Este lunes 19 de enero dio comienzo en Londres uno de los procesos judiciales más mediáticos de los últimos tiempos, con el príncipe Harry sentado frente al editor del tabloide británico Daily Mail. El duque de Sussex ha demandado a Associated Newspapers Limited (ANL), grupo propietario del diario, por una presunta recopilación ilegal de información que incluiría prácticas como la intervención telefónica, el encargo de actividades ilícitas y la falsificación de registros privados. Un caso que, según ha quedado patente en el Tribunal Superior de Londres, no solo tiene implicaciones legales, sino también profundas consecuencias personales.
Este miércoles, durante su comparecencia ante el juez, el hijo menor del rey Carlos III ofreció uno de los testimonios más duros que se recuerdan en un litigio contra la prensa británica. Visiblemente afectado y al borde de las lágrimas, Harry recordó cómo las informaciones publicadas y las supuestas prácticas del tabloide influyeron de manera directa en su matrimonio con Meghan Markle. “Han hecho de la vida de mi mujer una absoluta miseria”, declaró con la voz entrecortada, dejando claro que las consecuencias de aquella exposición mediática siguen muy presentes.
Tras responder a las preguntas del abogado de ANL, el príncipe admitió que volver a pasar por este proceso judicial resulta doloroso. “Es un error hacernos pasar por esto otra vez”, afirmó, explicando que su objetivo inicial siempre fue obtener “una disculpa y una rendición de cuentas”. Revivir aquellos episodios, insistió, “es una experiencia horrible”, que le genera un profundo malestar emocional.
Durante su declaración, Harry subrayó que tanto él como Meghan continúan considerándose víctimas de una persecución mediática persistente. “Siguen viniendo a por mí”, explicó, insistiendo en que la gravedad de estos actos ha marcado de forma irreversible la vida de su familia. El hermano menor del príncipe de Gales reconoció que siempre mantuvo una relación complicada con la prensa, pero que durante años no pudo enfrentarse abiertamente a esta situación debido a su papel dentro de la institución. “Como miembro de la institución política era ‘nunca quejarse, nunca explicar’”, recordó.
El testimonio del duque se produjo antes de lo previsto, ya que inicialmente estaba programado para el jueves. Sin embargo, los alegatos iniciales de ANL concluyeron antes de lo esperado el martes, lo que adelantó su comparecencia. Esta ha sido la tercera vez en la semana que Harry acude a los Tribunales Reales de Justicia: estuvo presente el lunes, asistió al inicio de los procedimientos el martes y este miércoles volvió a ser visto en el edificio, aunque abandonó la sala durante una breve pausa.
El príncipe Harry no está solo en esta batalla legal. Junto a él han presentado demandas contra ANL figuras tan conocidas como Elton John y su marido, David Furnish; la activista Doreen Lawrence; el político Simon Hughes; y las actrices Sadie Frost y Liz Hurley, todos por motivos similares relacionados con la presunta obtención ilícita de información.
A la salida del tribunal, Harry insistió en que este proceso supone para él y su familia una “experiencia traumática recurrente” y una “repetición del pasado”. También se refirió a las filtraciones de información y a la justificación del tabloide por tratarse de una figura pública. “Nunca he creído que mi vida sea una temporada abierta para que esta gente la comercialice”, afirmó, añadiendo con contundencia que “la afirmación de que no tengo ningún derecho a la privacidad es repugnante”.
En su primera declaración, realizada el lunes, el duque ya había explicado que sentía que “cada movimiento, pensamiento o sentimiento estaba siendo rastreado y monitoreado”, una situación que le generó “desconfianza y sospecha” y le llevó a un estado de paranoia y aislamiento social.
Aún es pronto para conocer el desenlace de este caso, cuyo juicio está previsto que concluya en marzo. La sentencia se dará a conocer por escrito en una fecha posterior y podría poner fin a más de tres años de pesadilla judicial para los duques de Sussex, que en los últimos tiempos han optado por una vida más discreta, centrada en su familia y alejada del constante escrutinio mediático.