La Unión Europea ha dado hoy viernes el visto bueno al acuerdo de libre comercio con los países de Mercosur - Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay - por mayoría cualificada en una reunión de embajadores celebrada en Bruselas y con la oposición de Francia y Hungría.
Un procedimiento escrito formalizará la decisión en las próximas horas, según han señalado a Europa Press fuentes europeas. Antes de abordar el acuerdo, los Estados miembro aprobaron de manera formal las salvaguardas pactadas en diciembre para reformar la protección del sector agroalimentario europeo.
El procedimiento escrito concluirá a las 17:00 horas de este viernes. Una vez completado ese paso, la Comisión Europea recibirá el mandato oficial para que Ursula von der Leyen, presidenta del Ejecutivo comunitario, acompañada por António Costa, presidente del Consejo Europeo, firme el acuerdo de asociación y el tratado de libre comercio.
Luz verde al acuerdo UE-Mercosur
Después de más de 25 años de negociaciones y retrasos, los países de la Unión Europea han autorizado este viernes a la Comisión Europea a firmar el acuerdo comercial con el bloque de Mercosur. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ya tiene vía libre para viajar, previsiblemente la próxima semana, a Paraguay y rubricar el pacto, que representa el mayor acuerdo de la UE en reducción arancelaria: elimina 4.000 millones de euros en gravámenes sobre exportaciones europeas.
El visto bueno llegó tras constatarse una mayoría cualificada en la reunión de embajadores de los 27 Estados miembro, bajo la presidencia de turno de Chipre. Para aprobarlo, se requería el respaldo de al menos 15 países que representaran el 65% de la población comunitaria. Italia fue clave en el desenlace, luego de que la primera ministra Giorgia Meloni superara las reticencias que demoraron la firma a finales de diciembre. Francia, Hungría, Polonia, Austria e Irlanda mantuvieron su rechazo y votaron en contra, mientras que Bélgica se abstuvo y el resto de los países apoyaron el acuerdo.
El siguiente paso será la aprobación en el Parlamento Europeo, donde Francia ya ha advertido que la discusión continuará. El giro italiano se explica por el refuerzo de las cláusulas de salvaguardia para proteger a los agricultores europeos ante un posible aumento de importaciones desde Mercosur. Mientras Bruselas proponía inicialmente un umbral del 10% para activar investigaciones y medidas, el margen se fijó finalmente en el 5%, según fuentes comunitarias.
La firma de los acuerdos habilitará la entrada en vigor inmediata y provisional de la parte comercial, a la espera de que finalice el proceso de ratificación completa por ambas regiones. El trámite incluye la aprobación por parte del Parlamento Europeo, que solo podrá aprobar o rechazar el pacto sin modificar su contenido, y la validación de los parlamentos nacionales.
En términos prácticos, la adopción del texto legal del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur elimina los aranceles para el 91% de los productos que las empresas europeas exportan al bloque sudamericano. Esta medida supone la desaparición de barreras comerciales con casi todo el continente americano, a excepción de Estados Unidos, Venezuela, Cuba y Bolivia.
El pacto también facilita las inversiones europeas en países considerados estratégicos para el comercio internacional, como Argentina, Brasil o México; y abre la puerta a que las empresas europeas participen en la contratación pública de los cuatro países de Mercosur, favoreciendo su diversificación y presencia en mercados donde su implantación era limitada hasta ahora.
Otro aspecto relevante es el acceso preferencial a materias primas esenciales para la transición ecológica y digital, como el litio y el silicio. Estos materiales resultan fundamentales para la producción de baterías, teléfonos móviles, semiconductores y el desarrollo de la industria fotovoltaica, contribuyendo a fortalecer la autonomía estratégica de la Unión Europea frente a otros mercados.
El convenio mejora, además, las condiciones de entrada a servicios financieros, postales, de telecomunicaciones y de transporte marítimo. Abre el acceso al comercio marítimo internacional entre los países de Mercosur, un ámbito que hasta ahora estaba reservado principalmente a empresas con sede en la región, y amplía las oportunidades para la oferta de servicios europeos.
Las salvaguardas de protección al sector agrario europeo
La Comisión Europea diseñó un paquete de medidas específicas tras escuchar las reservas planteadas tanto por gobiernos como por representantes del sector agrícola. La presidencia danesa de turno en el bloque europeo supeditó el avance del acuerdo a la aprobación de estas salvaguardas, estableciendo su aplicación como requisito indispensable antes de autorizar la firma del tratado.
El sistema aprobado contempla la activación de medidas si las importaciones de productos considerados sensibles - como azúcar, etanol, huevos, arroz, carne de vacuno, pollo y cítricos - alteran los equilibrios del mercado. Bruselas asumirá el monitoreo sistemático de los flujos comerciales para detectar a tiempo cualquier señal de riesgo para la estabilidad del sector agroalimentario europeo.
La Comisión informará cada seis meses al Consejo y al Parlamento Europeo sobre la evolución de las importaciones desde Mercosur y su impacto en los mercados de la Unión. Si el precio de los productos importados cae un 10% respecto a los equivalentes europeos y el volumen de importaciones preferenciales aumenta más de un 10% en un año, o si los precios bajan un 10% frente al año anterior, se pondrá en marcha una investigación formal. Si se confirma un daño grave o una amenaza para el sector agrícola, se podrían suspender temporalmente las preferencias arancelarias para los productos implicados.
El reglamento aprobado introduce procedimientos más rápidos y mecanismos sencillos para proteger a los agricultores europeos. Además, amplía la lista de productos sometidos a vigilancia reforzada, con la posibilidad de añadir otros a pedido de la industria.
El eurodiputado Gabriel Mato, encargado de redactar la posición del Parlamento Europeo, defendió el nuevo marco normativo y señaló que la propuesta busca “un equilibrio” y ofrece garantías reales a los productores del bloque. El ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, subrayó en diciembre: “El acuerdo preliminar alcanzado esta noche con el Parlamento Europeo sobre un Reglamento de salvaguardia de la UE garantizará una acción rápida para proteger a los agricultores de la UE en caso de que se produzca un aumento perjudicial de las importaciones. Con esta y otras medidas, se han realizado grandes esfuerzos por solventar preocupaciones y allanar el camino para la aprobación del crucial acuerdo UE-Mercosur. Es fundamental que, en momentos como estos, la UE diversifique nuestras asociaciones comerciales y estratégicas”.
El texto acordado prevé que la Comisión publique directrices técnicas antes de marzo de 2026 para respaldar el seguimiento del mercado y que las medidas puedan ampliarse si se detectan intentos de eludir el mecanismo de protección. El reglamento se aplicará desde la entrada en vigor del acuerdo comercial y continuará vigente con el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur.
El campo europeo se moviliza contra el acuerdo
Las salvaguardas propuestas por la Comisión Europea no han logrado calmar las protestas de los agricultores, que mantienen su rechazo al acuerdo comercial con Mercosur y volvían a manifestarse ayer jueves en ciudades como París, Bruselas y Berlín. El sector considera insuficientes las medidas y alerta sobre el impacto que el pacto podría tener en la agricultura europea. La presión de estas movilizaciones llevó a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, a solicitar más tiempo antes de la firma del tratado, lo que forzó a la Comisión a presentar nuevas concesiones, como adelantar pagos de la Política Agraria Común y suspender aranceles a abonos y fertilizantes.
España ha reiterado su respaldo al acuerdo, subrayando sus beneficios económicos y estratégicos, mientras que Polonia, Hungría y Francia se quedaron en el no. En París, la protesta de los agricultores alcanzó lugares simbólicos como el Arco del Triunfo y la Torre Eiffel, y el sindicato FNSEA había convocado nuevas movilizaciones si la UE avanzaba con el pacto, por lo que con toda probabilidad los tractores volverán a las calles. Las protestas también se repitieron en otras ciudades francesas, Bruselas y varias regiones de España.
Las protestas contra el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur provocaron importantes bloqueos en Cataluña, afectando especialmente la actividad en el Port de Tarragona, donde cerca de 70 tractores redujeron el movimiento de camiones a la mitad respecto a una jornada habitual. La organización Revolta Pagesa lideró las movilizaciones, que continuaron durante la noche del jueves y mantuvieron cortados varios puntos clave de la región.
Además del Port de Tarragona, la autopista AP-7 entre Borrassà y Vilademuls (Girona) permanecía cerrada a las 17:15 horas, igual que la A-2 en Bell-lloc d’Urgell (Lleida), en dirección Barcelona, la C-16 entre Berga y Olvan (Barcelona) y la N-260 en Sort (Lleida). También se restringió la circulación de camiones en la N-II entre Bàscara y Pontós, la GI-513 en Cornellà de Terri y la C-38 en el Coll d’Ares, todos en la provincia de Girona.