Entre los términos municipales de Malpica y Carballo (A Coruña), se ubica el Monte Neme, una antigua mina a cielo abierto que durante décadas fue utilizada principalmente para la extracción de wolframio. Tras su abandono en el año 2012, se convirtió en un vertedero de aguas contaminadas con metales pesados, vestigio de su actividad pasada.
Durante la madrugada del sábado 31 de enero, una de sus antiguas balsas reventó —concretamente la más pequeña de las dos—, arrastrando toneladas de agua, lodo, tierra y piedras. Este arrastre afectó a la carretera que enlaza Leiloio (Malpica) y Razo (Carballo) y pasó a escasos 150 metros del núcleo habitado de Aviño, sin provocar daños en viviendas, pero sí en pistas forestales, donde los sedimentos y escombros arrancaron árboles y originaron grandes socavones. Además, el torrente de agua acabó en las playas de Razo (Carballo) y la de Riás (Malpica).
Ante esta situación, la organización Ecologistas en Acción ha presentado el pasado lunes una denuncia penal ante los juzgados de Carballo por presuntos delitos contra el medio ambiente a consecuencia de esta avería. “La falla se produjo en uno de los embalses ubicados al sur de la finca, lo que provocó el vertido incontrolado de un gran volumen de agua contaminada con metales pesados, que descendió al Rego de Tuixe, al Rego dos Riás y finalmente a la Praia dos Riás, dentro de la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) Costa da Morte, un espacio protegido de la Red Natura 2000″, explican desde la organización.
La denuncia de Ecologistas en Acción se dirige contra responsables políticos y técnicos de la Xunta de Galicia, así como contra las empresas que conforman la UTE MONTENEME, responsables de las obras de restauración de la explotación minera. Entre los denunciados se encuentran el consejero de Economía e Industria, el director general de Planificación Energética y Minas y un ingeniero de minas del departamento territorial de A Coruña.
Ecologistas en Acción apunta a las obras del Monte Neme como la causa de la rotura
Según señalan las primeras hipótesis, la rotura de la balsa se habría producido por los efectos del temporal que durante las pasadas semanas han golpeado Galicia y otros puntos del país. Por su parte, el alcalde de Malpica de Bergantiños, Eduardo Parga, explicó que el colapso se originó a través de una antigua galería minera que no se habría detectado previamente.
Sin embargo, la organización desmiente estas versiones: “Según la documentación aportada, la galería por la que se vació la balsa estaba perfectamente inventariada desde al menos 1998 en documentos oficiales de la propia administración regional”.
Además, hace algunas semanas comenzaron los trabajos de regeneración y restauración ambiental del entorno de Monte Neme, promovidos por la Xunta con el objetivo de recuperar este espacio. Así, aunque desde la Administración autonómica señalan que la rotura no se produjo en el punto en el que habían comenzado estas actuaciones, Ecologistas en Acción cree que la avería se encuentra directamente relacionada, debido a “importantes movimientos de tierra que provocaron el desplazamiento de aguas contaminadas hacia un embalse que no cumplía las condiciones de estabilidad necesarias”.
Según apuntan desde la organización ambientalista, “parte de estas aguas debería haberse sometido a un proceso de depuración, lo que representa más de la mitad del presupuesto del proyecto, financiado con fondos europeos Next Generation”.
Cantidades tóxicas de metales como el wolframio
Tras producirse la rotura de la balsa, la Xunta descartó cualquier contaminación en la zona: “Los análisis in situ revelan valores normales de pH, oxígeno y conductividad en el agua”. Sin embargo, como medida de precaución, recomendaron a los vecinos de la zona “consumir exclusivamente agua que proceda de la red de abastecimiento”. Agentes del SEPRONA y de Medio Ambiente tomaron muestras en el río O Rías para evaluar las posibles consecuencias ambientales.
Ecologistas en Acción observa una “contradicción” en estos análisis oficiales actuales, puesto que se descarta la contaminación “pocas horas después del vertido”, mientras que los realizados tras la rotura ocurrida en 2014 “confirmaron la toxicidad del agua y los lodos vertidos de la misma mina”. Este enclave, además, se ha popularizado en los últimos años como una visita turística debido al color turquesa de sus aguas, causada por la concentración en cantidades tóxicas de metales como el wolframio, el estaño o el sílice.
En 2014 ya se produjo una rotura en Monte Neme
Esta es la segunda rotura de una balsa minera ocurrida en Monte Neme, después de la registrado en febrero de 2014. Este suceso provocó la liberación de más de 24.000 metros cúbicos de agua, lodo y tierra, causando daños en caminos, terrenos y arroyos, así como en algunas viviendas de Aviño. En ese momento se puso de manifiesto el grave riesgo ambiental que suponía el abandono sin restauración de este espacio minero.
Así, Ecologistas en Acción ha solicitado al tribunal que abra diligencias preliminares, que tome muestras y que realice análisis independientes del agua y sedimentos, así como que solicite toda la documentación administrativa y técnica relacionada con la mina, las obras de restauración y las autorizaciones de vertido. De esta manera, “exige responsabilidades políticas y penales para evitar que episodios de grave contaminación en espacios protegidos se repitan con total impunidad”.
La organización ambientalista ha señalado que “lo ocurrido el 31 de enero no es un hecho aislado, sino la consecuencia de décadas de abandono, falta de control y actuaciones administrativas irregulares, a pesar de que la peligrosidad de las balsas del Monte Neme está documentada en múltiples inventarios oficiales desde finales de los año 90″.