Por algún motivo, el hecho de que un grupo minoritario de personas haya tergiversado u ocultado la realidad de un acontecimiento o hecho histórico para controlar a la población mundial es un factor que engancha muchos seguidores de las teorías conspirativas. La supervivencia de Hitler a la Segunda Guerra Mundial, el enigma del asesinato del presidente Kennedy o el accidente ‘planificado’ de Lady Di son algunas de las especulaciones que se hacen miles de personas, debido en parte al impacto de las noticias y las escasas pruebas verificables de la información de los hechos.
Pero si hay dos teorías conspirativas por excelencia son una visita extraterrestre -ya sea antes del inicio de la humanidad o durante su desarrollo- y la gran mentira de la humanidad: el planeta Tierra es plano. Justamente, estas dos cuestiones se han analizado en más de 4.000 adultos consultados en el estudio liderado por la Fundación BBVA y titulado ‘Cultura Científica en España’. Tras los análisis de los resultados de dos fases de encuestas concretas, la investigación ha revelado que el 5% de los españoles considera que la Tierra es plana, mientras que el 28% está convencido de que los extraterrestres han visitado el planeta.
Estos porcentajes, según ha confirmado el estudio, es desigual según el segmento sociodemográfico, cultural e ideológico al que pertenece cada uno. Concretamente, el documento señala una variación en las creencias “sin base científica o contrarias al conocimiento científico, varían en función del conocimiento, pero también de la ideología”. Asimismo, el informe ha identificado otos porcentajes significativos correspondientes a otras teorías: el 22% niega que los humanos hayan llegado a la Luna, el 15% considera que el cambio climático no existe y el 6% vincula las vacunas con el autismo.
La ciencia “despierta un alto interés social” en España
El análisis liderado por la Fundación BBVA ha concluido que existe una correlación entre la edad, el nivel educativo y la propensión a aceptar ideas sin respaldo científico, es decir, las teorías de conspiración. De este modo, los más susceptibles a sucumbir ante estas creencias son los que tienen una mayor edad y un menor nivel educativo -y nivel científico-. Igualmente, los segmentos sociales que se identifican con la derecha del espectro político, también se ven más influidos por estas corrientes. Este último rasgo se ha confirmado, sobre todo, con el negacionismo climático. Sin embargo, la pauta no es uniforme en todas las creencias
Pese a la persistencia de estas creencias, el informe subraya que la ciencia “despierta un alto interés social” en España. Según el estudio, más de la mitad (53%) de los encuestados puntúan su grado de interés con un 8 o más (en una escala de 0 a 10) y solo un 9% lo valora por debajo de 5. Entre quienes muestran mayor interés, la razón principal es el “placer de aprender cosas nuevas” (58%), mientras que la “utilidad práctica” motiva a un 32%. En cambio, los que declaran desinterés se enfrentan, casi en mayoría, a una barrera: “Dificultad para entender los temas científicos” (49%).
El estudio también señala que un 6% de la población afirma conversar sobre ciencia con mucha frecuencia. Mientras que un 27% lo hace con bastante frecuencia, un 46% con poca y un 22% no lo hace casi nunca. No obstante, solo el 27% presenta un nivel alto en términos científicos y a un 37% en uno medio-alto. El resto, un 36%, se ubica en posiciones de mayor distancia: con un 14% que no cumple ninguno de los criterios de cercanía definidos.
Aun así, la investigación constata que casi dos tercios de los encuestados (64%) con conocimiento muy alto -dentro de ese 27%- rechaza que una teoría considerada por verdadera por la comunidad científica, lo sea para siempre. Este mismo punto solo lo comparte la cuarta parte de las personas con conocimiento muy bajo.