Solo dos pizzas de supermercado alcanzan una puntuación “aceptable” de la OCU: el resto suponen una “muy mala elección”

El análisis ha abarcado productos como pizzas de jamón y queso, únicamente de queso, barbacoa y vegetarianas, correspondientes a un total de 17 marcas diferentes

Pizza de supermercado (Pexels)

Solo dos pizzas refrigeradas de supermercado han superado el examen de salud realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Tras evaluar un total de 62 tipos de pizzas procedentes de distintas cadenas y fabricantes, la organización ha confirmado que la inmensa mayoría de estos productos presenta una calidad nutricional muy baja, situando a únicamente dos referencias como una elección aceptable, aunque restringida, avisan, a un consumo ocasional.

El análisis impulsado por la OCU ha abarcado una amplia gama de variedades, incluyendo pizzas de jamón y queso, únicamente de queso, barbacoa y vegetarianas, correspondientes a un total de 17 marcas, entre las que se cuentan hasta 10 marcas blancas. Además, cada pizza ha sido valorada a partir de criterios como su composición nutricional y el listado completo de ingredientes, atendiendo a factores como calorías totales, grasas (especialmente saturadas), hidratos de carbono, azúcares, proteínas, sal, inclusión de aditivos y grado de procesamiento.

El estudio ha determinado que nueve de cada diez pizzas refrigeradas disponibles en el supermercado representan una “mala o muy mala elección” si se valoran bajo criterios nutricionales. En este sentido, la mayoría de estos productos contiene niveles elevados de sal, grasas saturadas y calorías, superando los límites que la propia OCU considera adecuados para un consumo habitual.

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Otro de los principales problemas identificados por la OCU es el uso generalizado de ingredientes altamente procesados, masas sin fermentación, harinas refinadas y quesos de calidad baja en la mayoría de las pizzas analizadas. El informe destaca el elevado número de aditivos empleados: solo la pizza Artesana de trufa Chef Select (Lidl) carece de estos añadidos, pero no alcanza las mejores posiciones en el ranking saludable. En el extremo opuesto, la pizza Barbacoa de El Corte Inglés Selection suma hasta 17 aditivos diferentes en su composición, siendo la peor en este sentido.

La organización detalla que especialmente las pizzas de queso y las vegetarianas muestran un perfil más desfavorable, ya que superan el umbral del 5% en grasas saturadas, siendo el queso el principal responsable de este exceso. El análisis aprecia asimismo que, en términos generales, la mayoría de pizzas refrigeradas aportan muchas calorías y, al mismo tiempo, resultan pobres en otros nutrientes de interés.

Cómo hacer una pizza casera correctamente (Pexels)

Ante los resultados obtenidos, la OCU insiste en que se debe limitar el consumo de pizzas refrigeradas del supermercado a situaciones esporádicas. Recomienda no tomarlas como plato único, en especial cuando la unidad supera los 400 gramos, y aconseja combinar una o dos porciones con ensalada u otras opciones ricas en verduras para completar la comida. Para concluir, la OCU ha insistido en que la mejor alternativa es optar por pizza artesanal, bien en restaurante o preparada en casa con ingredientes frescos y de calidad

Solo dos pizzas de marca blanca se salvan

Tras el detallado estudio, únicamente cinco referencias han conseguido un perfil nutricional aceptable —calificado como Nutriscore C—, aunque el resultado final de la Escala Saludable estrecha el cerco aún más, aprobando solo a dos pizzas.

En este sentido, la pizza jamón y queso de Eroski (44 puntos) y la pizza Prosciutto de Hacendado (Mercadona, fabricada por Casa Tarradellas) (41 puntos) son las únicas que, a juicio de la OCU, pueden considerarse “opciones aceptables”. Ambas presentan un aporte calórico muy semejante, situándose en 779 y 792 kilocalorías, respectivamente, aunque la pizza de Eroski resulta más pequeña (330 gramos frente a 400 de Hacendado).

Estas dos referencias destacan frente al resto por una lista de ingredientes más corta y equilibrada, con una presencia menor de aditivos y ultraprocesados respecto a sus competidoras. A pesar de ello, la OCU aclara que incluso estas opciones deben reservarse para momentos puntuales y no desplazar alternativas más sanas como la pizza artesanal o una comida casera equilibrada.

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