un 11% en solo un año. GEM subraya que estas cifras suponen un hito, teniendo en cuenta que la eólica y la solar deberán representar el 94% del crecimiento necesario para cumplir el compromiso internacional de triplicar la capacidad renovable acordado en la COP28 celebrada en 2023. Pero también advierte de que el ritmo actual no es suficiente y de que el reparto geográfico del esfuerzo es muy desigual.

España, entre los países con más proyectos renovables en cartera

Con este escenario, nuestro país no es uno de los que se queda atrás. Con unos 165 gigavatios (GW) de proyectos eólicos y solares a gran escala en cartera, España se sitúa entre los seis países con mejor visión de futuro. Solo China, Brasil, Australia, India y Estados Unidos nos superan en volumen de proyectos previstos, una lista en la que varias economías emergentes comparten protagonismo con potencias tradicionales.

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Pero este fuerte desarrollo de la eólica y la solar no es casualidad. La combinación de abundantes recursos naturales, costes tecnológicos cada vez más bajos y un marco regulatorio más estable ha permitido que España se convierta en un país atractivo para la inversión renovable. A escala europea, España juega en la primera división, especialmente en fotovoltaica, donde los grandes parques solares se han multiplicado en buena parte del territorio.

La energía solar repite hasta julio de este año como principal fuente de energía en Andalucía.

No obstante, aunque los 165 GW españoles son importantes, se quedan pequeños frente al volumen que maneja China, que por sí sola concentra más de 1,5 TW de capacidad eólica y solar planificada.

La brecha del G7: mucha riqueza, pero poco crecimiento

Además, el análisis recalca que el G7 —Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido— concentra aproximadamente la mitad de la riqueza mundial, pero su aportación al futuro crecimiento de la eólica y la fotovoltaica es sorprendentemente baja. Según GEM, estos países solo representan el 11% de la capacidad global de eólica y solar a gran escala que está en cartera.

Más llamativo aún es que, desde 2023, el volumen de proyectos del G7 se mantiene prácticamente estancado, en torno a los 520 GW. El documento aclara que, pese a su capacidad económica, “las naciones más ricas no están impulsando el crecimiento” de las renovables, “a pesar de los llamamientos de la IRENA [Agencia Internacional de Energías Renovables] para que duplicaran con creces sus adiciones anuales de capacidad de energía renovable hasta 2030”. Y las causas no son técnicas, sino políticas y estructurales: retrasos administrativos, subastas que quedan desiertas, falta de inversión en redes eléctricas y en sistemas de almacenamiento, y una planificación que no está alineada con los objetivos climáticos a nivel mundial.

Como pequeña excepción se encuentra España, que forma parte de ese grupo de economías avanzadas, pero su evolución reciente es algo más dinámica que la media del G7. Aun así, el informe deja claro que incluso los países que más crecen dentro del bloque rico están lejos del ritmo necesario para cumplir los compromisos internacionales.

España, entre los países con la electricidad más barata de Europa gracias a las energías renovables, fotovoltaica y la eólica. (Canva)

Y, frente a la paralización del G7, los países emergentes y en desarrollo muestran una tendencia completamente opuesta. Excluyendo a China, la cartera de proyectos de eólica y solar del resto del mundo ha pasado de 2,7 TW a 2,9 TW en solo un año. Brasil, Filipinas o Sudáfrica aparecen como ejemplos de países que, aunque cuentan con menos recursos financieros, están instalando tecnología renovable a gran velocidad. Tal y como destaca el informe, “el centro de gravedad de la nueva energía limpia se ha desplazado de forma decisiva hacia las economías emergentes y en desarrollo”.

El reto de las redes eléctricas y el almacenamiento

El documento también pone el foco en la fotovoltaica distribuida, como las instalaciones en tejados de viviendas, empresas o edificios públicos. A nivel mundial, este tipo de energía solar representa alrededor del 42% de toda la capacidad solar existente y planificada. En varios países de Europa, la solar distribuida ya supera a la de gran escala.

Sin embargo, GEM advierte de que el crecimiento de la fotovoltaica, tanto la distribuida como la de grandes parques, exige inversiones urgentes en redes eléctricas y almacenamiento. Sin ellas, aumentan los riesgos de vertidos de energía y se frena la integración de nueva capacidad.

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