El secretario general de Junts per Catalunya, Jordi Turull, ha reclamado este sábado al Govern que rescinda el contrato que mantiene con Renfe como operador del servicio de Rodalies y que la gestión pase a manos de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC).
Turull ha realizado estas declaraciones en la Fira de la Candelera, en Molins de Rei, donde ha denunciado el “colapso” de Rodalies y ha atribuido la situación tanto al Gobierno central como a la Generalitat. En su intervención, ha hablado de “incompetencia” compartida y ha advertido de que el deterioro del servicio tiene consecuencias directas sobre la movilidad cotidiana de miles de personas y sobre la seguridad en la red ferroviaria.
El dirigente de Junts ha descrito un escenario en el que los retrasos, las cancelaciones y la falta de información se han convertido en una constante. A su juicio, no se trata de episodios aislados, sino de un funcionamiento deficiente estructural que ha acabado generando lo que ha calificado como un “secuestro de la movilidad” en Catalunya.
El papel de la Generalitat
En este contexto, Turull ha instado al Govern a ejercer plenamente sus competencias como titular del servicio y a abandonar lo que ha definido como una actitud pasiva. Ha defendido que la Generalitat dispone de margen jurídico para rescindir el contrato con Renfe y transferir la operatividad a FGC. “Queremos que el Govern de la Generalitat deje esta posición de designación y que, en virtud de ser el titular del servicio, resuelva la parte del contrato que tiene con Renfe”, ha señalado.
El secretario general de Junts ha sido especialmente crítico con la empresa pública estatal, a la que ha señalado como incapaz de liderar una solución a la crisis actual. Según ha afirmado, Renfe “no puede ser quien solucione” los problemas de Rodalies porque ha sido, en su opinión, uno de los principales factores que han conducido a la situación actual. En esta línea, ha sostenido que “Renfe debe marcharse de Cataluña” y que este debería ser el primer paso para reconducir el servicio.
Turull ha insistido en que la asunción directa de la gestión por parte de la Generalitat permitiría un cambio de modelo. Ha puesto como ejemplo a Ferrocarrils de la Generalitat, un operador que, según sus palabras, “ha demostrado ampliamente” su capacidad para ofrecer un servicio de calidad. En su discurso, ha contrapuesto la experiencia de FGC, que gestiona varias líneas con índices elevados de puntualidad y satisfacción, al funcionamiento actual de Rodalies bajo la gestión de Renfe.
Críticas al Govern de Illa
Más allá de la dimensión técnica del servicio ferroviario, Turull ha introducido una lectura política del conflicto. Ha acusado al Govern presidido por Salvador Illa de actuar “desde la sumisión a Madrid” y ha reprochado a los socios del Ejecutivo catalán una actitud que ha calificado de “resignación”. Según el dirigente independentista, esta forma de gobernar impide afrontar los grandes retos del país, entre los que ha situado la movilidad como un elemento clave para la cohesión social y económica.
En este sentido, ha animado a la ciudadanía a participar en la manifestación convocada para el próximo 7 de febrero para denunciar el mal funcionamiento de Rodalies. La protesta, según ha señalado, pretende visibilizar el descontento de los usuarios y presionar a las administraciones para que adopten decisiones de fondo. Turull ha llamado a “decir basta” ante lo que considera una acumulación de renuncias y una gestión deficiente prolongada en el tiempo.
El dirigente de Junts ha vinculado la situación de Rodalies con una cuestión más amplia de modelo de país y de capacidad de decisión. En su discurso, la gestión del transporte público aparece como un ejemplo de las limitaciones que, a su juicio, tiene la Generalitat cuando depende de estructuras estatales para servicios esenciales.