El exministro de Transportes, José Luis Ábalos, ha renunciado este miércoles a su acta de diputado, como ha anunciado en su cuenta de X, antes Twitter, gestionada por su hijo desde su ingreso en prisión provisional. Un movimiento con el que acaba de perder su aforamiento, por lo que surge la pregunta, ¿Qué va a pasar a partir de ahora con el caso Koldo?
Para poder responder a esta pregunta, primero hay que entender la forma en la que se ha estado llevando la instrucción de esta causa hasta este momento. Su inicio está en las presuntas comisiones ilegales y adjudicaciones de contratos durante la pandemia de COVID-19, investigadas por el Juzgado Central de Instrucción nº 2 de la Audiencia Nacional, a cargo del juez Ismael Moreno.
En esta estaban imputados por delitos de organización criminal, tráfico de influencias, blanqueo de capitales o delitos fiscales relacionados con la trama varios implicados, entre ellos el exasesor de Ábalos, Koldo García. El tema fue creciendo y acabó apuntando al exministro. Al ser diputado hizo que el magistrado de la Audiencia Nacional tuviera que elevar una exposición razonada al Tribunal Supremo para que éste asumiera la investigación respecto a Ábalos por su condición de aforado.
Esta solicitud se basó en “indicios fundados y serios” de la participación de Ábalos en la trama y fue aceptada por el Supremo, que acordó investigarle por delitos como cohecho, tráfico de influencias y malversación, entre otros. Esto se debe a que en el derecho penal español, cuando un diputado está implicado en un procedimiento penal, el Tribunal Supremo debe asumir esa parte de la instrucción, ya que los aforados no pueden ser investigados por jueces ordinarios sin el suplicatorio correspondiente.
La dualidad en los tribunales
De esta manera, hasta ahora el caso ha estado “dividido” entre los dos tribunales. Con la renuncia al acta de diputado, Ábalos pierde el aforamiento que obligaba a que su causa se tramitara en el Supremo. Sin embargo, hay que entender ese cambio no tiene efectos automáticos ni retroactivos sobre todo el procedimiento.
En primer lugar, la parte de la causa que ya ha concluido la instrucción y está en fase de enjuiciamiento (la investigación del caso mascarillas en las que están acusados Ábalos, Koldo y el empresario Víctor de Aldama) no se ve alterada, ya que la jurisprudencia del propio Supremo establece que, cuando un tribunal ha asumido válidamente la competencia y la causa ha alcanzado una fase avanzada, como el auto de apertura de juicio oral, puede mantenerla aunque desaparezca el aforamiento.
Por tanto, el juicio por la primera pieza del caso Koldo se seguirá celebrando en el Tribunal Supremo sin que la renuncia de Ábalos obligue a repetir actuaciones o a trasladar el procedimiento.
Se podría vivir un escenario distinto en la segunda rama del caso Koldo, la de las mordidas por obras públicas en la que está también implicado el ex Secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. Esta sigue en fase de instrucción en el Alto Tribunal y podría volver a manos de la Audiencia Nacional, pero esta es una decisión que solo puede tomar el juez instructor y tendrá la última palabra en estas competencias. Al final tendrá que valorar si realmente tiene sentido cambiar de tribunal con una instrucción tan avanzada.
Nuevas instancias en la causa
De llegar a aprobarse este cambio, podría tener una consecuencia ventajosa para Ábalos, al añadir instancias judiciales al proceso. Esto significaría que los recursos que antes solo podían presentarse ante el Supremo podrían ahora pasar primero por la Audiencia Nacional y, después, en caso de apelación, llegar al Tribunal Supremo como segunda instancia.
En términos prácticos, esto significaría que el imputado podría dilatar los plazos procesales y ganar margen en la tramitación de su causa, aunque la apertura de juicio oral ya decidida en la primera pieza del caso Koldo no se ve alterada.
Sin embargo, esto no cancelaría las acusaciones ni los autos previos, sino que cambiaría la secuencia y el número de tribunales que deben intervenir para resolver posibles recursos, sobre todo en las piezas aún en instrucción o que se reanuden tras su renuncia.