No nos fumigan: las líneas blancas que ves en el cielo son un aviso a los negacionistas del cambio climático

Estas estelas de condensación tienen efectos peligrosos relacionados con el calentamiento del planeta

Un avión deja su estela en el cielo. (Archivo EFE/Frank Rumpenhorst)

Las líneas blancas que a menudo cruzan el cielo tras el paso de un avión se han convertido en un elemento característico de la vida cotidiana. Algunas personas las conocen como chemtrails y las acusan de ser la razón por la que cada vez llueve menos en algunos lugares.

En España ha sido un tema bastante destacado entre los amantes de las supuestas conspiraciones, ya que algunas personalidades del deporte, como el futbolista Marcos Llorente, han mostrado su duda y teorías ante este fenómeno. Otros planteamientos que se arriesgan a opinar apuntan a fumigaciones con sustancias esterilizantes o cualquier tipo de veneno.

Sin embargo, no son más que estelas de condensación, una cuestión de física pura. Pero eso no quiere decir que sean inocuas. Según un nuevo estudio, las estelas de condensación son uno de los grandes impulsores del calentamiento global, y si no se hace nada por solucionarlas, la situación podrá ir a peor.

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Pueden conducir al cambio climático

El estudio comentado ha sido llevado a cabo por científicos de la Universidad de Gotemburgo y la Universidad Tecnológica de Chalmers. Se ha centrado en analizar las contribuciones de los aviones al cambio climático, y se han encontrado dos: por un lado, lo más esperable, es que el dióxido de carbono actúa como gas de efecto invernadero; y, por otro lado, el vapor de agua produce los mal llamados chemtrails.

Estela dejada por los aviones en pleno vuelo. (EPA/FRANK RUMPENHORST)

En realidad, ya se sabía que las estelas de condensación podían conducir al cambio climático. Sin embargo, no se sabía hasta qué punto estaban contribuyendo a él hasta la publicación de este estudio. Ahora se puede determinar que son grandes culpables del calentamiento global, por lo que los autores de la investigación recomiendan tomar algunas medidas al respecto.

Cómo contribuyen

Un estudio publicado en 2020 en la revista Atmospheric Enviroment responsabilizaba a la aviación del 3,5% de las emisiones relacionadas con el cambio climático. El gas más abundante es el dióxido de carbono, que supone el 70% de las emisiones de los aviones, un patrón similar a los coches, pero mucho más cerca de la atmósfera.

El otro 30% restante está compuesto por hollín, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y vapor de agua. Este último es el que forma las estelas, ya que al entrar en contacto con el aire frío, el vapor que libera el motor se condensa rápidamente en torno a las partículas de hollín, dando lugar a pequeños cristales de hielo similares a los que componen una nube. Estas nubes impiden que el calor se disipe como debería, por lo que tienen un efecto parecido al de los gases de efecto invernadero, según explicó a Maldita la física Mar Gómez.

Los aeropuertos españoles operarán 97.420 vuelos en esta Navidad, un 17,7% más que hace un año. Año 2024.

Tras una gran cantidad de datos de vuelo y meteorológicos recogidos por los investigadores sobre el Atlántico Norte, se ha podido calcular el coste climático y social de cada fuente de emisión. Por ello, el efecto de las estelas de condensación no es residual, ya que, aunque no obedezcan a ninguna teoría, tienen un impacto negativo para el cual hay que buscar soluciones.

Los autores del estudio sugieren como solución cambiar las trayectorias de los aviones, porque, cuanta menor es la humedad del aire, menor es la probabilidad de que se formen estelas de condensación. Otra recomendación sería volar más bajo si no hace mucho frío, pero los expertos advierten que esto liberaría una mayor cantidad de CO₂. La clave por el momento pasa por descubrir medidas que solucionen este problema.

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