Adif ha activado un plan de actuaciones urgentes para recuperar la circulación en la red de Rodalies y Regionales de Cataluña después de los daños causados por los recientes temporales, especialmente la borrasca Harry, y el accidente de Gelida del pasado 20 de enero en el que murió un maquinista en prácticas. Según ha informado la entidad este domingo en un comunicado, son 31 puntos críticos de la infraestructura ferroviaria en los que se inspeccionan y reparan daños para avanzar en la “progresiva normalización del servicio con los máximos estándares de fiabilidad y minimizar el riesgo de que se produzcan nuevas incidencias”.
Mientras el Govern confía en que este lunes se recupere buena parte de los servicios previos al accidente de Gelida, Renfe aún no ha confirmado qué tramos estarán plenamente operativos y cuáles continuarán con transporte alternativo en autobús. Adif ha señalado que la recuperación se está desarrollando “en función de la evolución de los trabajos” y por fases, conforme avancen las tareas de reparación y sea posible garantizar la seguridad en los trayectos.
El operativo de emergencia contempla intervenciones simultáneas en los 31 tramos distribuidos en todas las provincias catalanas, centradas en la detección, inspección, evaluación y subsanación de daños en trincheras, taludes, túneles, puentes y vías. Según los datos aportados este domingo, se han realizado ya más de 400 inspecciones, con foco en trayectos cercanos a la costa —como Barcelona-Vilanova-Sant Vicenç de Calders y Barcelona-Mataró-Maçanet— y en recorridos con trincheras o taludes, que incluyen los tramos de La Garriga-Vic-Puigcerdà, Barcelona-Tarragona-Móra la Nova-Flix, Barcelona-Girona-Figueres y Castellbisbal-Mollet.
Más de 50 equipos técnicos
Estas labores implican la movilización de más de 50 equipos técnicos,que ejecutan reconocimientos visuales tanto a pie de campo como en trayectos a bordo del tren. Adif ha precisado que se van “incorporando nuevas actuaciones en función de las inspecciones” y que solo se dan por concluidas aquellas intervenciones ya finalizadas.
El plan de Adif no se limita solo a la reparación de la vía o la plataforma ferroviaria, sino que también incorpora el refuerzo de la vigilancia continua para comunicar rápidamente cualquier riesgo y activar medidas preventivas. Según ha subrayado la entidad, se están “movilizando todos los recursos humanos, económicos y técnicos disponibles”. Este dispositivo se coordina con la administración titular —el Govern—, Renfe como operador y colectivos de maquinistas, con el propósito de establecer un marco conjunto para cada incidencia detectada.
El plan también prevé la ampliación de la respuesta de emergencia a todos los subsistemas de las instalaciones, incluidos los sistemas de electrificación, Control, Mando y Señalización y seguridad. El conjunto de medidas “se mantendrá vigente según el avance de los diferentes trabajos y, según se ha anunciado, se va a ampliar a todos los subsistemas”.
Riesgo de taludes y trincheras
La sucesión de estos trabajos responde a las consecuencias de la borrasca Harry durante la semana del 19 al 24 de enero de 2026, que provocó varios desprendimientos en desmontes y en la aleta de un muro de contención de la AP-7, ocasionando el accidente de Gelida el día 20. Tras ese incidente, se han localizado otros puntos de riesgo, principalmente en taludes y trincheras, con posibilidad de caída de materiales sobre la vía.
En este contexto, Adif ha advertido que la ejecución de las obras puede verse condicionada por la evolución climatológica en diferentes puntos de Cataluña y que, en caso necesario, los trabajos pueden compatibilizarse con la prestación del servicio ferroviario siempre que se garanticen las condiciones de seguridad. Los tramos donde no sea posible la circulación de trenes mantienen activos servicios alternativos en autobús.
Una vez concluidas las intervenciones en cada tramo, Adif ha explicado que “se pondrá la infraestructura a disposición de la administración titular del servicio y del operador para su progresiva normalización”. La entidad mantiene el dispositivo cuya vigencia dependerá de los avances y de la coordinación con el Govern, Renfe y los agentes implicados, en espera de que la red ferroviaria catalana recupere gradualmente plena funcionalidad bajo parámetros de seguridad y fiabilidad.