El uso de duchas frías como herramienta para mejorar el bienestar mental ha ganado popularidad en los últimos tiempos, y la neuropsicóloga Begoña del Campo ha destacado su impacto en la activación del nervio vago, un elemento clave en la regulación emocional y la relajación. En una entrevista reciente en A lo grande pódcast , la especialista ha explicado que este tipo de prácticas pueden contribuir de manera significativa a la gestión del estrés y la ansiedad, al estimular el sistema nervioso parasimpático, responsable de inducir estados de calma.
Según Begoña del Campo, el bienestar integral requiere tanto de la preparación física como mental para afrontar los desafíos cotidianos. La experta ha señalado que, en muchas ocasiones, la mente queda relegada a un segundo plano, lo que puede derivar en síntomas como dolor, agotamiento, palpitaciones, ansiedad y nerviosismo. Para contrarrestar estos efectos, propuso la adopción de rutinas sencillas pero efectivas, que denomina “gimnasio de la mente”.
En su enfoque, la impulsora del sistema BMR (Begoña Mental Reset) sugiere que no es necesario realizar una gran cantidad de actividades, sino centrarse en pocas acciones simples y potentes. Entre los hábitos recomendados, destaca la importancia de iniciar el día desde una perspectiva positiva, comenzando por el agradecimiento y manteniendo expectativas favorables. “Es importantísimo el tema de la expectativa, importantísimo”, ha asegurado Begoña del Campo
Dúchate con agua fría y ponte música
La especialista ha profundizado en la función del sistema nervioso, comparándolo con los mecanismos de un automóvil: el sistema nervioso simpático actúa como acelerador, mientras que el parasimpático funciona como freno. “Está bien el acelerador, pero cuidado, porque eso sería estrés máximo. Es decir, daremos gas cuando toque y frenaremos cuando toque, entonces funcionaremos bien, no saldremos en ninguna curva”, ha explicado Del Campo. Para activar el sistema nervioso parasimpático, y por tanto el freno que induce la relajación, es fundamental estimular el nervio vago.
Entre las estrategias para lograrlo, la neuropsicóloga mencionó varias opciones accesibles. “¿Cómo se hace? Por ejemplo, el agua fría. La ducha de agua fría es un poco contraintuitiva, pero las duchas de agua fría, o si no las soportas, lavarte la cara con agua fría, cantar, la música”, recomendó Begoña del Campo.
La experta ha relatado su propia rutina, en la que combina varias de estas técnicas.“Por ejemplo, yo mato dos pájaros de un tiro, o sea, mato tres. Yo entro en la ducha, me ducho con agua fría, pongo música alegre y canto. Y estoy un minuto ahí fastidiada. Y además me marco tiempos con la duración de la canción. Digo, a ver, dos minutos. Venga, va, tengo que aguantar la canción entera”.
De este modo, la especialista propone integrar pequeños hábitos diarios que, al estimular el nervio vago, pueden favorecer la relajación y el equilibrio emocional, contribuyendo a una mejor gestión de las emociones negativas y el estrés.