Una gata callejera, que tenía dificultades para dar a luz, se encontró con un grupo de jóvenes que, según declararon, solo querían ayudar con el parto. Sin embargo, uno de ellos guardaba un cuchillo con el que le asestaron una puñalada que provocó una infección en el útero del animal.
Según informó el diario francés Midilibre, en el barrio de Firminy, cerca de Saint-Étienne, estos adolescentes causaron la muerte de todos los bebés antes de nacer. Por desgracia, los veterinarios tuvieron que tomar la dura decisión de sacrificar a la madre, que se encontraba en un estado crítico.
Una vecina del barrio, que suele alimentar a los gatos callejeros, cuenta que vio a la gata con el vientre muy hinchado. También, según relata la mujer, se encontró con chicos de 13, 14 y 15 años. “Se veía que no estaban en su estado normal, tenían los ojos rojos, probablemente habían consumido droga”, añadió.
Penas por maltrato animal
El maltrato animal se castiga con penas que van desde multas y trabajos en beneficio de la comunidad hasta penas de prisión. Toda condena depende de la gravedad de los hechos y del sufrimiento causado al animal.
Las lesiones que requieran tratamiento veterinario a un animal doméstico (o bajo control humano) puede suponer entre 3 y 18 meses de prisión o una multa de 6 a 12 meses. Además, según la Ley Orgánica 3/2023, se inhabilitaría al autor del delito de 1 a 3 años para trabajar con animales o tenerlos bajo su cuidado.
La ley protege expresamente a los animales como seres sintientes. Por ello, cualquier daño injustificado recibe una consideración penal relevante. Luego, se contempla el aumento de la pena en función de agravantes como el uso de armas, el enseñamiento e, incluso, si el maltrato se comete en presencia de menores.
En estos casos, las condenas pueden llegar hasta 24 meses de prisión cuando el animal muere a consecuencia de las lesiones. La ley busca así reforzar la protección de los animales y asegurar que los responsables de actos de crueldad enfrenten una respuesta penal proporcional al daño causado.
Una ciudadanía más sensibilizada
En los últimos años, la sensibilidad social por el bienestar animal ha crecido de manera notable. La crueldad, que se observa en casos como el de la gata embarazada en Firminy, genera una reacción inmediata de rechazo por parte de la ciudadanía.
El aumento en los estándares de vida y la llegada de las redes sociales han cambiado la manera en la que concebimos a los animales. Los medios digitales actúan como altavoz, amplificando la indignación y movilizando a miles de personas que exigen responsabilidades y penas más severas para los agresores. Esta respuesta refleja un cambio profundo en la sociedad y en la manera en la contemplamos este tipo de crímenes.
Asociaciones, voluntarios y defensores de los animales celebran esta creciente concienciación. Todo esto demuestra que los animales empiezan a recibir la consideración que merecen como seres vivos que sienten. Esta presión social no solo visibiliza casos de abuso, sino que también impulsa debates sobre el bienestar animal, favorece reformas legislativas, campañas de educación y una cultura más empática hacia los animales.