Ainhoa Vila, psicóloga: “Estas tres frases indican que te están invalidando emocionalmente”

Estos mensajes, según explica la experta, no buscan una comprensión mutua, sino convertir la emoción en una carga individual sin causa ni contexto

Estos mensajes pueden romper la confianza y la conexión con la otra persona. (Freepik)

No todas las personas viven una misma situación de la misma manera. Dos individuos pueden atravesar un conflicto similar, como una ruptura, una discusión familiar o un problema laboral, y salir de él con sensaciones radicalmente distintas. La experiencia emocional no es un reflejo automático de los hechos, sino un proceso atravesado por la historia personal, el contexto y la forma en que el entorno responde a lo que sentimos.

Por eso, en cualquier vínculo humano, crear espacios seguros donde poder expresarse sin miedo al juicio resulta fundamental. Sentirse escuchado no implica necesariamente que el otro esté de acuerdo, sino que reconoce la legitimidad de lo que se siente. Cuando esto no ocurre, cuando la emoción es minimizada o cuestionada de forma constante, las consecuencias no siempre son visibles de inmediato, pero sí profundas.

En los últimos años, la psicología ha puesto el foco en un fenómeno cotidiano y a menudo normalizado: la invalidación emocional. Este proceso, que se puede dar en muchos tipos de relaciones interpersonales, puede deteriorar la comunicación y el vínculo.

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La invalidación emocional puede dirigir el pensamiento de quien recibe los mensajes hacia la culpabilidad por sentir ciertas emociones. (Freepik)

La psicóloga Ainhoa Vila, a través de un vídeo en su cuenta de TikTok (@ainhowins), ha compartido con sus seguidores cuáles son tres de las frases “que indican que te están invalidando emocionalmente”. Estas, según destaca la experta, no indican que se produzca una comunicación sana, un intento de calma o un deseo de la otra persona de querer ayudar.

Mensajes se siembran la duda sobre uno mismo

La primera de estas expresiones es una de las más habituales en discusiones cotidianas: “No es para tanto, te lo estás tomando demasiado en serio”. Según explica Vila, lejos de contribuir a calmar la situación, este tipo de respuesta actúa en sentido contrario. “Cuando alguien te dice esto, no está queriendo regular la situación, sino que está reduciendo tu experiencia interna”. El mensaje implícito es dañino: “Lo que te está comunicando es que lo que sientes es excesivo, innecesario e incorrecto”.

La segunda frase es casi un clásico del lenguaje emocional invalidante: “Estás exagerando”. Tal y como apunta la psicóloga, no se trata de una invitación al diálogo ni a la comprensión mutua. “Esta frase no busca entender al otro, sino que busca cerrar tu emoción”. El impacto psicológico va más allá del momento concreto, ya que “desde la psicología, esto lo que genera es una confusión emocional porque empiezas a preguntarte si el problema es lo que realmente ha sucedido o si el problema eres tú por sentirlo”.

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La tercera expresión, según Vila, es la más peligrosa de las tres. “Esto es cosa tuya, es tu culpa”. Aquí, advierte, se produce una ruptura más profunda en el vínculo “porque se te deja solo con lo que sientes, como si tu reacción no tuviera ni contexto ni causa”. La emoción deja de ser compartida y se convierte en una carga individual, aislada de cualquier responsabilidad relacional.

Estas tres frases, aunque diferentes en forma, comparten un mismo núcleo. “No están cuestionando la situación en sí, están cuestionando tu vivencia emocional”. El problema no es el hecho ocurrido, sino la legitimidad de la emoción que provoca. La consecuencia de escuchar estos mensajes de forma reiterada es silenciosa, pero muy significativa: “Cuando te invalidan muchísimas veces, no empiezas a dudar de lo que está fuera, sino que empiezas a dudar de ti”.

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