El comunicado de la princesa Mette-Marit en el que reconoce su “amistad” con Epstein: “Algunos mensajes no representan la persona que quiero ser”

La pareja del príncipe Haakon de Noruega también se ha disculpado con el pueblo escandinavo, mientras la presión mediática, judicial y política aumenta sobre la Casa Real Noruega

La filtración de los correos electrónicos intercambiados entre la princesa Mette-Marit de Noruega y Jeffrey Epstein ha situado a la familia real noruega en uno de los momentos más delicados de los últimos años. El escándalo estalla en un contexto ya de por sí crítico para la Corona Real Noruega, marcado por el proceso judicial contra Marius Borg, hijo mayor de la princesa, que se enfrenta a 38 cargos, cuatro de ellos por violación. En este escenario, el silencio ha dejado de ser una opción viable.

Ante la creciente presión mediática y social, la Casa Real ha emitido un segundo comunicado oficial en el que vuelve a pedir disculpas y promete que la princesa dará explicaciones más detalladas en el futuro. La principal novedad del texto es el reconocimiento explícito de una relación de amistad con el magnate estadounidense, condenado por delitos sexuales. Una admisión que supone un giro respecto a las explicaciones iniciales ofrecidas por Palacio.

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El comunicado difundido por la Casa Real comienza reconociendo el impacto de las informaciones aparecidas en los últimos días y subraya el rechazo frontal de la princesa heredera a los delitos cometidos por Epstein. “Entendemos el enorme revuelo ante lo que ha surgido en los últimos días. La Princesa Heredera rechaza rotundamente los abusos y actos criminales de Epstein. Lamenta profundamente no haber comprendido a tiempo qué clase de persona era. La Princesa Heredera quiere contar lo sucedido y explicarse con más detalles”, señala el texto.

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Sin embargo, el documento deja claro que esas explicaciones no llegarán de inmediato. “No puede hacerlo ahora. La Princesa Heredera se encuentra en una situación muy difícil. Espera que se comprenda que necesita tiempo para recomponerse”, añade el texto antes de reproducir una declaración personal de Mette-Marit. “Quisiera expresar mi más profundo pesar por mi amistad con Jeffrey Epstein. Es importante disculparme con todos ustedes por haberlos decepcionado. Algunos mensajes entre Epstein y yo no representan la persona que quiero ser. También me disculpo por la situación en la que he puesto a la Familia Real, especialmente al Rey y a la Reina”.

La palabra clave: “vennskap”

Uno de los aspectos más comentados del comunicado es el uso de la palabra “vennskap”, que en noruego significa amistad. Se trata de un término habitual en el lenguaje cotidiano del país, con un matiz cálido y cercano, muy vinculado a la idea de comunidad y apoyo mutuo. Su empleo supone, de facto, un reconocimiento de que la relación reflejada en los correos electrónicos fue más estrecha de lo que se admitió inicialmente.

Con este movimiento, la futura reina consorte parece buscar tiempo en un momento imprevisible. Los más de tres millones de archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos aún no han sido revisados en su totalidad por la prensa noruega. De hecho, en las últimas horas han salido a la luz imágenes inéditas que muestran que en 2012 Mette-Marit y su hijo Marius Borg coincidieron al menos en una ocasión con Ghislaine Maxwell, pareja de Epstein y figura clave en la trama de tráfico sexual de menores.

La princesa Mette-Marit junto a Haakon de Noruega (Javad Parsa via REUTERS)

La Casa Real se apoya en el difícil momento personal que atraviesa la princesa, con su hijo sentado en el banquillo de los acusados y una enfermedad que la obligará a someterse a un trasplante de pulmón. Junto al comunicado, Palacio ha difundido un recopilatorio con todas las respuestas oficiales dadas desde 2019, cuando salió a la luz por primera vez el vínculo de Mette-Marit con Epstein.

En ese dossier se reitera que la princesa rompió todo contacto con el magnate en 2014, aunque anteriormente se aseguró que fue en 2013, y que desconocía la gravedad de los abusos cometidos. También se insiste en que los encuentros se produjeron en contextos sociales, mayoritariamente en Estados Unidos, y que solo visitó una vez la residencia de Epstein en Palm Beach por mediación de un amigo común. No obstante, los correos filtrados siembran dudas sobre estas versiones. En uno de ellos, Mette-Marit le dice que le ha “buscado en Google” cuando Epstein ya había sido condenado por tráfico de menores. Además, el intercambio de mensajes sugiere la planificación de otros encuentros, algunos en suelo europeo, aunque por el momento no existe prueba de que llegaran a celebrarse.

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