Las dudas que tendrá que resolver el careo entre Salomé Pradas y José Manuel Cuenca, mano derecha de Carlos Mazón, en la causa de la DANA

Ambos tendrán que aclarar las contradicciones que han aparecido entre los mensajes que la investigada aportó a la causa y las declaraciones judiciales del testigo

La exconsellera de Justicia y Seguridad de la Comunidad Valenciana, Salomé Pradas, y el ex jefe de Gabinete de Carlos Mazón, José Manuel Cuenca. (Montaje Infobae)

Tras la declaración de Feijóo, esta semana comienza con otra cita clave dentro de la causa de la DANA: el careo entre la principal imputada y exconsellera de Justicia y Seguridad, Salomé Pradas, y el que fue jefe de gabinete y mano derecha de Carlos Mazón, José Manuel Cuenca. Este lunes a las 9:00 ambos se verán las caras para explicar las inconsistencias entre los WhatsApps aportados por la primera y las declaraciones que realizó el segundo en sede judicial.

Según explicó la instructora del juzgado número 3 de Catarroja, Nuria Ruiz Tobarra, en el auto en el que acordó este movimiento judicial, su motivación se basa en tres argumentos principales: la aportación por la representación de la investigada Salomé Pradas de un acta notarial en la que constan una serie de mensajes de WhatsApp que se cruzó con José Manuel Cuenca; la segunda declaración de este último, en la que se da un sentido claramente distinto al contenido de estos; y las manifestaciones públicas de Pradas sobre si debía molestar o no al president.

Según la instructora, estos tres puntos, aportados por una de las acusaciones, son suficientes para exigir “la celebración de un careo entre la investigada y el testigo”. Sin embargo, en ese mismo escrito, quiso también explicar la forma en la que funciona un careo, ya que “ha de tenerse en cuenta igualmente que la versión de los hechos que proporciona la investigada no puede ser una amalgama entre la declaración judicial, en la que contestó exclusivamente a las preguntas de su letrado, unas declaraciones públicas, sin asistencia letrada, y ya más recientemente la declaración en una comisión de investigación en la que osciló entre declarar o no, pese a que se acogió inicialmente a su derecho a no declarar”.

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Por ello, “dilucidar o no la coherencia de sus manifestaciones y la compatibilidad con los medios de prueba aportados al proceso se ha de efectuar en sede judicial y precisamente a través del careo, en este caso contrastando las manifestaciones de la investigada con la del testigo, en aspectos absolutamente esenciales de la investigación”, añadiendo que la propia Audiencia Provincial de Valencia ya señaló “la pertinencia de las diligencias destinadas a esclarecer el proceso de deliberación y decisión que se siguió en la reunión del Cecopi en la tarde del 29 de octubre de 2024″.

Las contradicciones entre los mensajes y las declaraciones

Entrando más en el contenido que recogen los documentos aportados por Pradas, en concreto el acta notarial que recoge una secuencia de mensajes intercambiados entre ella y Cuenca, la comunicación entre ambos revela que desde primera hora de la tarde del 29 de octubre la situación era grave y que Pradas trasladó de forma continuada el análisis de la emergencia, fallecimientos y riesgos concretos a su interlocutor en Presidencia.

En esos mensajes, Cuenca no sólo aparece recibiendo información, sino dando instrucciones explícitas, como cuando a las 19:54 horas le dice: “De confinar nada, por favor. Calma”, una indicación que contrasta con la apreciación de la gravedad de la emergencia que Pradas le había transmitido previamente.

La exconsellera de Interior y Justicia de la Generalitat Valenciana, responsable de Emergencias durante la mortífera DANA de 2024, Salomé Pradas, se ha acogido este lunes a su derecho a no declarar ante la comisión del Congreso (Fuente: Congreso)

Esa versión directa de los hechos choca frontalmente con lo que Cuenca ha declarado ante el juez. En su primera comparecencia, alegó que no dio órdenes ni sugerencias sobre decisiones operativas a la exconsellera, que las interpretaciones de los mensajes estaban “descontextualizadas” y que, en realidad, remitía a la Abogacía de la Generalitat cuestiones como la de si era jurídicamente posible confinar. Según Cuenca, su intervención no fue más que trasladar dudas de índole legal y transmitir reservas, no imponer criterios técnicos o estratégicos de gestión de crisis, como sí parecen sugerir los WhatsApp aportados por Pradas.

Además, Cuenca ha defendido ante la jueza que muchos de los mensajes que podrían aclarar aún más estas contradicciones no están disponibles en su teléfono móvil corporativo porque fueron borrados al cambiar de dispositivo, una versión que ha complicado la reconstrucción detallada de su papel y que ha llevado a los investigadores a iniciar informes técnicos sobre si pueden recuperarse.

Esta reconstrucción choca con la cronología que emerge de los WhatsApp aportados por Pradas, donde aparecen comunicaciones clave como el aviso de un fallecido en Utiel a las 16:28, información que Cuenca habría conocido con antelación a la convocatoria del Cecopi operacional.

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