La localidad francesa de Bourdeilles, en el departamento de Dordoña, vivió este martes 23 de septiembre un episodio tan llamativo como inusual. Pasaban pocos minutos de las cinco cuando una paseante, que recorría los alrededores del histórico puente de piedra que cruza el río Dronne, creyó observar un objeto inquietante flotando en el agua. Desde la orilla, la imagen no dejaba demasiado margen a la imaginación: lo que se apreciaba tenía la forma y los rasgos de un cráneo humano.
La mujer, convencida de que se encontraba ante una escena macabra, actuó con celeridad. Siguiendo el procedimiento habitual en casos de hallazgos sospechosos, contactó de inmediato con los servicios de emergencia. En pocos minutos, la gendarmería de Mareuil fue alertada y se desplazó hasta el lugar, acompañada de efectivos municipales. El propio alcalde de la localidad, Nicolas Dussutour, se presentó también en el puente para evaluar personalmente la situación.
La imagen del dispositivo llamó la atención de varios vecinos. En una comuna de dimensiones reducidas, no es habitual ver a gendarmes y autoridades locales congregados a orillas del río en pleno atardecer. Los curiosos, que pronto se fueron acercando, compartían la misma duda: ¿se trataba realmente de restos humanos?
Los primeros en llegar fueron los agentes, que establecieron un perímetro de seguridad para evitar que los transeúntes se acercaran demasiado a la zona señalada. La corriente del Dronne, en ese punto más calmada que en otros tramos, permitía ver con cierta claridad un objeto redondeado, blanquecino y de tamaño similar al de una cabeza. La impresión inicial reforzó las sospechas de la denunciante.
El alcalde, que acudió provisto de prismáticos, relató después que incluso con aumentos, la visión no despejaba las dudas: “Se distinguían formas dentarias, lo que hacía pensar en un cráneo auténtico”. Para avanzar en la inspección, el regidor acudió a los talleres municipales, donde consiguió un par de botas de caucho, que fueron entregadas a uno de los gendarmes para que pudiera acceder al cauce.
Una tensión que se resolvió con sorpresa
Con las botas puestas, el agente se adentró en el agua mientras el resto del dispositivo permanecía expectante en la orilla. La intervención duró escasos minutos, aunque para los presentes la espera resultó más larga. El gendarme alcanzó el objeto, lo levantó y lo examinó de cerca. Fue entonces cuando se desveló el misterio: no se trataba de un cráneo humano, sino de una máscara de disfraz con aspecto de calavera, similar a las que se utilizan en Halloween.
La escena, que había comenzado con un aire de inquietud, se transformó en un episodio distendido. “Nos reímos mucho con los gendarmes. Mejor en clave de humor: un poco de ligereza viene bien en momentos así”, declaró después el alcalde Dussutour a los medios locales. La denunciante, por su parte, reconoció que el susto fue mayúsculo, aunque agradeció la rápida reacción de las autoridades.
Antecedentes en la región
El caso de Bourdeilles no es el primero de este tipo en la Dordoña. Apenas unas semanas antes, a finales de agosto, se produjo una situación similar en Bergerac, donde varios testigos alertaron de la presencia de un cuerpo flotando en el río. La alarma movilizó a los equipos de emergencia, aunque el hallazgo resultó ser el torso de un maniquí.
Más llamativa aún fue la anécdota de mayo de 2023, también en Bergerac, cuando dos vecinos aseguraron haber visto un cocodrilo en la Dordogne. Buzos y bomberos fueron desplegados para comprobarlo. Finalmente, descubrieron que lo que parecía un reptil era en realidad una estructura metálica cubierta de barro, cuya silueta se confundía fácilmente en las aguas turbias.
Un susto convertido en anécdota
En esta ocasión, el realismo del objeto contribuyó de forma decisiva a la confusión. La máscara, diseñada con detalles de dentición y un colorido que imitaba el hueso, estaba situada en un ángulo que reforzaba la ilusión de un cráneo auténtico. Para la vecina que lo descubrió, la impresión inicial fue suficiente para pensar que había tropezado con restos humanos.
El propio alcalde quiso subrayar el carácter positivo del desenlace: “Mejor así que de otra manera. A fin de cuentas, se trataba solo de un disfraz muy realista”. En Bourdeilles, la noticia ha terminado por convertirse en tema de conversación, y no pocos vecinos bromean con que este año Halloween se ha adelantado unas semanas en el municipio.